Laicos Misioneros Combonianos

Guatemala en tiempos del COVID

Chispuditos Guatemala

Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala, nos ocupamos del anuncio del Reino de manera integral: estar, enseñar, evangelizar con doctrina y testimonio, compartir un poco de pan, un poco de refresco, dar un poco de ayuda mensual, tanto en Santa Cruz Chinautla como en el programa Chispuditos.  Nuestros recursos materiales son pocos, sin embargo, Dios nos ha permitido permanecer en sus obras, nuestro mayor recurso es el deseo del anuncio del amor de Dios.

Chispuditos Guatemala

El amor, el motor, el carisma de Comboni, la manera:

Tendremos que fatigarnos, sudar, morir; pero al pensar que se suda y se muere por amor de Jesucristo y la salvación de las almas más abandonadas de este mundo, encuentro el consuelo necesario para no desistir en esta gran empresa“.

 (San Daniel Comboni)

Estos tiempos de COVID, en que está prohibido “estar” con las personas, “fatigarnos y sudar”, de manera literal, no es posible.  Este ha sido un tiempo para la reflexión, para la reorganización de la misión, ha sido necesario esforzarnos para descubrir, con ayuda de Dios, cómo es posible anunciar a Jesús desde la “pasividad” de nuestra casa.  Al principio de la pandemia, incertidumbre, algo de optimismo también, creímos que iba a ser cuestión de un par de meses nada más, ya llevamos tres meses, y la crisis sanitaria que se vive actualmente en nuestro país está pasando los días más críticos.

Se ha hecho necesario buscar la manera de al menos llevar algo… por poco que sea…nos decía P. Roberto, párroco de Santa Cruz Chinautla.  Esto de pronto hace sentir como si fuéramos una especie de filántropos, y no misioneros anunciadores de Jesús.  Ha tocado estar en las redes sociales para conseguir fondos, y llevar sólo cosas, no presencia, no compartir tiempo, no “estar”. Pareciera estar realizando la misión al estilo de Comboni, a medias.

Dice el catecismo de la Iglesia: “Con la ayuda del Espíritu Santo, los cristianos deben distinguir entre el crecimiento del Reino de Dios y el progreso de la cultura y la promoción de la sociedad en las que están implicados.  Esta distinción no es una separación.  La vocación del hombre a la vida eterna no suprime sino refuerza su deber de poner en práctica la energía y los medios recibidos del Creador para servir en este mundo a la justicia y a la paz.” (CEC 2820)

Chispuditos Guatemala

Es decir, la Iglesia muestra que estamos en el camino correcto.  Y ofrezco junto a la acción misionera actual, la siguiente oración:  

Señor, más que lo material, haz que las personas reciban esperanza, y crean en tu amor y en tu presencia siempre, especialmente en los momentos más difíciles”.

…Santos y capaces. Lo uno sin lo otro vale poco para el que sigue la carrera apostólica. …El misionero y la misionera deben ir al cielo acompañados de las almas salvadas. Y aunque ante todo han de ser santos, o sea, completamente ajenos al pecado y a la ofensa a Dios, y humildes, eso no basta: necesitan tener caridad, que es la que los hace capaces”. (San Daniel Comboni)

Chispuditos Guatemala

Lily Portillo

LMC-PCA, Guatemala

Dos jóvenes laicos misioneros en tiempos del coronavirus

Etiopia
Etiopia

Entre las novedades que nos ha traído esta tristemente famosa pandemia del Covid-19 es que no da demasiado margen a la acción caritativa ni al heroísmo en favor de los demás. En viejas épocas de peste, quien optara por ello se podía dedicar totalmente a los apestados aun a riesgo de sus vidas. Así lo hicieron personas que más tarde fueron declarados santos, como Luis Gonzaga, el rey Luis de Francia o Daniel Comboni. Pero eso ahora está prohibido. Estamos en una sociedad superorganizada que actúa por criterios de higiene científica, y lo que se nos dice es que la mejor manera de ayudar al prójimo es estarse quietecitos en casa para disminuir los riesgos de contagio. Con todo, siempre hay espacios para la generosidad, aun en tiempos del coronavirus.

Digo todo esto desde un rincón de África donde, a Dios gracias, ni ha llegado “todavía” el coronavirus y donde las medidas gubernativas de aislamiento no son tan draconianas como lo han sido en Europa. Pero igualmente estamos condicionados de muchas maneras por el virus, el cual es como una espada de Damocles que pende amenazadora sobre nuestras cabezas.

