
Por todas las personas obligadas a abandonar su tierra para salvar la vida: para que encuentren acogida y respeto y para que nuestra sociedad sepa afrontar las causas profundas de las migraciones. Oremos.
Con el lema “Hagamos de la Esmeralda tierra de la Virgen“, empieza una peregrinación por las diferentes veredas que conforman la Esmeralda.
Desde el 17 de mayo hasta el 15 de julio, se apoya en estas veredas, con el rezo del rosario, catequesis Marianas, lectio divina donde hay oraciones y reflexión.
Se realizan visitas a las familias y enfermos de los diferentes sectores, llevando un mensaje de esperanza, fe y amor, desde el carisma Comboniano. Esto permite que las veredas, mantengan viva los lazos de hermandad, fraternidad y que aviven su fe.
Para nosotros como misioneras es un proceso de aprendizaje, crecimiento humano y espiritual constante en cada actividad.

Del 12 al 15 de junio de 2026 vivimos una experiencia de fe, encuentro y renovación durante el Retiro Espiritual Nacional de los Laicos Misioneros Combonianos en Arauca.
Fueron días para detenernos, escuchar la voz de Dios, fortalecer nuestra espiritualidad y compartir como familia misionera el llamado a servir con amor y compromiso.
Cada momento vivido, cada reflexión compartida y cada encuentro fraterno nos recordó que la misión nace de un corazón que se deja transformar por Dios.

En nuestro taller con los adultos-mayores reflexionamos sobre “El tesoro de nuestra vida“, reconociendo que cada experiencia, cada enseñanza y cada historia vivida son un regalo de Dios que enriquece a nuestras familias y comunidades.
Más que recordar el pasado, fue un momento para agradecer el camino recorrido, fortalecer la fe y descubrir que el verdadero tesoro está en el amor compartido, la esperanza que permanece y la presencia de Dios en cada etapa de la vida.
Janet y Jenny, LMC Colombia
Os dejamos la formación ofrecida por el padre Jorge Alberto Benavides, mccj. En ella comenta la carta del papa Leon XIV para el centenario del Domund que celebramos este año.
LMC América
(Video en español)
El pasado 4 de julio, como Laicos Misioneros Combonianos, tuvimos la alegría de regresar nuevamente a la comunidad de Manzanillo, para continuar compartiendo la misión, la fe y la cercanía con nuestros hermanos y hermanas.

Durante la mañana realizamos una jornada médica pediátrica, en la cual pudimos recibir a los más pequeños de la comunidad. Fue un espacio de servicio, escucha y acompañamiento, donde se brindó atención médica, diagnóstico y entrega de medicamentos. Cada niño atendido nos recordó la importancia de una misión que no solo anuncia con palabras, sino también con gestos concretos de amor y cuidado.
Ver llegar a las familias con confianza y esperanza nos llenó el corazón. Como comunidad misionera, comprendemos que servir es también una forma de evangelizar, especialmente cuando el amor de Dios se hace presente en la atención a quienes más lo necesitan.

Por la tarde compartimos una convivencia con los adultos de la comunidad, reflexionando juntos sobre el tema “La Barca de Pedro”. Este momento nos invitó a reconocer que todos estamos llamados a subirnos a esa barca que es la Iglesia, una barca que a veces enfrenta vientos fuertes, cansancio o incertidumbre, pero que sigue avanzando porque Cristo va con nosotros.
En medio de la reflexión, también vivimos un momento muy especial y fraterno: preparamos juntos un pastel imposible. Más que una receta, fue una experiencia de encuentro, trabajo en equipo y alegría compartida. Al final, el pastel se repartió entre las personas de la comunidad, convirtiéndose en un signo sencillo pero profundo de comunión.

Esta visita nos recordó que la misión se construye paso a paso, con presencia constante, con escucha, con servicio y con pequeños detalles que hablan del amor de Dios. Manzanillo sigue siendo para nosotros un lugar de encuentro, aprendizaje y esperanza.
Damos gracias a Dios por permitirnos regresar, por cada niño atendido, por cada familia recibida, por cada sonrisa compartida y por la oportunidad de seguir caminando junto a esta comunidad.
Como decía San Daniel Comboni: “La misión se hace de rodillas.”

Que cada visita, cada servicio y cada gesto fraterno nos ayude a seguir remando juntos en la Barca de Pedro, confiando siempre en que Cristo guía nuestra misión.
LMC Guatemala