Laicos Misioneros Combonianos

2020: Año de la Ministerialidad

Trabajo en equipo
Trabajo en equipo

El Magisterio del Papa Francisco insiste en la visión de una Iglesia ministerial, es decir, una Iglesia fraterna, impregnada del “olor a oveja”, sinodal, colaboradora y que dé testimonio de la alegría del Evangelio a través del anuncio, el estilo de vida y el servicio. Una Iglesia que emprende un camino de conversión y que va más allá del clericalismo y del cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así” (EG 33). El XVIII Capítulo General aceptó esta orientación de la Iglesia universal y la hizo suya, esperando un camino de regeneración y recalificación de nuestro compromiso misionero en el sentido de los ministerios (AC ’15, 21-26; 44-46).

CARTA DE PRESENTACIÓN DEL AÑO DE PROFUNDIZACIÓN
SOBRE EL TEMA DE LA MINISTERIALIDAD

Leyendo lo que he escrito, podéis entender mi conocimiento del Misterio de Cristo. Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres como ha sido revelado ahora a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y participes de la misma Promesa en Cristo Jesús, por medio del Evangelio, del cual he llegado a ser ministro conforme al don de la gracia de Dios, a mi concedida por la fuerza de su poder”
(Ef 3, 4-7).

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La razón por la que él… debe ser considerado como un individuo anónimo en una serie de trabajadores, los cuales han de esperar resultados no tanto de su labor personal como de una acumulación y continuación de trabajos misteriosamente manejados y utilizados por la Providencia
(Escritos 2889).

Trabajo en equipo

¡Queridos hermanos, saludos y deseos de una Santa Navidad y Feliz comienzo del nuevo año 2020!

Como todos sabemos, la exhortación apostólica Evangelii gaudium ha puesto de relieve el cambio de época de nuestro tiempo y la necesidad de una profunda renovación en la Iglesia, para vivir el Evangelio con alegría y ser fieles a la propia vocación de discípulos-misioneros de Jesús. Con esta visión renovada de la Iglesia, una Iglesia “en salida” sigue surgiendo cada vez más, en la cual la misión es un paradigma de su ser y de su hacer, escuchando al Espíritu a través del grito de la humanidad sufriente, de los pobres y de la Creación. El Magisterio del Papa Francisco insiste en la visión de una Iglesia ministerial, es decir, una Iglesia fraterna, impregnada del “olor a oveja”, sinodal, colaboradora y que dé testimonio de la alegría del Evangelio a través del anuncio, el estilo de vida y el servicio. Una Iglesia que emprende un camino de conversión y que va más allá del clericalismo y del cómodo criterio pastoral del “siempre se ha hecho así” (EG 33).

El XVIII Capítulo General aceptó esta orientación de la Iglesia universal y la hizo suya, esperando un camino de regeneración y recalificación de nuestro compromiso misionero en el sentido de los ministerios (AC ’15, 21-26; 44-46). El Espíritu nos llama a soñar y a convertirnos, como misioneros “en salida”, que viven el Evangelio compartiendo la alegría y la misericordia, cooperando en el crecimiento del Reino, a partir de la escucha de Dios, de Comboni y de la humanidad. Un sueño que es el sueño de Dios, que nos lleva a osar, a pesar de nuestra pequeñez, a ser conscientes de que no estamos aislados, sino miembros de una Iglesia ministerial. Estamos llamados a evangelizar como comunidad, en comunión y colaboración con toda la Iglesia, para promover junto con los pobres la globalización de la fraternidad y de la ternura. Todo ello se traduce en opciones de reducción y recalificación de compromisos, desarrollo de servicios pastorales específicos, saliendo hacia grupos humanos marginados o en situaciones límite.

Para ayudarnos a crecer en este camino, la Guía para la realización del XVIII Capítulo General ha reservado el año 2020 para la reflexión sobre el tema de la ministerialidad. Queremos proponer una acción-reflexión, es decir, un enfoque que parte de la experiencia, que reflexione críticamente sobre su potencial transformador y sus aspectos críticos, para discernir nuevas líneas de acción.

Así lo hacía el mismo Comboni: llegó al Plan para la regeneración de África con África a partir de la experiencia directa de la misión, de estudios de profundización y de comparación con otras experiencias, encontrando en el estilo ministerial la respuesta al desafío “imposible” de la evangelización de África. Su Plan refleja una comprensión sistémica del enfoque ministerial: un trabajo colectivo y “universal”, que crea redes de colaboración que reúnen a todas las fuerzas eclesiales, reconociendo cada una su especificidad y originalidad. Una obra que da vida a una pluralidad de servicios, en respuesta a las necesidades humanas y sociales, para las cuales prepara científicamente a los ministros ad hoc, y que prevé el establecimiento de comunidades misioneras sostenibles desde el punto de vista ministerial, socioeconómico y social. Como nos recuerdan también Benedicto XVI y Francisco, la Iglesia crece por atracción, no por proselitismo.

