Laicos Misioneros Combonianos

Saludos a todos desde Anchilo (Nampula-Mozambique)

Tito

Soy Tito, Laico Misionero Comboniano de la Diócesis de Balsas, Maranhão (Brasil).

Después de un largo tiempo de formación y misión y de esperar por causa de la Covid, finalmente pude partir para la misión ad gentes en Mozambique, África.

Salí de Brasil el día 5 y llegué a Mozambique el 7 por la noche.

El viaje fue largo y agotador, pero nada me impidió seguir hasta llegar a mi destino final, donde Dios me llamó y me envió para esta misión.

Aquí fui bien recibido y poco a poco voy conociendo y adaptándome a esta nueva realidad de vida y misión.

Por la intercesión de San Daniel Comboni, que el Dios de la vida me bendiga con una hermosa y bendecida misión.

Recen por mí, por el pueblo mozambiqueño y por la misión.

Rezaré por vosotros.

Abrazos a todos.

Tito, Laico Misionero Comboniano.

Y como dice la gente del pueblo Macua, Salama salama Koxukuru Ampwene Muluku.

El Bautismo en el Jordán

bautismo

(un comentario a Lc 3, 15-22; Solemnidad del Bautismo del Señor, 9 de enero de 2022)

La imagen del Bautismo es sintomática: Jesus baja con los pecadores al río, para ser parte de ellos. De allí sale escuchando la voz: “Tú eres mi hijo amado”. La experiencia del Bautismo fue la experiencia fundante de Jesús, cuando se supo “hijo amado”. De ahí volverá a Galilea y anunciará la gran Buena Nueva del año jubilar (de perdón y renovación) para los humillados: Lc 4, 14 y ss. Esa experiencia fue como la de Pablo en Damasco: “me amó y me envió”. El ser humano Jesús de Nazaret experimentó, al compartir su suerte con los pecadores, el amor gratuito y total del Padre.

Otros textos útiles para meditar sobre este reconocimiento de Jesús como Hijo:

  • Mt 14, 33: después de la pesca milagrosa, “verdaderamente eres hijo de Dios”;
  • Mt 26, 63: en el sanedrín, “dinos si tú eres el hijo de Dios vivo… Tú lo has dicho”;
  • Mt 27, 40: “si eres hijo de Dios, baja de la cruz”;
  • Mt 27, 54: en la cruz, el centurión dijo: “verdaderamente este era hijo de Dios

Les invito a meditar con calma este pasaje, identificándose con Jesús que desciende en el río y allí recibe la confirmación de su filiación. Frecuentemente nos preguntamos por nuestra identidad como personas, como miembros de una familia y de una Iglesia: ¿Quién soy yo? Para encontrar mi identidad verdadera es indispensable hacer las paces con la parte más débil de mí mismo, con mi realidad de creatura limitada, con mi realidad de hijo rebelde, que no acepta la soberanía de Dios sobre mi vida.

  • ¿Dónde está el río de mi miseria? Allí esta Jesús conmigo, tomándome de la mano, compartiendo mi miseria.
  • ¿Dónde está mi pequeñez? Allí esta Jesús para hacerse pequeño conmigo.
  • ¿Dónde está el hijo rebelde y amargado que soy? Allí está Jesús conmigo para hacerme hijo amado.

Dios me dice, como a María: NO TEMAS, Dios está contigo, quiere hacerse carne de tu carne, pecado de tu pecado, pequeñez de tu pequeñez… para que escuches con él “Este es mi hijo amado, en quien me complazco”.

  • No tener miedo de ir hasta el río de nuestra pobreza humana, de nuestra miseria.
  • Contemplar a Cristo a mi lado, descendiendo conmigo
  • Juntos, tú pobre con Cristo pobre, descender en la miseria del mundo: la miseria de tu comunidad, de la Iglesia, de la parroquia, del mundo…
  • Sin juzgar, sintiéndose hermano/hermana de cualquier ser humano en sus luchas, éxitos y fracasos.

P. Antonio Villarino

Bogotá

De camino a la misión

Regimar-y-Valmir

“¿Sigo así seguro de la misión que tengo que cumplir?” El tiempo es extraño, las situaciones, lo inesperado, la pandemia y las nuevas olas, el incumplimiento de las proyecciones, el cambio, la espera, la expectativa, las alegrías y las penas, los comienzos y los nuevos comienzos pueblan nuestra historia humana.

En el diálogo entre Jesús, Pedro y Andrés, este último ya conocía al Señor y ya lo había anunciado a su hermano. Así se cumple la misión.

¿África? (Nos preguntan todos) ¿Cuándo? La fecha ha llegado, hoy comienza nuestro viaje a Mozambique. Pero la certeza que tenemos es que todo llegará como el Señor quiere, o no. Es la verdadera aventura de vivir según la voluntad de Dios. No es fácil, pero Él es mi refugio y mi fuerza.

 Que el Señor nos dé y renueve cada día la esperanza y la certeza de que “cuando hacemos lo que Dios quiere estamos seguros de ser recompensados al final”.  He aquí la lógica de ser cristiano, de creer, de vivir en Dios y para Dios. Por eso vivimos para Él cada día y agradecemos la vida que late en nosotros, los pequeños milagros de la vida cotidiana y, sobre todo, las oportunidades que se nos presentan para madurar humana y espiritualmente. Es imposible escuchar al Señor y no darle una respuesta. “Dejando las redes inmediatamente, le siguieron”.

Misión significa salir, pero no significa devorar kilómetros. Como solía decir nuestro querido Dom Elder Câmara. La misión es dejar que Dios guíe nuestra vida y nuestra historia, como guió la vida de San Daniel Comboni y la de nuestra madre María de Nazaret. Pedimos su intersección para que nuestra misión sea guiada por la fuerza divina y contamos con sus oraciones para cumplir juntos esta misión.

Y tú, ¿qué red o redes tienes que dejar? ¿O qué necesitas para abandonarte al Señor?

 ¡Sigamos! ¡Que Dios nos bendiga y nos guíe!

Regimar y Tito, LMC Brasil

GEC en misión

LMC Brasil

Ayer se celebró la misa de envío de Regimar y Valmir, Laicos Misioneros Combonianos (LMC).

El envío tuvo lugar en la comunidad de Nossa Senhora Aparecida, en Ipê Amarelo – Contagem-MG.

El matrimonio misionero decidió ir a una misión en el extranjero cuando participaban en el GEC (Grupo de Espiritualidad Comboniana) de Balsas. Viajarán a Mozambique el miércoles 5 de enero.

Sigamos acompañando a esta pareja de misioneros con nuestra amistad, oración y participación. Daniel Comboni, ruega por nosotros.

LMC Brasil