Cuando estuvimos en Lima, encontramos una nueva familia que nos ayudó con muchas cosas.
Nunca nos sentimos solas porque ellos nos acompañaron en todo. También nos introdujeron a la cultura y la comida del Perú.
A pesar de la barrera del idioma, tuvimos una buena experiencia, lo cual llegó a ser nuestra fortaleza y confianza.
En Lima conocimos a mucha gente, familias y también amigos de los LMC.

Muchas veces fuimos a rezar el rosario y otros días fuimos a pasear. También celebramos cumpleaños juntos. Además, fuimos a la playa para disfrutar.

En todos esos encuentros encontramos esperanza y confianza, especialmente en el idioma español.

Belinda Awino, LMC en Perú