Vivo en la misión de Gilgel Beles, en Etiopía, con dos jóvenes laicos misioneros combonianos, uno español y el otro portugués, que han llegado aquí hace un año. Del coronavirus nada se sabía entonces y venían llenos de ilusión por hacer muchas cosas en favor de los demás. Se dieron sin medida en servicios como la enseñanza de todo aquello que eran capaces de enseñar, las visita a los poblados, llevar al centro de salud a los enfermos que caían en su camino…Trabajaban como a destajo para disfrutar al máximo el breve período de dos años de su permanencia.

Luego, inesperadamente, en mitad de la faena, por así decirlo, llegó el coronavirus. Muchas organizaciones llamaron a sus miembros a volver a la nación de origen. También ellos fueron llamados. Si se quedaban, era bajo su responsabilidad. Y ellos no dudaron en la elección: se quedaban “bajo su propia responsabilidad”, incluso cuando la madre de uno de ellos está pendiente de una delicada operación de cáncer e incluso cuando ellos mismos están aquejados de continuos ataques de tifus y fiebre tifoidea, que los debilitan…

Y aquí siguen. Como ya dije, no es que las medidas de confinamiento sean particularmente duras. El margen de movimiento es todavía bastante amplio,

al menos mientras no asomen por nuestra zona los primeros contagios. Sin embargo, todo el rimo de las actividades se ha resentido. Al paralizarse totalmente la vida académica y al estar prohibidas las reuniones, ya no pueden enseñar .a grupos y la biblioteca que habían abierto ya no tiene clientes.

A pesar de todas estas limitaciones, intentan resistir hasta el límite. Se han encariñado con esta gente y, aunque no puedan hacer muchas cosas “por ellos”, pueden sí estar “con ellos”. Y ellos sienten que la simple presencia en estos momentos de tribulación es un valor que de por sí ya justifica tanto el haber venido como el quedarse el mayor tiempo posible.

LMC Etiopia

P. Juan González Núñez

Desde Gumuz, Etiopía

Tercer Aniversario Programa Chispuditos

oracion

Tercer Aniversario Programa Chispuditos en La Aldea la Salvadora, Santa Catarina Pínula, Guatemala.

oracion

Doy infinitas gracias al amor de Dios, a Su Misericordia y a la Providencia, por estos tres años de servicio en el Programa Chispuditos.  (Chispuditos, es el nombre de un alimento que se da solamente a los niños inscritos en el programa, entre las edades de 6 meses a 6 años. El objetivo del alimento es aportar vitaminas y minerales necesarias para el desarrollo integral del niño, ayuda a fortalecer su sistema inmunológico, a evitar la anemia y la desnutrición.  En Guatemala, existen varios lugares en donde funciona este programa, es gratuito, auspiciado por benefactores extranjeros).

Desde el 10 de junio del 2017, cada primer sábado de mes, los LMC de Guatemala, llegamos a la aldea La Salvadora, para orar, compartir, dar un mensaje evangelizador, acompañar, pesar y medir a los niños y niñas inscritos y llevar su registro de crecimiento.  Es una vivencia maravillosa, regresamos con el corazón lleno de gozo y gratitud.  La última vez que hicimos la actividad del programa, fue el sábado 7 de marzo.  Días después llegó el COVID 19 a nuestro país, el primer caso apareció alrededor del 12 de marzo.  Como en todas partes del mundo, atropelló nuestra libertad de reunión y de locomoción, empezaron las limitaciones y eso impidió y sigue impidiendo hasta el día de hoy, las reuniones.  Por responsabilidad y conciencia, guardamos el distanciamiento social y tomamos las medidas de lavado de manos y del #QuédateEnCasa que se ha visto en el mundo entero.

Después de unos días de incertidumbre, empezamos a discernir acerca de cómo seguir adelante con la misión en el Programa Chispuditos.  Fue entonces cuando gracias a la Divina Providencia, hicimos campañas de solidaridad por medio de las redes sociales para conseguir aportes económicos y donaciones en especie. Así, hemos llevado tres veces algunos víveres para las familias, entre marzo, abril y mayo.  Estas entregas han sido hechas tomando ciertas medidas de seguridad: uso de mascarilla, distanciamiento social y para evitar la reunión, sólo vendría una persona a recoger la ayuda.  Fue hermoso ver la obediencia de todos, ni uno solo faltó a las indicaciones.   

