Laicos Misioneros Combonianos

Uno en Cristo, unidos en la misión

LMC Mexico

El retiro espiritual para los LMC es muy importante, nos ayuda a reconocer lo que Dios nos pide a cada persona, nos reconstruye cuando es necesario corregir algo en nuestra vida y nos prepara cuando es necesario tomar decisiones. Nuestro asesor el P. Filomeno Ceja MCCJ fue quien nos dio la introducción y el cierre del retiro. Nos acompaño por medio de los diálogos personales, sus consejos siempre son muy acertados y nos ayudan a la toma de decisiones tanto de forma personal como de grupo.

Mariana se conectó virtualmente desde la misión de Metlatónoc Guerrero para saludarnos, seguimos invitando personas que se puedan unir al proyecto misionero. Está muy contenta, siempre nos alegra verla tan feliz y cada vez más integrada en el servicio que realiza, siguiendo el plan de trabajo con la parroquia.

 El retiro mensual de medio día que realizamos los LMC en México es muy importante, nos prepara y nos ayuda a vivir mejor nuestro retiro anual de tres días, tener el tiempo para estar en la fuente y encontrar la gracia de Dios para nuestra persona, esta ocasión nuestro tema central fue el mensaje del Papa León XIV para el DOMUND 2026, “Uno en Cristo, Unidos en la Misión” el P. Héctor Manuel Peña MCCJ fue el predicador, tuvimos momentos de oración, tema, reflexión personal, lectio divina, compartir, adoración al Santísimo, la eucaristía, mismos que nos ayudaron a tener un encuentro personal con Dios.

Conseguimos estar 8 personas, Daniel, Alejandra (viuda), Cesar, Ana y Florencio (matrimonio), Hortensia, Adriana y Beatriz. Ha sido muy interesante ver como cada uno vamos caminando, los desafíos a vencer y la meta por alcanzar. Lamentamos que algunos compañeros por cuestiones de trabajo y estudio no pudieron estar, los tuvimos presente en la oración que siempre nos une.

Florencio y Ana en la misa Dominical de la comunidad de San Francisco del Rincón, Gto realizaron su promesa por un año para seguir el camino LMC, se han comprometido en seguir haciendo animación misionera de forma mensual y apoyar en la formación; Daniel se llevo tarea personal y seguir su crecimiento en el grupo, a Alejandra se le acompañara para que resuelva su situación personal, Cesar decidió dejar el grupo; Adriana, Hortensia y Beatriz seguirán en el equipo de coordinación.

Dios nos sigue confrontando desde nuestra realidad laical, regresar a lo cotidiano y hacer vida nuestro compromiso misionero no es fácil, pero sabemos que “Todo se puede en aquel que nos fortalece”, convencidos de seguir avanzando juntos en nuestro compromiso misionero para la Evangelización.

LMC México

Enfrentando las contradicciones en el territorio de misión

LMC Brasil

El Jueves Santo, dedicamos la mañana a un momento de oración en la finca de una familia de la comunidad de Ipê. Rezamos juntos y meditamos sobre el texto escrito por Valdeci acerca de la CF 2026.

Después dimos un paseo observando las evidentes contradicciones que nos rodeaban.

Ipê Amarelo es un barrio surgido de la organización de familias sin hogar que pagaban alquiler. Es una realidad de conquista de una vivienda en la década de los 90, en la que, con mucha lucha y resistencia, salieron de las lonas para instalarse en sus casas. Pero también tiene como límite un gran muro que marca la desigualdad social, ya que detrás de los muros, vigilados por guardias de seguridad, se encuentra uno de los complejos residenciales más lujosos de la región. La visita a las familias fue un momento para escuchar sus historias, conocer sus alegrías y retos, y saborear la hospitalidad característica de la comunidad.

Por la noche participamos en el lavatorio de pies en la comunidad de Nuestra Señora de Aparecida, un momento muy bonito que nos recordó que «somos la Iglesia del pan compartido, del abrazo y de la paz».

LMC Brasil

La misión que nace de la encarnación

LMC Brasil
LMC Brasil

La Campaña de la Fraternidad de 2026 nos invita a contemplar una de las afirmaciones más profundas de la fe cristiana: «Él vino a morar entre nosotros» (Jn 1,14). El prólogo del Evangelio de Juan revela el corazón del misterio de la encarnación. Dios no permaneció alejado de la realidad humana. El Verbo se hizo carne, asumió nuestra condición, entró en la historia y eligió habitar en medio de la humanidad. No vino como un visitante pasajero, sino como alguien que decidió compartir la vida, los dolores y las esperanzas de su pueblo.

