Laicos Misioneros Combonianos

Reunión de los miembros LMC de Kenia

LMC Kenia

Del 4 al 8 de junio tuvo lugar en Kitelakapel una reunión de los miembros del LMC Kenia. Fue un momento especial de reflexión, oración y planificación para el futuro de nuestra comunidad.

Durante la reunión, repasamos la evolución de los LMC en los últimos seis meses y reflexionamos sobre la dirección que debemos tomar de cara al futuro. Juntos, discutimos nuestros puntos fuertes, retos y oportunidades para seguir creciendo y prestando servicio. Cada día comenzaba con la Santa Misa celebrada por el P. Joseph, durante la cual encomendamos a Dios nuestros planes, actividades e intenciones. El encuentro fue también una excelente oportunidad para fortalecer nuestras relaciones, compartir experiencias y construir comunidad.

Un acontecimiento especialmente importante durante nuestra estancia fue la celebración de la fiesta del Corpus Christi el 7 de junio. Los miembros de CLM participaron en la solemne procesión eucarística en Kitelakapel. La Santa Misa fue celebrada por el P. Joseph, quien nos recordó en su homilía la importancia de la Eucaristía como fuente de unidad, amor y fortaleza para todo cristiano. Fue un momento especial de oración y un testimonio público de nuestra fe.

Tras la Santa Misa, los fieles tomamos parte en la procesión con el Santísimo Sacramento, honrando a Cristo verdaderamente presente en la Eucaristía. Los miembros LMC colaboramos activamente en la preparación y organización de la celebración y ayudamos durante todo el evento.

Esta hermosa fiesta reunió a muchos feligreses, niños y jóvenes, demostrando la fe viva de nuestra comunidad. Fue también un momento especial de unidad, alegría y gratitud por el don de la presencia de Jesús entre nosotros.

El lunes, tras la Santa Misa y el desayuno, partimos hacia nuestros hogares, llevándonos con nosotros nueva inspiración, aliento espiritual y una motivación renovada para seguir sirviendo a los demás.

Agradecemos a todos su presencia, su compromiso y el tiempo que compartimos juntos. Que Cristo, presente en la Eucaristía, siga guiándonos y fortaleciéndonos en nuestra vida cotidiana y en nuestra misión como miembros del LMC.

LMC Kenia

Son 3 meses y ya llegamos a la mitad del año.

LMC Guatemala

Con alegría queremos compartir una pequeña reseña de lo que ha sido nuestra salida de Guatemala y llegada a Brasil.

Comenzamos el año pasado, con la confirmación de nuestra partida y con ello llegan los documentos de Brasil para tramitar nuestra visa y se disparan las situaciones complejas, se arruinan los vehículos y muchos aparatos de casa, se acumula el trabajo y nuestros papas se enferman. En medio de una marea alta llegamos a enero y sin tener la certeza de la fecha de partida, compramos los boletos y tuvimos que cambiarlos para un mes después porque la visa no había salido, en la espera sale la visa y un día después viajamos a Brasil.

Que reconfortante es saber que hay una comunidad que te espera, las oraciones de nuestra comunidad y de los que nos reciben nos ayudan a sostenernos, sin duda la primera impresión se vuelve un shock, a pesar de conocer la cultura, el idioma y las costumbres, siempre te pega de frente y salir de tu comodidad te mueve las entrañas. Se recuerda lo lindo, los momentos gloriosos, las alegrías, pero en ese instante recuerdas lo difícil, lo carente, lo que dejas y vuelves a Dios porque solo Él puede sostenerte.

Llegamos a trabajar…bajándonos del avión y un tema para compartir en un encuentro parroquial de mujeres, Nos encontramos con el techo quebrado que hay que arreglar, porque llueve más adentro de la casa que afuera, humedad y demás cosas y que gracias a Dios Cristina ya había limpiado la casa que estaba sola desde hace 7 meses. Se descompone el carro tres veces ¡ y recién empezamos!

Con mucho esfuerzo y alegría limpiamos y arreglamos las dos casas para recibir a los laicos que está haciendo su proceso de discernimiento para ser LMC de Brasil en Semana Santa y en medio de tribulaciones logramos que nuestros hijos iniciaran a estudiar.

Hoy después de estabilizarnos, de agarrar una rutina y de empezar a trabajar en las actividades parroquiales, estamos con mas serenidad y con un objetivo mas claro.

