Laicos Misioneros Combonianos

Evaluación de los candidatos y convivencia con los familiares

LMC Portugal
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Durante los días 12, 13 y 14 de julio de 2019, se celebró otro encuentro en Viseu (Portugal) de formación de los LMC.

A medida que otro año de formación llega a su fin, es necesario realizar una evaluación adecuada del camino individual tomado por los participantes, de manera que no se siguió ningún tema formativo en concreto.

El día 12, por la tarde, comenzaron a llegar los primeros candidatos. ¡Siempre es una gran alegría cada reencuentro! ¡Entre sonrisas y abrazos, cada uno se saluda y cuenta las últimas noticias! ¡Todos nos sentimos bienvenidos a esta casa misionera que nos recibe tan bien!

El sábado comenzamos el día, como de costumbre, con la celebración de la Eucaristía en la capilla grande, abierta a toda la comunidad local.

Después del desayuno, nos dirigimos a la sala superior, donde se expuso el Santísimo Sacramento. Así, ante el Señor, fue posible orar y reflexionar sobre el camino tomado en el último año de formación. ¡Muchas preguntas surgen y es necesario encontrar las respuestas, mis respuestas, para cada una de ellas! Analizando el pasado, aprovechando el presente para interrogarnos ante el Señor de la Misión, encontramos respuestas y tomamos decisiones para el futuro, ¡un futuro que queremos vivir con Él, donde sea y con quien Él quiera!

Renovados y fortalecidos por el Espíritu Santo, nos reunimos uno por uno con el Equipo Coordinador. Y así pasó el día, el gran día de la evaluación, que todos queríamos que fuera positiva.

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Varios laicos misioneros combonianos con experiencia misionera, y algunos con sus hijos, nos acompañaron para la oración de la tarde. ¡Qué hermoso es ver la participación de los niños en esta oración! Sobre todo, oramos por todos los miembros LMC que se encuentran en tierras de Misión ad gentes. ¡Que a ninguno de ellos le falte protección y esperanza! ¡Qué fuerte es este deseo de estar unidos en oración! En Jesucristo, quien nos envía, y el Espíritu Santo que nos acompaña, ¡creemos que no hay nada que temer!

El domingo, después de la oración de la mañana y el desayuno, nuestros familiares comenzaron a venir y pasar este día con nosotros en un ambiente de fiesta y convivencia. Después de la bienvenida del Padre Francisco Medeiros, todos ellos se presentaron y la laica Vânia hizo una presentación de todo lo que hicieron los LMC durante todo el año, enfatizando las noticias que recibimos de la República Centroafricana, Augusta y Cristina, de Perú, Paula y Neuza; de Brasil, Liliana y su esposo Flávio; de Mozambique, Marisa y Etiopía, Pedro y Carolina. Frente a la emoción de los familiares de estos laicos, vimos fotos y videos que muestran bien lo que es ser misionero junto a los pobres y los desfavorecidos.

Inmediatamente después, tuvimos el testimonio de María Augusta, que acababa de llegar de la República Centroafricana. Con sencillez y simpatía, nos estuvo relatando los últimos acontecimientos, aventuras y desventuras.

Seguimos con la Eucaristía, un momento fuerte del día, compartiendo la Palabra y el Pan, así como la Fe y el Carisma Combonianos que nos unen a todos.

Después del almuerzo compartido, donde se llenaron las mesas y no faltó nada, siguió por la tarde la convivencia. Con juegos, chistes, canciones, anécdotas y otras cosas, nos lo pasamos genial a la portuguesa.

Muchas gracias a todos, especialmente a los formadores y al equipo coordinador, que nos acompañaron durante un año más.

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Glória Rocha

Haz que tu corazón sea misión – Fin de semana de espiritualidad comboniana 2019

LMC Portugal
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En junio, nuestra reunión no fue la habitual reunión de formación en Viseu, sino una reunión de familia Comboniana en Maia, el fin de semana de espiritualidad comboniana, que tiene lugar allí todos los años y está preparada y organizada por la Comisión de Familia Comboniana. Este año nos reunimos allí, los días 28, 29 y 30 de junio, con el tema «Haz que el corazón sea misión», tema del año para la Familia Comboniana.

¡Fue un encuentro muy hermoso! Primero, participó un grupo pequeño pero muy diverso, que enriqueció enormemente las perspectivas y compartió los temas tratados. Posteriormente, fue una reunión muy rica en temas de reflexión, pero también compartiendo como familia comboniana, reforzando entre todos los lazos de amistad y comunión.

