Los Laicos Misioneros Combonianos de Etiopía están colaborando con el grupo de Amigos de Comboni.
Parte de esta colaboración está en la organización y formación de este grupo de laicos.
Hemos celebrado una reunión en Awassa donde hablamos sobre la Enseñanza Social de la Iglesia, pero también sobre cómo San Daniel Comboni cuidaba de los esclavos y de las personas más abandonadas.
También hubo tiempo para meditar algunos fragmentos bíblicos en los que se basa la ESI y tiempo para compartir.
Fue una reunión muy buena.
Alberto de la Portilla
El tiempo va pasando
Exactamente hace un año todavía estaba en Polonia, ahora estoy en St. Jude Children’s Home, pero no sólo ahí.
Desde mi regreso a Gulu no ha pasado un año todavía pero todo parece diferente de lo que era antes. Como todo el mundo piensa el regreso es más fácil: lugar familiar, gente, cultura. A pesar de esto, todavía estoy aprendiendo cosas nuevas. Esto también como resultado de los cambios en mi servicio misionero: no sólo estoy en el orfanato, sino también en la escuela que dirige la comunidad de Santa Mónica, en la prisión y también en la casa de nuestros chicos mayores.
El área de nuestro servicio misionero se ha ampliado considerablemente, no sólo el mío, sino también el de Asia y el de Carmen, cada una de nosotras ha encontrado nuevos lugares de compromiso que enriquecen nuestra comunidad en compartir y experimentar la misión.
Como he mencionado anteriormente, además de mis actividades diarias con niños en St. Jude (ayudando en clases de educación compensatoria, apoyo motivacional y trabajo de autoestima de los niños, alimentación y cuidado de los niños con discapacidades, actividades de tiempolibre y oración junto con las jóvenes), también me he involucrado en otros proyectos también.
Santa Mónica es un lugar administrado por una Comunidad de Hermanas. Tienen muchos proyectos y actividades diferentes como la Escuela de Alfabetización para Mujeres Adultas, la Escuela de Costura, la Clínica y el Jardín de Infancia. En este Kindergarten, dos veces por semana, tengo clases con niños que tienen dificultades de aprendizaje. Nuestras clases tienen lugar en el aula donde trato de mostrar al niño, en media hora (las clases se llevan a cabo individualmente), que él es capaz de escribir, contar o responder preguntas. Sin embargo, lo más importante es hacer que el niño se sienta aceptado y que alguien cree en él. Desafortunadamente, el mayor problema entre estos niños es que tienen la autoestima muy baja, son tímidos y no se sienten especiales. Vienen familias donde son muchos y todos son iguales y si son más lentos en aprender o escribir, significa que son peores, estúpidos.
El otro lugar donde voy es la prisión, donde ya he pasado dos semanas junto con un grupo de oración, celebrando la Misa o compartiendo el Evangelio con los prisioneros – hasta ahora este es el comienzo, así que todavía soy nueva en esto, pero estoy muy contenta de poder estar allí. Espero también ir con las mujeres presas, pero comenzaré después de Pascua.
La casa de los muchachos forma parte de St. Jude pero es una casa separada cerca de 2 kilómetros del orfanato. Los sábados por la tarde, voy allí a leer con ellos el evangelio del domingo siguiente, a hablar de sus problemas, a ayudarles con el estudio. Por ejemplo, tenemos un chico que está en la clase P.3 (Escuela Primaria) pero todavía tiene problemas para escribir su nombre, así como problemas de concentración o memorización – pero esto no es porque sea perezoso. Su dificultad para adquirir conocimientos es causada por que la madre del niño estuvo bebiendo alcohol durante el embarazo. Desafortunadamente el síndrome fetal alcohólico (FAS) y el SIDA (tienen medicamentos tan fuertes que sufren efectos secundarios) han tenido un gran impacto en su capacidad y funcionamiento en la vida diaria así como en la escuela.
El tiempo pasa muy rápido, cada día es muy parecido, pero los acontecimientos, las caras y otras situaciones son diferentes. Todo ello me enseña algo, principalmente sobre mí misma. Estoy agradecida a Dios por el don de esta vocación, a veces difícil pero con certeza llena de Su amor y poder. Porque ninguno de nosotros haría nada si no fuera Su voluntad.