No hay nada en el mundo que impida el anuncio del amor de Dios, la pandemia nos enseña que debemos continuar con la misión, de maneras diferentes, pero continuar, siempre adelante, con alegría y gozo, anunciar a Jesús Vivo.

Entonces, ¿Cómo celebramos el tercer aniversario del programa?

A partir de la pandemia, hicimos un grupo de WhatsApp con aquellas familias que cuentan con este medio, ellas se han comprometido a mantener informadas a quienes no lo tienen.  La celebración no fue con pastel ni reunión, la celebración ha sido virtual con muchos mensajes de cariño y ánimo, por medio de videos, audios, y tarjetas virtuales, que cada LMC en Guatemala hicimos, y también algunas personas del exterior como Sonia Lara, en nombre de los LMC de El Salvador, P. Máximo Huamán desde Perú y La familia Camey desde Brasil.

¡¡La fiesta tuvo tantos aportes virtuales que duró 10 días!! Desde el 1 hasta el 10 de junio.

Actualmente, hay 34, entre niños y niñas, inscritos en el programa.  6 perseveran desde el 2017, dos desde el 2018, dieciséis perseveran desde el 2019 y diez niños que apenas se inscribieron entre enero, febrero y marzo de este año.  Ruego a Dios por la madre de cada niño, para que finalice el programa hasta que su hijo o hija cumpla seis años.  El menor de los 34 Chispuditos tiene 8 meses y la mayor tiene 5 años y medio.   

Un abrazo a cada LMC en el mundo.  Mi solidaridad por aquellos que han sido contagiados con el virus, mis oraciones por su salud y la de su familia.

“Santos y capaces, haciendo causa común con los más pobres y necesitados”

(San Daniel Comboni)

Lily Portillo

LMC-PCA, Guatemala

Querida Guilherma, descansa en los brazos del Padre

LMC Guilherma Vicenti
LMC Guilherma Vicenti

¡Navegaré, en las aguas de este mar… solo amar, buscaré mi lugar/sin dudas, sin miedo a soñar!

Con una mezcla de tristeza y esperanza los LMC de Brasil comunicamos la muerte de nuestra LMC Guilherma Vicenti.

Guilherma traía al principio de su nombre lo que siempre fue: ¡guerrera! Mujer de fe y lucha, por donde pasó en misión dejó marca de su servicio y donación misionera. Aún hoy se escucha en el testimonio de la gente que vivió con ella, el afecto y la gratitud por su presencia.

Cuidadosa y atenta, siempre preparaba con profundo cuidado la acogida de los que llegaban, para quedarse o sencillamente para visitar.

Creemos que Dios, en su infinita bondad y misericordia, preparará con redoblado cariño la acogida de nuestra querida Gui en su Reino, junto con toda la comunidad misionera que ya se encuentra allí, pasando así a formar parte del grupo de los que desde el Padre interceden por todos los misioneros y misioneras.

Con profunda gratitud a Dios por la oportunidad de vivir y aprender de ella, nos ponemos en oración y solidaridad con la familia y amigos en este momento.

Sinceramente,

Consejo de la ALMC

en nombre de todos y cada uno de los LMC de Brasil.

Homenaje a Guilherma Vicente – LMC Brasil que partió para la Casa del Padre el 10 de junio de 2020 – ¡Así recordaremos a Gui!

Una de sus presencias misioneras fue en Maputo, con jóvenes y mujeres a los que enseñaba corte y costura industrial. Este video fue preparado para honrarla en la Exposición Misionera de la Parroquia de Santa Amelia en el año 2017 por su pertenencia a la Familia Comboniana.

Agroecología en Brasil

Brasil

La agroecología sigue siendo muy tímida en la región de Tocantina de Maranhão. Esperamos que esta iniciativa pueda facilitar la adopción de esta innovación, que es al mismo tiempo un conjunto de prácticas agrícolas, una ciencia y un movimiento social. Para ello, es muy importante la colaboración y el diálogo con diferentes actores, como instituciones de enseñanza e investigación (Casas rurales familiares, IFMA, UEMASUL …), sindicatos, asentamientos, movimientos sociales rurales, organismos de asistencia técnica, secretarías municipales de agricultura y la sociedad en general. Pero sobre todo con agricultores innovadores e inquietos. Estamos dispuestos a sumar en este viaje común.

Con subtítulos en portugués, español, inglés, italiano y francés.

LMC en Brasil