
Para que todas las instituciones de vida consagrada crezcan en comunión y colaboración, reconociendo la fuerza que nace de la vocación común y de la diversidad de carismas. Oremos.
Participar en la COP-30, en noviembre de 2025, y en el Foro de la Familia Comboniana fue una experiencia muy significativa en mi vida. Fueron días intensos de escucha, aprendizaje e intercambio, en los que pude seguir de cerca importantes debates sobre la justicia climática, el cuidado de la Casa Común y la defensa de los pueblos y los territorios.
Durante esos días, viví experiencias muy significativas, como el Tapiri, un espacio de diálogo interreligioso marcado por el respeto, la escucha y la diversidad de creencias. También tuve la oportunidad de conocer mejor el trabajo que los combonianos realizan en otros países, lo que amplió mi visión sobre las luchas, los retos y los compromisos asumidos en diferentes realidades.

Otro momento muy importante fue la visita a la comunidad de Piquiá. Esta visita permitió presentar a los participantes del Foro de la Familia Comboniana, que venían de fuera, un poco de nuestra historia, nuestras luchas y la resistencia de nuestro pueblo. Visitaron el Centro Comunitario Frei Tito y también comunidades del interior. Fue un momento de intercambio, visibilidad y fortalecimiento de nuestro camino colectivo.

Fue muy bueno volver a ver a gente, hablar con gente nueva y conocer culturas diferentes. Me llevo conmigo cada conversación, cada aprendizaje y cada historia vivida. Fue una experiencia marcante, y volví aún más fortalecida para seguir el camino, con fe, responsabilidad y compromiso con la transformación social y ambiental.

Mainara Bezerra, joven de Piquiá/MA/Brasil
Domingo, 16 de noviembre de 2025, ¡qué día tan histórico! Es el comienzo de una nueva aventura para nosotros, los LMC, aquí en Kenia, ya que en este día hemos inaugurado una segunda comunidad en Chelopoy, West Pokot.
Estamos muy agradecidos a todos los que lo han hecho posible: nuestro «antepasado» (como le llamamos cariñosamente), el P. Maciek Zielinski, el provincial MCCJ de Kenia, el P. Andrew Wanjohi, los LMC de Kenia y todos los LMC.
Los miembros de la nueva comunidad son: Mercy Lodikai (de Kenia), Giulia Lampo (de Italia) e Iza Tobiasiewicz (de Polonia). ¡Un aplauso, por favor! Estas tres pioneras están listas para comenzar a servir en la zona de Chelopoy y probablemente se unirán a la comunidad de Kitelakapel en el proyecto Life Skills, ampliándolo a las escuelas de su zona, al tiempo que colaborarán con el dispensario local, dirigido por las hermanas franciscanas de San José – Asumbi. Por supuesto, también participarán en actividades pastorales. Por ahora, el plan es que se tomen su tiempo para instalarse y conocer el lugar y a la gente, crear lazos de amistad y conocer su cultura, su situación y sus necesidades.

En su primer día, mientras celebrábamos la inauguración de la comunidad y las obras de renovación de la casa que van a utilizar, fueron recibidas con gran calidez y alegría por la población local. Nosotros, la comunidad de Kitelakapel, las acompañamos y tuvimos la bendición de contar con la presencia de nuestro querido P. Maciek, nuestro igualmente querido provincial MCCJ, el P. Andrew, el párroco (P. Philip Andruga) y las hermanas combonianas de Amakuriat (la parroquia a la que pertenece la nueva comunidad), e incluso dos representantes de los LMC de Uganda, la coordinadora Beatrice Akite y el tesorero Asege Teddy, acompañados por dos voluntarios italianos y un miembro local de la aldea de paz de Kalya, Uganda.

La misa fue muy animada y participativa, gracias a la animación de la gente local, que nos obsequió con algunos regalos y nos hizo sentir como en casa desde el primer momento. A continuación, el provincial procedió a bendecir la casa y luego todos comimos algo. Fue un momento de celebración sencillo pero encantador.

Como siempre, empezar una nueva comunidad en un lugar nuevo no es algo fácil. Requiere mucha paciencia, humildad y capacidad de adaptación. Sin embargo, ¡nuestras amigas no están solas! Tienen a las hermanas franciscanas como vecinas cariñosas, a las familias locales y a los miembros de la iglesia como nuevos amigos y nueva familia ampliada, y a los padres y hermanas de Amakuriat como una fuerte fuente de apoyo emocional y práctico. Sin olvidar a nosotros, la comunidad de Kitelakapel, que también estamos muy contentos de tenerlas como «vecinas» en West Pokot. Juntos recorreremos este camino, creceremos, nos apoyaremos mutuamente y haremos cosas maravillosas. Y, por supuesto, todo esto solo es posible con el amplio apoyo de todos los LMC, de toda la familia comboniana y de todos aquellos que creen en nosotros.

Así que, ¡gracias a todos! Seguid acompañándonos con vuestras oraciones y estad atentos.
Linda Micheletti, LMC Kitelakapel, Kenia