Laicos Misioneros Combonianos

Encuentro del Grupo de Espiritualidad Comboniana de San Luis

GEC Brasil

El GEC – San Luis (Grupo de Espiritualidad Comboniana) celebró, del 23 al 28 de marzo, encuentros de espiritualidad en todas las comunidades de la parroquia San Daniel Comboni, situada en el barrio de Vila Embratel, San Luis – MA. Los encuentros, cuyo tema fue: La Cruz de Jesús y Comboni, son una preparación para el Triduo del Nacimiento de San Daniel Comboni, nuestro patrón, que se celebrará del 13 al 15 de marzo en nuestra parroquia.

Fue un momento enriquecedor tanto para los miembros del GEC como para nuestros feligreses, ya que, además de fortalecer aún más nuestra fe, nos hizo más fuertes y perseverantes en la misión de continuar el sueño de San Daniel Comboni.

Maxima Abreu, coordinadora del GEC – São Luís.

Retiro de los LMC de Guatemala: un encuentro para renovar la misión y el corazón

LMC Guatemala

Del 28 de febrero al 01 de marzo, los Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala vivimos un retiro lleno de gracia y encuentro fraterno en Casa Comboni, un espacio que se convirtió en hogar espiritual durante estos días de reflexión, oración y renovación misionera, todo ello bajo la guía espiritual del Padre Damián Bruyel, quien acompañó cada momento con enseñanzas, cercanía y espíritu misionero.

Fue un tiempo especial para detenernos en medio de nuestras actividades cotidianas y volver a lo esencial: escuchar la voz de Dios, fortalecer nuestra vocación misionera y crecer como comunidad.

Uno de los ejes centrales del retiro fue profundizar en la figura de María como Mujer, Madre y Misionera. A través de las reflexiones, descubrimos cómo su “sí” generoso sigue siendo modelo para quienes somos llamados a anunciar el Evangelio. María nos enseña a confiar, a servir con humildad y a caminar incluso cuando no entendemos completamente el plan de Dios.

También meditamos sobre Santa María Reina, reconociéndola como guía amorosa que acompaña nuestra misión y fortalece nuestra fe en los momentos de dificultad.

Otro de los temas que iluminó el retiro fue contemplar a María como estrella de la evangelización, aquella que señala siempre hacia Cristo. Se nos recordó que evangelizar no es solo anunciar con palabras, sino vivir el Evangelio con coherencia, alegría y entrega cotidiana.

Reflexionamos además sobre la misión del profeta, entendiendo que todo misionero está llamado a ser voz de esperanza, justicia y amor en medio del mundo actual. Ser profeta implica escuchar primero a Dios para luego anunciarlo con valentía.

El tema “Pescando con Jesús” nos invitó a renovar nuestra confianza en Él, recordando que la misión no depende únicamente de nuestras fuerzas, sino de dejarnos guiar por su palabra. Así como los discípulos lanzaron las redes confiando en Jesús, nosotros también somos enviados a remar mar adentro.

Más allá de las enseñanzas, el retiro fue un espacio para fortalecer los lazos como comunidad y como familia misionera. Compartimos momentos de alegría, diálogo y fraternidad que renovaron nuestro sentido de pertenencia y compromiso común.

Cada encuentro, cada oración y cada conversación nos recordó que la misión se vive mejor cuando caminamos juntos.

El sábado por la noche vivimos un profundo Vía Crucis, conmemorando la pasión y muerte de Jesucristo, un momento de silencio y contemplación que tocó profundamente nuestros corazones.

Además, tuvimos la oportunidad de recibir el sacramento de la reconciliación. Las confesiones fueron un regalo espiritual que nos permitió presentar nuestras vidas al Señor con humildad, buscando tener el alma limpia y dispuesta para recibir sus gracias, con el deseo sincero de caminar hacia la santidad.

Este retiro no fue un final, sino un nuevo comienzo. Regresamos a nuestras comunidades renovados, fortalecidos y con el corazón dispuesto a seguir anunciando el Evangelio con alegría, confiando en que Dios sigue obrando en cada uno de nosotros.

Como nos recuerda San Daniel Comboni:

“Salvar África con África.”

San Daniel Comboni, ruega por nosotros.

LMC Guatemala

Mensaje del Santo Padre León XIV para la Cuaresma de 2026

Cuaresma 2026

Escuchar y ayunar: La Cuaresma como tiempo de conversión

Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es el tiempo en el que la Iglesia, con solicitud maternal, nos invita a poner de nuevo el misterio de Dios en el centro de nuestra vida, para que nuestra fe recobre su impulso y el corazón no se disperse entre las inquietudes y distracciones cotidianas.