Por lo tanto, nuestra reflexión sobre la ministerialidad requiere ponerse a la escucha del Espíritu, la fuerza motriz y protagonista de los ministerios en la Iglesia discipular-misionera. Nos proponemos profundizar este tema en relación con nuestra vida misionera y experiencia ministerial, personal y comunitaria, compartiendo, principalmente, dos subsidios:

1.         Insertos en la Familia Comboniana;

2.         Un ágil subsidio de fichas que facilitará el intercambio, la profundización, la reflexión y el discernimiento a nivel comunitario.

Os invitamos a aprovechar de estas herramientas para un camino de formación permanente a nivel personal y comunitario, facilitado por un guía escogido dentro de cada comunidad, que podrá hacer uso de exhaustivos apuntes de facilitación proporcionados con el subsidio.

El Sínodo para la Amazonía, celebrado recientemente, también subrayó la urgente necesidad de la conversión pastoral en la Iglesia: el crecimiento en la ministerialidad es una clave fundamental para este camino. Por lo tanto, tenemos una gran oportunidad de crecimiento y renovación, y depende de cada uno de nosotros y de cada comunidad atesorarla. Pero también es un camino que no hacemos solos, sino en comunión con la Iglesia. Por el contrario, deseamos que nuestro compromiso de ponernos en este camino de renovación misionero-ministerial pueda ser un estímulo y un apoyo -en una dinámica de mayéutica recíproca- a la Iglesia local en la que vivimos: no sólo será un camino de formación permanente, sino también de misión/animación misionera.

En el 2020 tendremos también un evento especial, a nivel de la Familia Comboniana, sobre la ministerialidad social, que tendrá lugar en Roma del 18 al 22 de julio. Este foro es parte de un camino más amplio que estamos tomando como Familia Comboniana, que también incluye un mapa de todas las experiencias de ministerio social de la Familia Comboniana. Nos gustaría llegar a construir sinergias, desarrollar una visión y un lenguaje compartidos, crear redes y construir movimientos de transformación evangélica de la realidad social. A medio plazo, este camino nos ayudará a desarrollar actividades pastorales específicas de manera participativa, tal como lo solicitó el Capítulo de 2015. Necesitamos vuestra participación entusiasta en este proceso, que cuanto más inclusivo, será más rico y significativo.

Finalmente, en apoyo a la dimensión de JPIC (Justicia, Paz e Integridad de la Creación), eje transversal de los ministerios misioneros, nos complace presentar dos herramientas prácticas que se publicarán en 2020:

= El subsidio para la formación básica y permanente comboniana sobre los valores de JPIC.

= El segundo volumen sobre la JPIC de la Familia Comboniana, editado por el P. Fernando Zolli y el P. Daniele Moschetti, que sigue al volumen Sed el cambio que queréis ver en el mundo.

Que San Daniel Comboni interceda por nosotros: que nos haga “santos y capaces” de hacer fructificar el don de la ministerialidad.

El Consejo General
El Secretariado General de la Misión

Tres nuevas LMC polacas camino de misión

LMC Polonia
LMC Polonia

Este año tres chicas se han unido a nuestro movimiento LMC polaco y ahora son oficialmente LMC.

Agnieszka, Ewelina y Marcela están haciendo su experiencia de «vida en comunidad» en la casa de los padres combonianos en Cracovia.

Pronto, Ewelina y Agnieszka irán a Perú para una misión de dos años, a Arequipa donde sustituirán a Paula y Neuza.

Marcela se unirá a la comunidad de Mongoumba – África Central, donde otra LMC polaca – Monika está trabajando actualmente también en la misión.

Estos tres meses están llenos de encuentros con diferentes personas y de aprendizaje de vida en común.

Tienen clases de idiomas (español y francés), reuniones donde estudian la Palabra de Dios en la Santa Biblia.

Ewelina y Agnieszka realizan un voluntariado en emergencia familiar y Marcela comenzó su trabajo voluntario en el hospital.

Como nos cuentan, la mayor parte de su tiempo libre lo dedican a perfeccionar las nuevas lenguas, pronto las usarán muy a menudo, también a hablar con el hermano y los padres combonianos, y entre ellas mismas.

Recemos por ellas para que sean verdaderos testigos del amor y la misericordia de Dios cada día de su misión y de su vida en general.

LMC Polonia 

Experiencia Misionera en West Pokot

CLM Kenya

Se dice que la experiencia es el mejor maestro y para nosotros, como candidatos en formación para convertirnos en Laicos Misioneros Combonianos, esto fue y es parte de nuestro proceso de formación. La experiencia había sido planeada meses antes con la selección de dos candidatas (Beatrice Imali, enfermera, y Angeline Njeri, maestra) que han sido las primeras del grupo en experimentar la vida misionera y trabajar en territorio de misión. La experiencia fue acompañada por nuestro formador, el p. Maciek Zielinski. El viaje de Nairobi a la Misión de Amakuriat en el condado de West Pokot. Comenzó la noche del 2 de diciembre de 2019 con un pequeño desvío a la parroquia de Kacheliba para el desayuno y un pequeño descanso a la mañana siguiente. Llegamos a la Misión alrededor de la 1:30 p.m. con una cálida bienvenida de toda la comunidad (tanto MCCJ como HMC) y el Superior Provincial MCCJ de Kenia, el Padre Austin Radol.