Durante la mañana del sábado, después de la oración de la mañana, D. António Couto, Obispo de Lamego nos habló con el tema «El corazón en la Biblia». Hemos profundizado el sentido bíblico del corazón, su significado. Luego vimos lo que significa «ser misión» y D. António compartió algunas perspectivas sobre cómo ser misión y hacer el trabajo misionero en los días y las circunstancias de hoy, dando testimonios concretos de grupos y personas que están haciendo un trabajo misionero muy fructífero hoy.

Luego compartimos entre los participantes el tema formativo dado por el Obispo de Lamego, respondiendo algunas preguntas de reflexión dejadas por él.

Por la tarde fue la hermana Arlete, misionera comboniana, quien nos habló. Habló de la vida de San Daniel Comboni, su «pasión de corazón» por África, su «cordialidad», es decir, cómo su corazón se movió por todos y «mantuvo a todos en su corazón», su devoción al Corazón de Jesús.

Luego compartimos nuevamente en grupos lo que escuchamos, tratando de reflexionar juntos sobre la forma en que vivimos hoy y las circunstancias de esta misma pasión y entusiasmo de Comboni.

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Al final del día, celebramos la misa y luego tuvimos una sardinada, donde pudimos hablar, socializar, fortalecer amistades. ¡Un momento muy hermoso y agradable!

El domingo, después de la oración de la mañana, nos reunimos todos para exponer y compartir lo que se había reflexionado en pequeños grupos el día anterior. A partir de ese momento hubo nuevas reflexiones, seguimos compartiendo y fue un momento para meditar juntos y enriquecernos mutuamente.

Terminamos con la eucaristía. Luego le entregamos al Señor todos los propósitos que pudimos hacer en esta reunión para nuestras vidas, así como entregamos el entusiasmo misionero en cada uno generado y fortalecido en este encuentro.

Fue un encuentro donde, al orar y compartir juntos, pudimos animarnos unos a otros como familia comboniana a ser misión, para entusiasmarnos con la proclamación y el testimonio, ¡para hacerlo «apresuradamente» con vigor y perseverancia, en cualquier circunstancia!

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Filipe Oliveira

El color del amor

LMC Peru
Peru

Quizás nuestra idea de la misión y el mundo sea todavía un poco color de rosa, de hecho, para mí, la misión es un arco iris de colores, emociones, momentos y aprendizaje. La misión es más que el vasto cielo azul que abrazo todos los días al principio y al final de mi día, es más que el marrón de la arena del desierto que cubre el suelo. Es más que el verde del paisaje de algunos árboles que luchan por mantenerse verdes, y el gris de los días de niebla que cubren los volcanes. La misión es una inmensidad de colores. Es del color de las caras lo que me hace sonreír y es el color de las historias que escucho durante horas y horas todos los días y me recuerdan la materia simple y humilde de la que estamos hechos, es del color de todos los corazones lo que llegan y me enséñame que es posible amar más. Es del color de las sonrisas, los abrazos, las lágrimas es del color del paisaje natural y humano. La misión diaria de seguir con ellos es tan vasta, tiene tantos colores.

Peru

Entre los muchachos que me llaman en la calle y en el jardín de infancia, y con quienes comparto la alegría de ser niña una y otra vez, entregándome a ello sin miedo. A los ancianos que bailan libremente cuando vienen a conocernos, y permítanme decirles que para muchos, somos su única familia. Historias reales de superación y lucha. A las familias cuando nos reunimos para compartir el todo, que es suma individual de las partes porque es en este medio entre unos y otros que nos encontramos y nos entregamos sin premisas ni condiciones, solo porque sí. Es en las visitas diarias que encuentro un verdadero significado para mi caminar y veo los colores de mi mundo aquí y ahora. Aquí, en esta pequeña villa, es donde cada día se vive la verdadera experiencia de ser yo, en la esencia de los colores que tengo dentro y de todos aquellos que me permito ver en el mundo.

Os confieso que a menudo me permito ser moldeada por ellos, moldeada por su experiencia de vida y de Dios, que me permito observar horas y horas lo que son y lo mucho que me enseñan, que me permito salir de mi para aprender de ellos. Siempre tuve la certeza dentro de mí de que no me llamaban para nada más que para amar. Amar a esta gente, esta cultura y sus costumbres. Amar, en sus múltiples perspectivas, en la caída, en el error, en el ascenso y con la esperanza de ser la mejor versión de mí misma todos los días. Y aunque haya pasado más de un año sigo aprendiendo de ellos todos los días, aprendemos juntos. Y así, cada día descubro otro color dentro y fuera de mí, en este intercambio de vidas, historias y rostros, descubro cada día el color del amor.

Peru

P.D. El amor no tiene un solo color, ¡el amor siempre será del color que quieras!