Retomamos por pocos las actividades en la Casa Comboniana, casa que ejerce la parte social y de desarrollo humano de la región.  Empezamos con el grupo de manualidades de mujeres y estamos en el proceso de integración de otras actividades formativas y de ayuda comunitaria a la casa, porque ha estado cerrada por un largo periodo.

Estamos acompañando a dos comunidades, que están algo débiles y con pocas personas para trabajar, empezamos a acompañar la asociación del barrio y estamos esperando que se resuelvan las problemáticas que tiene para iniciar con las clases de español e ingles, por otro lado ya iniciamos la catequesis prematrimonial, los encuentros con pastoral familiar y a acompañar al grupo de espiritualidad comboniana.

Estamos volviendo a conocer el lugar, a encontrarnos nuevamente con las personas, da alegría y fortaleza cuando nos saludan con efusión y sobre todo nos entrega un gran desafío, hacerlo bien para gloria de Dios. Nos llego a visitar el provincial, sin duda hecha mas un animo para seguir adelanta y organizar juntos los trabajos a realizar como familia comboniana.

Celebramos estos 3 meses con el Corpus Christy y La fiesta parroquial de los Centinelas, momento de convivencia, compartir y animar a la comunidad.

Son muchas emociones, tristezas, anhelos y recuentros, todo misionario necesita un tiempo para calmar el ánimo, para adentrarse en el terreno, para ubicar la cabeza y el corazón. Nos gusta trabajar y estar con la gente, acompañarla y evangelizarla, pero sobre todo ser testigos del amor de Dios.

Que San Daniel Comboni pueda seguir intercediendo por cada uno de nosotros, por todos sus misioneros y que la próxima celebración, la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús sea unidad para toda la familia comboniana, que lucha con los desafíos de todos los días, la precariedad y tantas otras problemáticas que el mismo Comboni sufrió.

Con cariño y mucha esperanza en Dios,

Familia Camey Figueroa

LMC de Guatemala en Brasil

Una jornada de fe, aprendizaje y esperanza en Manzanillo

LMC Guatemala

El pasado sábado 6 de junio, los Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala tuvimos la alegría de compartir nuevamente una jornada de misión en la comunidad de Manzanillo.

Durante la mañana, realizamos actividades con los niños y niñas de la comunidad, profundizando en el tema de La Anunciación del Ángel a María. A través de dinámicas, cantos, bailes, momentos de oración y espacios de reflexión, los pequeños pudieron conocer mejor la respuesta generosa de María al llamado de Dios y descubrir cómo también ellos pueden decir “sí” a Jesús en su vida cotidiana.

Fue una mañana llena de entusiasmo, sonrisas y participación, donde cada actividad se convirtió en una oportunidad para sembrar valores cristianos y fortalecer la fe de los más pequeños.

Por la tarde, el encuentro continuó con los adultos de la comunidad. En esta ocasión reflexionamos sobre el tema “Dios habitó entre nosotros”, profundizando en el inmenso amor de Dios que se hizo cercano a la humanidad a través de Jesucristo. El diálogo y la reflexión permitieron compartir experiencias de fe y fortalecer el sentido de comunidad.

Como parte de la jornada, también se desarrolló un taller práctico sobre la elaboración de dulces típicos, con el propósito de brindar una herramienta adicional que pueda contribuir al desarrollo económico de las familias de la comunidad. Esta iniciativa busca fomentar nuevas oportunidades de emprendimiento y fortalecer las capacidades locales para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes.

Damos gracias a Dios por esta hermosa experiencia de misión, por cada niño, joven y adulto que participó, y por todas las personas que hicieron posible esta actividad. Seguimos caminando junto a las comunidades, compartiendo la fe, promoviendo la dignidad humana y anunciando el Evangelio con alegría, siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni.

“Salvar África con África”, decía San Daniel Comboni. Hoy seguimos creyendo que el verdadero desarrollo nace cuando las comunidades descubren y fortalecen los dones que Dios ha sembrado en ellas.

LMC Guatemala

Una nueva familia en Lima

LMC Peru

Cuando estuvimos en Lima, encontramos una nueva familia que nos ayudó con muchas cosas.

Nunca nos sentimos solas porque ellos nos acompañaron en todo. También nos introdujeron a la cultura y la comida del Perú.

A pesar de la barrera del idioma, tuvimos una buena experiencia, lo cual llegó a ser nuestra fortaleza y confianza.

En Lima conocimos a mucha gente, familias y también amigos de los LMC.

Muchas veces fuimos a rezar el rosario y otros días fuimos a pasear. También celebramos cumpleaños juntos. Además, fuimos a la playa para disfrutar.