Para este tiempo extraordinario de Semana Santa, deseo a todos nosotros momentos de silencio y desierto, que en nuestra tan organizada vida cotidiana encontremos tiempo para Él y en el Día de la Resurrección que nuestras almas estén llenas de Fe, Esperanza y Amor.
Ewa Maziarz, LMC polaca en Uganda
Exposición y Convivencia Misionera en Guatemala
“Santos y Capaces, haciendo causa común por los más pobres y necesitados” (San Daniel Comboni)
Los LMC PCA en Guatemala, queremos compartir que el pasado sábado 1 de abril festejamos una exposición y convivencia misionera en la Casa Comboni, Guatemala. Participamos junto a los misioneros de la parroquia Santa Catarina de Alejandría, con quienes desde febrero del 2016, estamos colaborando en su formación misionera.
La parroquia de Santa Catarina de Alejandría está ubicada en Santa Catarina Pinula que es un municipio del departamento de Guatemala ubicado a 15 kilómetros de la ciudad capital.
Este pueblo sufre, en algunas zonas, de pobreza extrema y delincuencia a causa de las “maras”. Es una de las “zonas rojas” de nuestra ciudad.
El objetivo de esta actividad fue invitar a los MCCJ que viven en la ciudad de Guatemala, para que, las dos comunidades de misioneros, nosotros LMC y los misioneros catarinos (como cariñosamente les llamamos), les compartiéramos de forma oral y por medio de fotografías, algunas experiencias vividas durante el 2016, y los proyectos misioneros que tenemos para el 2017.
Tuvimos la grata presencia de los MCCJ: P. Pasquale Mineira, P. Carlos Rodríguez, P. Antonio María Bruyel, P. Vicente Clemente y por supuesto, nuestro asesor, Hno. Humberto Rua. También estuvo presente y fue quien tuvo la iniciativa de esta actividad, P. Walter Santizo, sacerdote diocesano guatemalteco, y párroco de Santa Catarina de Alejandría.
Al finalizar compartimos todos un delicioso almuerzo.
La idea fuerza con que los LMC PCA en Guatemala, iniciamos este año, es: “Santos y Capaces unidos en una causa común en favor de los más pobres y necesitados”. Así es como Comboni desea que sean sus misioneros.
Confiamos en la Providencia, y nos encomendamos a los Sagrados Corazones de Jesús y María, así como nos lo enseñó San Daniel Comboni. Dios va siempre delante de nosotros, iluminando el camino para llegar a aquellos que más lo necesitan.
Misioneros de la Parroquia de Santa Catarina de Alejandría
LMC Guatemala
Tercer Encuentro de Formación de la FEC – Misión, Culturas y Religiones
El pasado 11 y 12 de marzo se llevó a cabo la tercera sesión de formación de la FEC – Fundación Fe y Cooperación – con el tema Misión, Culturas y Religiones. Esta vez, la formación se realizó en la Casa de los franciscanos capuchinos en Fátima. El formador fue el hno. Vítor Lameiras, de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios.
Sólo nos enfrentamos a nuestra cultura, cuando conocemos otra.
El sábado comenzó con el tema de la inculturación, como reto de aproximación. El orador hizo una breve aclaración sobre el concepto de inculturación. Dijo que la inculturación supone la capacidad de entrar en diálogo con otras culturas y no la imposición de nuestra propia cultura. Está estrechamente ligada a los valores de la fe cristiana, y a su adaptación a un contexto cultural diferente.
La tarde continuó después de una comida compartida. Hablamos de la Misión y culturas en diálogo. Y aquí tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre muchos preconceptos que puedan existir sobre las otras culturas y, sobre todo, de los valores Evangélicos patentes en todo el mundo y en todas las culturas, que son iguales. No son valores “sólo de cristianos”, sino más bien valores universales. Y ¿qué valores del Evangelio son estos? Son los valores que nos permiten el diálogo entre las culturas: por encima de todo, el amor (“amar hasta el límite de amar al enemigo y dar la vida”), la tolerancia, la humildad, el espíritu, la donación, la aceptación, el sacrificio, la confianza, la fe, el ser fiable, la capacidad de escucha activa, la apertura al “diferente”, el desapego. A nosotros nos corresponde sembrar, no recoger.
