Acabo de terminar mi Experiencia Comunitaria.
Ha sido un tiempo privilegiado, un regalo de Dios, para profundizar y enriquecer mi relación con Él y con los demás.
Estoy especialmente agradecido a la familia de Edyta y Stanisław, así como a sus tres hijos, con quienes he pasado estos últimos meses. Me han abierto las puertas de su casa y sus grandes corazones.
Les doy las gracias de todo corazón por su amabilidad y su comprensión.
Doy las gracias también a los Hermanos y Padres Combonianos, así como a todos los Laicos Misioneros Combonianos, por cada gesto, cada buen consejo, cada acompañamiento espiritual, cada encuentro, formación, presentación, catequesis de Daniel Comboni, y por todo el bien que me han hecho y siguen haciéndome.
Durante esta Experiencia Comunitaria, también he podido participar en el retiro espiritual ignaciano en silencio y en numerosos actos religiosos. También visité la tumba de la Sierva de Dios Helenka Kmieć, a quien elegí como santa patrona de mi ministerio misionero al comienzo de la Experiencia Comunitaria.

Les agradezco a todos por sus oraciones y les pido que sigan rezando por mí, ya que mi partida hacia África está prevista para dentro de unas semanas.
Atentamente,
Con mis oraciones,
Leszek, LMC Polonia