Todo camino de conversión comienza cuando nos dejamos alcanzar por la Palabra y la acogemos con docilidad de espíritu. Existe, por tanto, un vínculo entre el don de la Palabra de Dios, el espacio de hospitalidad que le ofrecemos y la transformación que ella realiza. Por eso, el itinerario cuaresmal se convierte en una ocasión propicia para escuchar la voz del Señor y renovar la decisión de seguir a Cristo, recorriendo con Él el camino que sube a Jerusalén, donde se cumple el misterio de su pasión, muerte y resurrección.

Escuchar

Este año me gustaría llamar la atención, en primer lugar, sobre la importancia de dar espacio a la Palabra a través de la escucha, ya que la disposición a escuchar es el primer signo con el que se manifiesta el deseo de entrar en relación con el otro.

Dios mismo, al revelarse a Moisés desde la zarza ardiente, muestra que la escucha es un rasgo distintivo de su ser: «Yo he visto la opresión de mi pueblo, que está en Egipto, y he oído los gritos de dolor» (Ex 3,7). La escucha del clamor de los oprimidos es el comienzo de una historia de liberación, en la que el Señor involucra también a Moisés, enviándolo a abrir un camino de salvación para sus hijos reducidos a la esclavitud.

Es un Dios que nos atrae, que hoy también nos conmueve con los pensamientos que hacen vibrar su corazón. Por eso, la escucha de la Palabra en la liturgia nos educa para una escucha más verdadera de la realidad.

Entre las muchas voces que atraviesan nuestra vida personal y social, las Sagradas Escrituras nos hacen capaces de reconocer la voz que clama desde el sufrimiento y la injusticia, para que no quede sin respuesta. Entrar en esta disposición interior de receptividad significa dejarnos instruir hoy por Dios para escuchar como Él, hasta reconocer que «la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia».[1]

Ayunar

Si la Cuaresma es tiempo de escucha, el ayuno constituye una práctica concreta que dispone a la acogida de la Palabra de Dios. La abstinencia de alimento, en efecto, es un ejercicio ascético antiquísimo e insustituible en el camino de la conversión. Precisamente porque implica al cuerpo, hace más evidente aquello de lo que tenemos “hambre” y lo que consideramos esencial para nuestro sustento. Sirve, por tanto, para discernir y ordenar los “apetitos”, para mantener despierta el hambre y la sed de justicia, sustrayéndola de la resignación, educarla para que se convierta en oración y responsabilidad hacia el prójimo.

San Agustín, con sutileza espiritual, deja entrever la tensión entre el tiempo presente y la realización futura que atraviesa este cuidado del corazón, cuando observa que: «es propio de los hombres mortales tener hambre y sed de la justicia, así como estar repletos de la justicia es propio de la otra vida. De este pan, de este alimento, están repletos los ángeles; en cambio, los hombres, mientras tienen hambre, se ensanchan; mientras se ensanchan, son dilatados; mientras son dilatados, se hacen capaces; y, hechos capaces, en su momento serán repletos».[2] El ayuno, entendido en este sentido, nos permite no sólo disciplinar el deseo, purificarlo y hacerlo más libre, sino también expandirlo, de modo que se dirija a Dios y se oriente hacia el bien.

Sin embargo, para que el ayuno conserve su verdad evangélica y evite la tentación de enorgullecer el corazón, debe vivirse siempre con fe y humildad. Exige permanecer arraigado en la comunión con el Señor, porque «no ayuna de verdad quien no sabe alimentarse de la Palabra de Dios».[3] En cuanto signo visible de nuestro compromiso interior de alejarnos, con la ayuda de la gracia, del pecado y del mal, el ayuno debe incluir también otras formas de privación destinadas a hacernos adquirir un estilo de vida más sobrio, ya que « sólo la austeridad hace fuerte y auténtica la vida cristiana».[4]

Por eso, me gustaría invitarles a una forma de abstinencia muy concreta y a menudo poco apreciada, es decir, la de abstenerse de utilizar palabras que afectan y lastiman a nuestro prójimo. Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse, a las calumnias. Esforcémonos, en cambio, por aprender a medir las palabras y a cultivar la amabilidad: en la familia, entre amigos, en el lugar de trabajo, en las redes sociales, en los debates políticos, en los medios de comunicación y en las comunidades cristianas. Entonces, muchas palabras de odio darán paso a palabras de esperanza y paz.  

Juntos

Por último, la Cuaresma pone de relieve la dimensión comunitaria de la escucha de la Palabra y de la práctica del ayuno. También la Escritura subraya este aspecto de muchas maneras. Por ejemplo, cuando narra en el libro de Nehemías que el pueblo se reunió para escuchar la lectura pública del libro de la Ley y, practicando el ayuno, se dispuso a la confesión de fe y a la adoración, con el fin de renovar la alianza con Dios (cf. Ne 9,1-3).