Con amor y gratitud,

Neuza francisco, LMC

Encuentro de formación – Misión hoy: ¿Cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? La iglesia en acción.

LMC Portugal
LMC Portugal

El fin de semana del 18 y 19 de mayo, el grupo de formación LMC se reunió para la reunión mensual, con el siguiente tema: «Misión hoy: ¿cómo? ¿Por qué? ¿Para qué? La Iglesia en acción».

Aunque el grupo fue más reducido de lo habitual, la reunión fue bastante rica y con mucho contenido. Iniciamos con una gran pregunta: «¿Por qué la misión?” Las distintas respuestas llegaron a la misma conclusión, el amor de Jesucristo que nos lleva a ir más allá. Y para recordar que Jesús fue el primer misionero, el tema continuó con el pasaje del Camino de Emaús, en el que los discípulos desanimados reconocen en Jesús como «Aquel» que hacía arder sus corazones cuando hablaba.

Además de los pasajes, también profundizamos un extracto de la Encíclica Redemptoris Missio del Sumo Pontífice Juan Pablo II sobre la validez permanente del Mandato Misionero, que refleja las palabras clave sobre el significado de la Misión y del ser Misionero. En esta enciclica, el Papa Juan Pablo II invita a la iglesia a renovar su compromiso misionero, revelando que «La misión es un problema de fe, es la medida exacta de nuestra fe en Cristo en su amor por nosotros«.

Después del almuerzo del sábado, visitamos la casa de las Hermanas Misioneras Combonianas, que compartieron algunas de sus experiencias, testimonios y vida misionera.

Después de este momento, continuamos con el tema y pasamos a la lectura de la Nota pastoral de la Conferencia Episcopal Portuguesa para el Año Misionero y el Mes Misionero Extraordinario, que invita a todos los cristianos a vivir un año de encuentro constante con Jesucristo. En estado permanente de misión; Vivir la misión y la renovación misionera.

Esa noche vimos la película «Francisco y Clara», una película que nos hizo reflexionar sobre sus vidas de lucha por el amor a Jesucristo y la dedicación a los marginados.

El domingo comenzó con una hermosa dedicación a la Madre, Maria Reina de las Misiones, celebrando la primera oración del día, junto a su imagen fuera de la casa. Después del desayuno, hasta la Eucaristía, estudiamos un extracto de la Exhortación Apostólica Evangelli Gaudium y nos pusimos en contacto a través de una video-llamada con los laicos Pedro Nascimento y Carolina Fiúza, quienes compartieron su testimonio desde que llegaron a Etiopía. Y terminamos esta reunión, llena de frutos, en la Eucaristía con la certeza de que salimos en la alegría de Jesucristo que nos hizo y nos quiere misioneros, todos los días y en todos los lugares.

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Mónica Silva

Un viaje (in)esperado – Noticias de la misión en Etiopía

Viaje

En misión, entre Kenia y Etiopía, nuestra LMC Carolina Fiúza escribe para la Revista Digital de la Diócesis de Leiria – Fátima (RED). Compartimos con vosotros el artículo.

Les escribo ya finalizando mi semana de estancia en Nairobi, Kenia. Un viaje turístico que deseaba. Por razones de fuerza mayor tuve que salir del país (Etiopía): el visado que traemos como misioneros y que nos permite la entrada en el país es un visado de negocios que sólo tiene validez por un mes. Para estancias más prolongadas (como la mía, de dos años), al llegar a Etiopía tenemos que conseguir en ese mes de validez del visado de negocios otro visado – el de residencia. En mi caso, ese mes no fue suficiente para conseguir el visado de residencia. El visado de negocios expiró y, para no estar de manera ilegal en el país, tuve que dar un salto hasta Kenia durante una semana, para volver a entrar y proseguir el proceso de obtención del visado de residencia de nuevo. Burocracias que se traducen en una exigente y difícil entrada en este país. Tal vez se pueda decir que, de manera general, Etiopía tiene una historia marcada por regímenes e imperialismos exigentes, de gran control. ¡Y es esta historia que marca a un pueblo! No bastará decir que vivieron bajo el régimen de Emperadores hasta 1974 y que es de los únicos países africanos que nunca fue colonizado… ¡Etiopía tiene historia, una gran historia!

Sentimientos de tristeza y frustración se asomaron el día en que supe que tendría que venir. Principalmente porque ya había comenzado las clases de amárico hacía ya 2 semanas. Me perdería una semana de clases en la escuela, que es puerta de entrada a esta cultura, donde nos ponen los sonidos de las palabras en amárico que van resonando en la cabeza, haciendo una melodía de la que me estoy enamorando. ¡No es una lengua fácil! Confieso sentir una paradoja entre el entusiasmo de ser como una niña aprendiendo por imitación las palabras (como se dicen los colores, los alimentos, los animales, etc.), pero también algo de recelo. Me temo que será tarea complicada aprender rápidamente esta lengua.