CLM Kenya
Con el P. Austin en nuestra primera noche en la misión

Después de un buen descanso esa noche, nos embarcamos en nuestras tareas al día siguiente según lo programado en el calendario de la Comunidad MCCJ en Amakuriat antes de nuestra llegada. Beatrice comenzó a trabajar en el dispensario de la misión, dirigida por una asombrosa y trabajadora sor Gabriella. Angeline se embarcó en un viaje de formación juvenil y trabajo pastoral en Amakuriat y otras comunidades dentro de la parroquia. La experiencia misionera que debía durar unas tres semanas ya había comenzado. Esto fue seguido por el intercambio de comidas y carcajadas con la comunidad más tarde en el día. Incluso en nuestros primeros días allí, sabíamos que la experiencia sería maravillosa.

CLM Kenya
Angeline dirigiendo una formación juvenil en Chelopoy, una comunidad remota

Josephine (se unió a nosotros más tarde) dirigiendo la formación de jóvenes en Kaakow, otra comunidad remota de la parroquia de Amakuriat.

Era importante no solo participar plenamente en el trabajo de la familia comboniana en la parroquia de Amakuriat, sino también observar e interactuar con las personas y tratar de aprender todo lo que pudiéramos sobre ellas. El intrincado funcionamiento de una sociedad y su cultura sirven como un gran maestro para un aspirante a misionero. En nuestros compromisos con ellos, no solo pudimos captar algunas palabras aquí y allá, sino que también pudimos experimentar su fe y comunidad enriquecedoras como pueblo. La misa se celebró con canciones alegres y sentimos como si todos nos conociéramos.

Sin embargo, nunca faltan los desafíos que uno observa incluso en el día a día. Debido a las limitadas instalaciones de salud, el dispensario siempre tiene pacientes que les van llegando. Algunos pacientes están tan enfermos que sor Gabriella tiene que llevarlos rápidamente a Moroto, Uganda. El peso de la carga de trabajo se podía ver en la cara de Beatrice, quien, aunque cansada, siempre expresaba la alegría que siente al servir a los enfermos.

La formación con los jóvenes no solo te permite relacionarte con ellos, sino que también abre los ojos a la necesidad de sensibilizar a los jóvenes sobre el crecimiento y el desarrollo personal, especialmente a través de la educación y la espiritualidad. Sin embargo, la sociedad todavía ha producido grandes hombres y mujeres jóvenes que han trabajado y aún están trabajando para mejorarse a sí mismos como individuos y como comunidad. Esto puede verse claramente en los jóvenes, hombres y mujeres jóvenes, que trabajan en el dispensario, los jóvenes y niños pequeños en las escuelas y los diversos profesionales dentro de las escuelas y las iglesias. El trabajo de los Misioneros Combonianos en esta área puede verse claramente y continúa creciendo diariamente. Pero incluso entonces, queda mucho por hacer. Es como lo expresó el Señor: «La mies es mucha pero los trabajadores son pocos«. Esto pone en perspectiva la necesidad de laicos misioneros combonianos no solo en la parroquia de Amakuriat sino también en otros territorios misioneros aquí en Kenia y en el mundo en general.

CLM Kenya
Beatrice, sor Gabriella y el personal del dispensario.

Nuestro formador, el p. Maciek, siempre ha insistido en que es importante experimentar también la vida comunitaria, aunque sea por períodos cortos antes de que se complete la formación básica. En nuestra corta estadía, pudimos ver la belleza de una vida armoniosa entre los miembros de la comunidad y la alegría que aporta a la misión. Nos sentimos en casa y las interacciones sociales entre nosotros y la comunidad de MCCJ y HMC en Amakuriat fueron algo que vivimos como un tesoro a guardar. ¡Incluso llegamos a celebrar los cumpleaños del Padre Maciek y de Beatrice, así como nuestro primer Día Internacional de los LMC con la comunidad!

CLM Kenya
Celebrando la fiesta de los LMC con la comunidad MCCJ en Amakuriat

Con el final de la experiencia acercándose, sabíamos que esta era una experiencia que compartiríamos con nuestros colegas una vez en Nairobi. Hay nostalgia garantizada, y el deseo de servir como Laicos Misioneros Combonianos solo se ha fortalecido con esta experiencia. Esperamos que nuestra experiencia también inspire a otros candidatos LMC a seguir discerniendo y aspirando a participar en un trabajo tan gratificante y bendecido. Esperamos volver algún día. ¡Hasta entonces, a la increíble comunidad de West Pokot, Keriama! (Hasta pronto).

Por Angeline Njeri

Laicos Misioneros Combonianos, Kenia