Sabiendo que, la misión no existe como mecanismo de escape y partida, esto requiere una gran entereza de nuestra parte, requiere un corazón abierto a lo nuevo, disponibilidad total de nuestra alma, requiere honestidad y humildad, valores arraigados en mandamiento mayor: “Amaos los unos a los otros como yo os he amado”.
La única certeza que nos acompaña es la certeza del amor, un amor gratuito, este es el valor principal que dará vida a la misión.
Luego vimos un video sobre la experiencia de misión de Catarina Lopes (del equipo FEC) Timor-Oriental. Y de este video, nos queda la imagen de una gran misionera. La verdad sea dicha: en todas las formaciones Catalina nos sorprende y nos hace pensar sobre algo, sobre su experiencia misionera y sobre los frutos que en ella se produjeron. Del video nos quedamos con algunas frases que escribía en su diario durante la misión allí y que compartió con nosotros:
“Aquí (en Timor Oriental) se llora la muerte porque se celebra la vida”.
“Nuestra tarea es sembrar. No recoger”.
“Pensé que iba a salvar el mundo (…). He descubierto que el mundo me ha salvado”.
Y después de este emocionante video, nos pusimos a trabajar: procedimos con una actividad práctica “Tú a tú”. Es decir: el hermano Victor nos lanzó el reto de hablar en pareja sobre nuestros valores a través de las manos. Y aquí se desarrolló una interesante actividad de conocimiento del otro y de su manera de darse a conocer a través de las manos. Lo que, por encima de todo, requiere una actitud de escucha activa y de “no juzgar” al otro. Al final, cada uno contó al grupo lo que el otro le había hablado, ya sea con palabras o con las manos. Llegamos a la conclusión de que las manos y la forma en que se relacionan con el mundo dicen mucho de nosotros y es necesario mirar hacia el otro sin prejuicios. Un aspecto que es ciertamente necesario cuando estamos en relación con otras culturas, en inculturación, involucrados, dentro de otra cultura.
Otra actividad práctica en grupos nos fue propuesta por el hermano Victor. Había un grupo (que interpretó a una población específica portuguesa) con necesidades específicas y otro grupo de misioneros. El objetivo era que el grupo con necesidades informase al grupo de misioneros lo que necesitaba, y de esta manera, el grupo de misioneros primero identificase qué habilidades/capacidades/dones tenían, cómo podrían responder las necesidades requeridas, cuáles eran las características de la población en cuestión (ritmo de vida, cultura, tradición, costumbres, educación, etc.) y, en segundo lugar, junto con el otro grupo concretaran un plan de acción/misión con objetivos, metodología y temporalización. De esta actividad surgieron varias conclusiones, a saber: la existencia de una dificultad de comunicación entre los grupos y dentro de los propios grupos, la importancia de la actitud de humildad para aprender a decir “no puedo”.
Ya en la noche oímos el testimonio misionero de Daniela Pereira de la Juventud Hospitalaria, que compartió su experiencia misionera de un año en Mozambique. Una experiencia que lo marcó de por vida, al menos eso era lo que reflejan sus ojos y la fragilidad de su voz. El sábado terminó con la oración en el Santuario de Fátima. Así junto a María, hubo oportunidad de reflexionar sobre todo lo que habíamos oído, y ofrecerle el día siguiente.