¡No bastaba ya con aprender amárico, que es una lengua tan complicada, y ahora tengo que ir a Kenia, perder clases, retrasar más el aprendizaje de la lengua! ¡Así no sé cuándo podré seguir para lo que he venido – la misión! – pensaba.

Tenemos la tentación de pensar que la misión es hacer, suceder, programar todo lo que tiene que ver con cosas prácticas.

Pero, desengañémonos. Y que me desengañe yo misma si pienso que la misión propiamente dicha comenzará el día en que viaje para permanecer en la zona de los Gumuz e inicie con mis compañeros un proyecto. Nos olvidamos que no son las grandes cosas, aquellas que observamos y palpamos, las que traerán más vida. No pocas veces, es en el silencio donde más hacemos.

Podría decirles que es fácil concebir en mi interior esta paradoja de tiempos de espera. Este tiempo de aprendizaje de la lengua me hace sentir la falta de poner cosas en práctica. Pero, recuerdo con cariño las palabras de mi amiga LMC Cristina Sousa (y que hoy se encuentra en República Centroafricana) cuando decía, con un juego de palabras, que partía en misión para pastar. A pastar, parafraseando en nuestro portugués con la broma de que quien pasta no hace nada. Pero también Para estar (P’astar). Y es reflexionando estas palabras sabias que me digo sobre la misión, ¡Carolina, ya ha comenzado! Tal como os digo a todos vosotros… para ustedes, la misión ya ha comenzado, desde el momento en que son y están en el mundo como criaturas de Dios.

Primero te sorprende, después se entra. Ya dice el dicho. Después de aceptar que el Señor quería que conociese un nuevo y maravilloso país como Kenia, puedo ahora decir que valió la pena venir y que fue para mí una permanencia necesaria. Nairobi puede asemejarse a una ciudad europea (¿o norteamericana?) – verde y organizada, aunque con mucho tráfico, coches, personas, pero nada comparable con el aire pesado que se respira en Addis Abeba. Además de estudiar amárico a través de audios que mis compañeros de comunidad me enviaban cuando tenían internet, aproveché para conocer el centro de Nairobi con dos Quenianos, miembros del coro de la misa del Parlamento, en la que participé por invitación del P. Comboniano Giuseppe Caramazza. Es una ciudad de negocios también, bastando para ello vislumbrar el gran (dísimo) Kenyatta International Convention Centre, un edificio de 28 pisos, que es escenario de celebración de numerosas conferencias, seminarios, exposiciones y cumbres internacionales.

Misa

A propósito de misas, por las tierras rojas su preparación es ya la premonición de una gran fiesta. Muchos y muy temprano llegan a componer aquello que será el verdadero festival. Me decía uno de los miembros del coro: cuando vas para un festival, para un concierto, te preparas previamente, ¿no? Pues entonces, tenemos que hacer lo mismo (e incluso mejor) para la Eucaristía, pues ¡no hay mayor fiesta que esta! Y esto es ley por aquí. Una Eucaristía donde nadie simplemente «viene», sino que participa: desde niños a mayores. Todos tienen algo para contribuir a este banquete, con la voz, la danza, las palmas, etc.

Una realidad transversal, no sólo en Kenia, sino también en Etiopía. Eucaristías donde no se mira el reloj. No son de aquellas que duran 50 minutos, o una hora, en el que tantas veces vemos a los que conversan con el reloj, mirándolo en la esperanza (quién sabe) de que la Fiesta ya está terminando. ¡No! Aquí, paradójicamente, la Eucaristía demora un intervalo de 1h30-2h. El ritmo es de danzas y canciones alegres, un ritmo definido, que despierta las almas… cuando me doy cuenta, también mi cuerpo se balancea, se despierta. Y, de repente, cuando estamos llenos de este banquete que nos anima a la vida, la fiesta dentro de la casa del Señor acaba y los invitados permanecen en su atrio conversando. ¡Miro el reloj y el tiempo parece que voló!

Y así es. ¡El tiempo aquí ha volado! Así como vuela este gran abrazo que os envío, muy lleno de mi buena nostalgia.

Con amor, Carolina de Jesús Fiúza (LMC)

En REDE – Revista Digital Diócesis de Leiria – Fátima, nº 26, 27 de junio de 2019 (disponible en https://leiria-fatima.pt/noticias/uma-viagem-inesperada/ )