Laicos Misioneros Combonianos

AMANI empoderando a los más pobres y desamparados a través de la organización comunitaria integrada de Kitelakapel: Proyecto de apicultura…

Kitelakapel Bee Keeping

La comunidad de Kitelakapel está compuesta en un 90 % por personas muy pobres y en un 10 % por personas de clase media, principalmente profesores y funcionarios del gobierno local con salarios muy bajos, así como unos pocos agricultores que sufren las condiciones climáticas de calor y sequía.

Kitelakapel, situada en la parroquia de Kacheliba (Kenia), cuenta con 17 aldeas y 17 ancianos, con un jefe que trabaja en estrecha colaboración para velar por el bienestar de la población de la comunidad a través de la organización y los proyectos de empoderamiento comunitario integrado de Kitelakapel. 175 miembros solicitaron oficialmente su ingreso y se unieron a la organización comunitaria para trabajar juntos en beneficio de su comunidad y sus hogares, y seguimos recibiendo más solicitudes de personas dispuestas a unirse al grupo. El grupo se formó para empoderar a la población local; a la gente le encantan los grupos de unidad y autoayuda, a través de los cuales pueden obtener oportunidades, ahorrar dinero y participar en actividades económicas como la cría de animales, el cultivo de plantas, la avicultura, la apicultura, Mama Mbonga, el comercio en los mercados y otras actividades socioeconómicas; y, con el apoyo internacional de AMANI, estamos viendo buenos resultados y testimonios de las comunidades locales.

Un agradecimiento especial a AMANI…

AMANI es una palabra en kiswahili que significa «paz» en el idioma keniano… cuanto más se empodera a los pobres, más se logra una sociedad pacífica y próspera.

Nos complace anunciar el lanzamiento de un nuevo proyecto de apicultura implementado por Kitelakapel en Konyao. Fue increíble y emocionante ver a las abejas en nuestro primer día de instalación de las colmenas. Al inicio del proyecto, comenzamos con la identificación y el estudio del terreno para poner en marcha el proyecto de apicultura. Tras varias reuniones con los miembros de la junta directiva de la OBC KICE, los Laicos Misioneros Combonianos y la parroquia MCCJ, acordamos adquirir 3 acres de terreno en la localidad de Konyao, propiedad de la parroquia MCCJ de Kacheliba, de conformidad con el memorando de entendimiento sobre el uso del terreno y el valor del proyecto de apicultura de la OBC.

Gracias a la donación de AMANI, finalmente instalamos 50 colmenas y las cercamos en 3 acres de terreno en Konyoa (West Pokot), a una hora en coche de la aldea de Kitelakapel.

Conseguimos el apoyo de la responsable de apicultura del Ministerio de Agricultura del gobierno del condado West Pokot (la Sra. Francisca), quien nos orientó sobre cómo instalarlas y atraer a las abejas.

Se contrató a algunos hombres de la zona para realizar trabajos de carpintería, soldadura, construcción de la valla y limpieza del terreno; las mujeres picaban piedras pequeñas para la valla, mientras que otras fabricaban las colmenas y otras las instalaban, de modo que obtuvieron trabajo temporal y ganaron un poco de dinero para mantener a sus familias. Tenemos la suerte de contar también con la familia anfitriona de John Bosco, el catequista de una parroquia en la zona de Konyao, que nos ayudó con el almacenamiento de los materiales y las colmenas y nos proporcionó algo de comida durante nuestras visitas a la granja apícola.

El proyecto se está llevando a cabo con el apoyo de las autoridades agrícolas locales y los miembros de la comunidad. Nuestro objetivo no es solo producir miel, sino también crear oportunidades de empleo, apoyar el desarrollo local y promover prácticas respetuosas con el medio ambiente, tal y como propone Laudato Si.

ASANTE SANA (Muchas Gracias)… AMANI desde la Organización Comunitaria de Empoderamiento Integrado de Kitelakapel y de la gente.

Comunidad LMC de Kitelakapel, Kenia

Día de África 2026

Día de África

Compartimos con vosotros esta conversación organizada desde AMANI; ONG española que colabora con los LMC, con el coordinador del Comité Central de los Laicos Misioneros Combonianos.

En este video nos comparte una mirada a África y en particular desde los LMC presentes en el continente, algo de historia, de los sueños y del compromiso por ser fieles a la vocación misionera inspirados por San Daniel Comboni.