El Domingo se inició con el trabajo en grupo, como lo había hecho el sábado: un trabajo donde se nos propuso una dinámica en la que también había dos grupos – un grupo de misioneros que se preparaban para la misión y del que fueron seleccionados cuatro candidatos para salir; otro grupo que encarnó un pueblo de África a su elección. El grupo de los “africano” seleccionó la República Democrática del Congo, identificando como problemáticas las condiciones de explotación infantil y las condiciones de salud. Presentando el problema a los misioneros “candidatos”, ellos se presentaron a sí mismos y sus motivaciones / habilidades / dones. Esta fue una dinámica activa que nos permitió, entre otras cosas, tener una perspectiva de las dificultades que implica la formación, entre otras cosas: la dificultad para cumplir con las necesidades específicas del país, ya que no sabemos muchas cosas específicas de otras culturas; hay muchos candidatos, pero no todo el mundo puede ir: un momento difícil en la formación – aceptarse frágil, incompleto, en camino, incapaces y que no eso no es malo. Cuando perdemos la capacidad de preguntar, perdemos la capacidad de vivir intensamente el don de la vida. Quien ama, se equivoca.
La reunión terminó de la mejor manera, con la Eucaristía en el Santuario de Fátima.
Por: Carolina Fiúza y Neuza Francisco.
LMC Portugal
El milagro de la Bendición
En el Hogar de la Madre Teresa donde trabajo, la mayoría de los pacientes permanecen sólo unas pocas semanas-meses, sólo para el tratamiento. Sin embargo, también hay un pequeño grupo de personas para quienes el centro es su hogar. Son principalmente personas con discapacidad intelectual que no tienen parientes, que fueron encontradas por las hermanas en la calle. Entre ellos está Bereket (que significa Bendición) – hombre con síndrome de Down. Él ha estado viviendo aquí por muchos años, así que desde que vine a Awassa lo he estado encontrando casi todos los días – ya sea en el centro o en algún lugar de la calle cuando regresa de la escuela o en una iglesia donde hace de acolito en la misa. Cada vez que nos vemos me saluda, por lo general con una amplia sonrisa y gran alegría, le gusta hablar de varias cosas, un momento genial para mí fue cuando una vez vino y me dijo que quería mostrarme algo… Me llevó a la habitación, abrió el armario y con orgullo me mostró una colección de pegatinas con jugadores de fútbol 🙂 Una cosa muy pequeña, pero para mí fue muy conmovedor que él quisiese compartir algo tan importante para él conmigo, un gran signo de amistad.
Pero recientemente, Bereket ha comenzado a enfermar gravemente. Un día, cuando me vi a solas con él en la habitación y se sentía un poco mejor, me acerqué con la Biblia en Imágenes y juntos empezamos a leer y contar historias bíblicas, ¡fue tan hermoso! ¡Su fe en Dios, tan sencilla y tan fuerte! Y me pareció que tenía muy buena salud, que estaba recuperando fuerzas… Pero cuando volví al centro al día siguiente, estaba inconsciente, con el rostro lleno de contusiones, con la gente reunida a su alrededor en oración. Resultó que sufrió ataques de epilepsia durante toda la noche (por primera vez en su vida), y al caer de la cama sufrió algunas heridas y magulladuras. Durante los siguientes días, su estado empeoró, se repitieron los ataques epilépticos, no quiso comer ni beber nada, las hermanas hicieron todo lo posible por ayudarlo, pero las medicinas no funcionaron… El sacerdote vino y le dio el sacramento de la unción de los enfermos. Parecía que iba a morir pronto… Fue un tiempo muy difícil, lleno de oración y esperanza. Quedé tan sorprendida cuando, después de volver de Addis, donde estuve durante el fin de semana, ¡Bereket me saludó en la puerta! Excepto por los moretones en su cara, ¡él estaba lleno de salud! ¡Milagro! Y cuando empezamos a hablar, lo primero que me mostró fue la imagen de Jesús Misericordioso y me dijo: “¡gracias a él estoy sanado!” Después de que el sacerdote me diese la Santa Comunión, me sentí mucho mejor”. Qué testimonio tan fuerte del poder de Dios y de la oración. Cuando continuamos la conversación, me preguntó cuándo se haría el Viacrucis de Awassa a Getsemaní (un centro de retiro situado a unos 7 km fuera de la ciudad), porque ya está deseando ir allí. Escucharlo de un hombre que apenas estaba vivo unos días antes… E increíble… ¡Gloria al Señor que hace tales milagros! Y estoy muy agradecida por el testimonio de fe de Bereket, que me ayuda a fortalecer mi propia fe.
Madzia Plekan. LMC Awassa (Etiopía)