En todos esos encuentros encontramos esperanza y confianza, especialmente en el idioma español.

Belinda Awino, LMC en Perú

Caminando con la gente de Carapira: juntos por un futuro de esperanza

LMC Mozambique

Os escribimos desde el norte de Mozambique para compartir la alegría y los retos de nuestro servicio misionero, que es posible gracias a vuestras oraciones y a vuestro continuo y valioso apoyo. Estamos centrando nuestras energías en proyectos de promoción en diversos ámbitos: alfabetización, formación para madres y jóvenes, autosuficiencia y economía. María Augusta es la protagonista del trabajo con los alumnos de primaria que tienen serias dificultades para leer y escribir. Dos veces al día acoge sobre todo a niñas que, durante un par de horas, aprenden y consolidan lo que no logran hacer en tres horas de clase en un aula de cien alumnos. Ilaria se ocupa de la formación económica, un aspecto importante en un contexto cultural que desconoce el concepto de ahorro y donde la tradición es gastar inmediatamente lo que se gana; una labor de paciencia, sabiendo que no se pueden obtener los frutos esperados a corto plazo. Federica se dedica a la formación de los jóvenes porque son el futuro de este país. Si hasta hace poco eran los protagonistas de los incendios en la sabana y de los cortes de carretera por insatisfacción política, hoy se apuesta con ellos por la interiorización de valores como la paz, la protección del medio ambiente y la posibilidad de pensar y proyectar con creatividad un futuro mejor.

Los retos a los que nos enfrentamos son bastante arduos: la pobreza y la destrucción provocadas por un ciclón, como ha ocurrido recientemente, no se borran de un plumazo, pero creemos que construir sobre las personas y con las personas puede dar resultados positivos. Por eso nos esforzamos cada día por trabajar para transformar la vida de las personas a través de la formación práctica y la educación. En la escuela secundaria de Carapira ofrecemos además una intensa formación en valores humanos y evangélicos; la enseñanza incluye una parte teórica y otra práctica. Además, nos esforzamos para que estos 250 alumnos, que viven lejos de sus respectivas comunidades, no pierdan la formación catequética.

Lo hacemos todos los viernes, recorriendo con ellos un camino anual enriquecido con retiros y salidas en las que se encuentran con experiencias de vida. Nos alegra participar también en la dinámica de las 99 comunidades de Carapira; la parroquia abarca, además del centro, cinco regiones y 21 zonas pastorales. Lo que nos proponemos es lograr que las personas sean lo más autónomas posible en su autogestión. Estamos firmemente convencidas de que no es dando cosas o dinero como resolvemos las situaciones. Ciertamente, la ayuda práctica también es necesaria, pero si no va acompañada de formación y de un camino de toma de conciencia, hace que las personas se vuelvan dependientes. Con todo nuestro ser intentamos no generar injusticias en un país que ya ha sufrido muchas y compartir con ellos nuestra vida cotidiana. El contexto es difícil: corrupción y discriminación de todo tipo y pocas oportunidades de trabajo.

Todo esto contrasta con los abundantes recursos de materias primas que, en lugar de ser riqueza para Mozambique, se convierten en interés de países extranjeros, incluida Italia. En Nampula, a una hora de donde estamos, todavía hay campos de refugiados donde viven quienes han huido del terrorismo de origen islámico que sigue activo en Cabo Delgado. Una violencia provocada no tanto por razones religiosas como por el control del territorio. Nos comprometemos en nuestra realidad basándonos en un discernimiento comunitario. Y la resiliencia de nuestra gente nos anima a seguir haciéndolo. Actualmente estamos llevando a cabo el proyecto de lucha contra la desnutrición, ayudando a 40 madres a cuidar de sus pequeños que, de otro modo, correrían el riesgo de morir por falta de alimentos. Además, hemos planificado la reforma de la cocina de la escuela secundaria, que se encuentra en muy mal estado, sobre todo por las consecuencias de años de ahumado. Un deterioro que repercute en la salud de los alumnos y del personal escolar. Agradecemos a todos los que contribuyen a nuestra actividad moral y materialmente. Compartid así la obra de testimonio y amor que nos ayuda a transformar nuestra vida y la de las personas que nos han acogido. ¡Muito obrigada (gracias en portugués)!

¡Koxukhuru vanjene (muchas gracias, en lengua macua)!

Federica e Ilaria – LMC en Mozambique

[Revista Nigrizia, abril de 2026]