Del mismo modo, nuestras parroquias, familias, grupos eclesiales y comunidades religiosas están llamados a realizar en Cuaresma un camino compartido, en el que la escucha de la Palabra de Dios, así como del clamor de los pobres y de la tierra, se convierta en forma de vida común, y el ayuno sostenga un arrepentimiento real. En este horizonte, la conversión no sólo concierne a la conciencia del individuo, sino también al estilo de las relaciones, a la calidad del diálogo, a la capacidad de dejarse interpelar por la realidad y de reconocer lo que realmente orienta el deseo, tanto en nuestras comunidades eclesiales como en la humanidad sedienta de justicia y reconciliación.

Queridos hermanos, pidamos la gracia de vivir una Cuaresma que haga más atento nuestro oído a Dios y a los más necesitados. Pidamos la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás. Y comprometámonos para que nuestras comunidades se conviertan en lugares donde el grito de los que sufren encuentre acogida y la escucha genere caminos de liberación, haciéndonos más dispuestos y diligentes para contribuir a edificar la civilización del amor.

Los bendigo de corazón a todos ustedes, y a su camino cuaresmal.

Vaticano, 5 de febrero de 2026, memoria de santa Águeda, virgen y mártir.

LEÓN XIV PP.

La plantación colectiva conmemora la memoria de Edvard Dantas y refuerza la lucha por la justicia ambiental en Piquiá da Conquista

Brasil Açailandia

La iniciativa del Colectivo Edvard Dantas, de Justicia en los Raíles (JnT) y de los residentes del reasentamiento reafirma el compromiso con la memoria, la justicia ambiental y el futuro del territorio.

Entre las manos que siembran hay recuerdo, hay valentía, hay compromiso. Foto: Colectivo Edvard Dantas

El 23 de enero de 2020, Açailândia (MA) se despidió de Edvard Dantas Cardeal, uno de los principales líderes de la lucha por el reasentamiento de la comunidad afectada por la contaminación industrial en el municipio. Seis años después, su memoria sigue movilizando el territorio que ayudó a construir.

En la mañana del sábado 24 de enero, los residentes participaron en una plantación colectiva en la Plaza del Reasentamiento Piquiá da Conquista. La actividad fue organizada por el Colectivo Edvard Dantas, Justicia nos Trilhos (JnT) y la propia comunidad, y marca el inicio de un programa permanente de reforestación del barrio.

La acción forma parte de un proyecto más amplio de fortalecimiento ambiental del territorio, que aún enfrenta una importante carencia de áreas verdes.

«Este fue un momento especial para la comunidad. Iniciamos la primera de muchas plantaciones y elegimos esta fecha porque refuerza la importancia de la lucha y mantiene viva la memoria del Sr. Edvard Dantas Cardeal, quien tuvo un papel fundamental en la conquista de este barrio. Nuestro objetivo es convertir Piquiá da Conquista en el barrio más arbolado de Açailândia», afirmó João Paulo, educador popular de Justiça nos Trilhos y miembro del Colectivo Edvard Dantas.

El reasentamiento de Piquiá da Conquista fue el resultado de años de movilización contra los impactos socioambientales sufridos en el antiguo barrio de Piquiá de Baixo. La construcción del nuevo territorio representó una victoria histórica para la organización comunitaria. Ahora, la consolidación de un espacio saludable y ambientalmente equilibrado se plantea como un desafío permanente.

Para Antônia Flávia Nascimento, residente del barrio y miembro del Colectivo Edvard Dantas, la plantación tiene una dimensión simbólica y práctica.

«Esta actividad no solo tiene la importancia de revivir la historia del Sr. Edvard, que inició este proceso y contribuyó mucho para que esto pudiera suceder. Tiene la importancia de reforestar, de traer vida. Dependemos del oxígeno que proviene de los árboles y aquí en Piquiá da Conquista hay una gran escasez de árboles», declaró.

Antônia también destacó la participación de los niños en la actividad como un elemento estratégico para la construcción del sentido de pertenencia y la conciencia ambiental.

La justicia ambiental comienza en el suelo que pisamos. Foto: Colectivo Edvard Dantas

«A menudo, para ellos, solo se trata de poner la mano en la tierra. Pero cuando acompañan el crecimiento de los árboles y dicen «yo planté», comienzan a comprender que forman parte de esta construcción. Plantar un árbol es plantar vida».

Al asociar la memoria, la movilización comunitaria y la recuperación ambiental, la plantación colectiva reafirma la identidad política de Piquiá da Conquista. Un territorio que nació de la resistencia sigue organizando el presente para garantizar el futuro.

Por Lanna Luz

Periodista de Justiça nos Trilhos

Enlace original: https://justicanostrilhos.org/plantio-coletivo-marca-memoria-de-edvard-dantas-e-reforca-luta-por-justica-ambiental-em-piquia-da-conquista/