Campaña de Manos Unidas 2026

LMC España

Un año más Manos Unidas, organización de la Iglesia española que se encarga de recoger fondos para ayudar en todo el mundo, ha lanzado su campaña contra el hambre. Con el lema Declara la guerra al hambre ha invitado a combatir las causas estructurales de la pobreza, la desigualdad y la injusticia.

Por nuestra parte seguimos colaborando como voluntarios en la campaña, ayudando a sensibilizar sobre estas realidades.

Nuestro papel es sencillo, dar testimonio de nuestra viada misionera y explicar de primera mano algunos de los proyectos que en misión hemos visto financiados por Manos Unidas. No es una entidad cualquiera sino la manera en la que la Iglesia española se vuelca con las realidades de países empobrecidos y colabora. La mayoría de sus fondos provienen de esta campaña que se realiza por las parroquias de toda España cada segundo domingo de febrero y es momento de dar cuenta de ella a todas las personas que ofrecen su ayuda cada año.

Este año hemos tenido la oportunidad de asistir a varias parroquias. Muchas veces lo que hacemos es asistir a las misas del fin de semana y compartir al final de la eucaristía o tras la homilía nuestra experiencia de misión y de las realidades de diferentes países donde hemos estado como misioneros.

Es muy bonito ver como en algunas parroquias, como la de la Encarnación en Bormujos (Sevilla), toda la comunidad se vuelca en la campaña, catequistas, niños y jóvenes trabajan durante la semana y ayudan a concienciar a la comunidad, voluntarias y voluntarios organizan el mercadillo solidario o actividades como la cena de hambre.

También en la parroquia del Cerro, la parroquia de la Ascensión o la de los Ángeles en Sevilla Este las voluntarias de Manos Unidas y los párrocos preparan con cariño las misas de ese fin de semana. En la última tuvimos no solo la oportunidad de compartir alguna eucaristía sino de dar nuestro testimonio con el grupo de catequesis de adultos. Una hora donde poder profundizar en estas realidades y poder compartir fotos y una compresión más profunda de las causas de estas situaciones y de la lucha que desde estos países hacen para salir adelante. En realidad, nuestra ayuda como misioneros o el apoyo a determinados proyectos de Manos Unidas no es sino un apoyo a la labor, el trabajo y sacrificio que las comunidades llevan adelante. Estas comunidades son las verdaderas protagonistas y las que nos enseñan tanto sobre resistencia, sobre no perder la esperanza, sobre ser creativos cuando son pocos los recursos que uno tiene. Son tantas cosas las que aprendemos de ellos que también es de justicia compartirlas en estos momentos a nuestras comunidades de origen.

Esperamos que esta fe y energía que ellos muestran también revitalice a nuestras comunidades en España y seamos capaces de colaborar en la construcción de un mundo más justo para todos.

Saludos Alberto y Maricarmen.

¡Qué bueno es recibir el fruto del trabajo!

Casa Familiar Rural

Es muy gratificante producir con dedicación, buscando la calidad de ese alimento nutritivo, saludable y diferenciado. Pero venderlo y obtener un precio justo, escuchar los elogios de quienes lo llevan a su mesa, es aún mejor.

Eso fue un poco lo que vivieron nuestros alumnos y alumnas de tercer año de la Casa Familiar Rural de Açailândia este viernes gracias a una colaboración entre los movimientos sociales, la Secretaría Municipal de Agricultura de Açailândia y el proyecto PAGES de la SAF/Estado de Maranhão. Una feria agroecológica de la agricultura familiar.

Es el segundo año que la Casa Familiar Rural de Açailândia, en un proyecto de las disciplinas de Economía Rural, Introducción a la Agroindustria y otras, concede microcréditos para que nuestros estudiantes tengan una primera experiencia de emprendimiento en la economía solidaria. Prestamos cantidades de 500 reales para que grupos de 4 a 5 jóvenes produzcan algún producto basado en ingredientes de la agricultura familiar y tengan una experiencia de comercialización. Así, produjeron geladim, trufas, bolo no pote, pé de moça… muy sabrosos y los vendieron en eventos en la escuela y en ferias.

Todos devolvieron el microcrédito y obtuvieron beneficios significativos, además de aprender a organizar la producción, la comercialización, a trabajar de forma cooperativa, a administrar los costes de producción, a fijar los precios y a repartir los beneficios. ¡Todos ganan!

Además, también vendieron la producción habitual de todos los estudiantes de la CFR: pescado, hortalizas, habas, puba…

E incluso ayudaron en las ventas de otros vendedores ambulantes.

¡La cooperación es el camino hacia la agricultura familiar y para superar el capitalismo!