La encarnación es, por tanto, el gran gesto de cercanía de Dios. En Jesús, Dios se acerca a la humanidad herida, especialmente a quienes viven al margen: los pobres, los excluidos, los olvidados de la sociedad. Cristo nace en una realidad sencilla, crece entre los pequeños, camina con los que sufren y anuncia un Reino donde los últimos ocupan el centro. Esta lógica del Evangelio rompe con la mentalidad del poder y la indiferencia, y revela a un Dios que elige la cercanía, la compasión y el servicio.

Esta perspectiva ilumina profundamente la espiritualidad misionera comboniana. Inspirados por San Daniel Comboni, los misioneros y misioneras están llamados a hacer el mismo movimiento de Jesús: salir al encuentro, vivir en medio y caminar junto a los más pobres. Comboni comprendió que la misión no se lleva a cabo desde una posición de superioridad o distancia, sino desde el compartir concreto de la vida con quienes más lo necesitan. Su sueño misionero era claro: salvar a África con la propia África, valorizando a los pueblos, sus culturas y su dignidad.

Dentro de esta lógica, los laicos misioneros combonianos desempeñan un papel esencial. Ellos dan testimonio de que la misión no es exclusiva de los religiosos o los sacerdotes, sino que es una vocación de todo el pueblo de Dios. El laico misionero es aquel que, insertado en la vida cotidiana —en el trabajo, en la familia, en la comunidad— se convierte en presencia viva del Evangelio. Asume la misión como estilo de vida, llevando la presencia de Cristo a los lugares donde a menudo la Iglesia institucional no logra llegar.

La encarnación nos enseña que Dios no transforma el mundo a distancia. Él se compromete con la realidad humana. Del mismo modo, los laicos misioneros combonianos están llamados a habitar las periferias existenciales, a acercarse a los dolores de la humanidad y a construir signos concretos de esperanza. Estar junto a los pobres no es solo una actitud de solidaridad social, sino una dimensión profunda de la fe cristiana. En los rostros de los pobres y vulnerables encontramos al mismo Cristo, que sigue interpelándonos.

En este sentido, el tema de la Campaña de la Fraternidad de 2026, «Vino a morar entre nosotros», se convierte también en una invitación para cada cristiano: permitir que Cristo siga habitando en el mundo a través de nuestras actitudes. Cuando nos acercamos a quienes sufren, cuando compartimos la vida con los olvidados, cuando luchamos para que todos tengan dignidad, estamos prolongando la presencia de Dios en medio de la humanidad.

Porque, donde se defiende la vida, donde se restaura la dignidad y donde se acoge a los pobres, allí Dios sigue habitando entre nosotros.

Valdeci Antônio Ferreira – LMC Brasil

Llamados a ser un cenáculo de apóstoles

LMC Brasil

El sábado anterior al Domingo de Ramos, llegamos a la Casa de Misión Santa Terezinha, de los Laicos Misioneros Combonianos, presencia misionera en el barrio de Ipê Amarelo, en Contagem, estado de Minas Gerais, donde nos recibieron Ana Cris, Alejandro y su familia, LMC de Guatemala.

Al día siguiente, iniciamos nuestra etapa de formación presencial con la procesión de Ramos que salió de la comunidad de Nuestra Señora Aparecida, en Ipê Amarelo, hasta la comunidad de San Judas (unos 2,5 km), donde se celebró la misa que reunió a las 10 comunidades de la parroquia de Santo Domingo de Gusmão.

Nos reunimos como Familia Comboniana, siendo acogidos por la comunidad de los Mccj presentes en la región, conociendo un poco más de la historia de la región y de la presencia comboniana y reencontrándonos con viejas amistades.

Otro momento destacado fue reunirnos en la casa comboniana Justicia y Paz, para encontrarnos con el grupo de espiritualidad comboniana (GEC), y, a partir de un momento de oración bellamente guiado por los miembros del GEC de Contagem, compartimos nuestra vida y nuestras experiencias misioneras, aquí y más allá de las fronteras, pues, desde el bautismo, todos somos misioneros y estamos llamados a actuar en las fronteras de donde nos encontramos.

El P. Rafael nos recordó que «de la dimensión de la misión a partir del carisma comboniano, rescatamos la necesidad de ser verdaderas comunidades» —trabajar unidos en la dimensión del Cenáculo de los Apóstoles, identidad comboniana de actuación en una misión.

Porque nos amamos

Comboni tenía a Cristo en el corazón y veía a Cristo en los demás países.

Que amemos la misión, a los más pobres, y seamos perseverantes en la llamada que Dios tiene para cada uno de nosotros: vivir unidos y felices.

Grupo del Itinerario LMC 2026/2027