Laicos Misioneros Combonianos

La Iglesia de Cristo en misión en el mundo

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Logo-mes-misionero-ESEsta guía para la celebración del Mes Misionero Extraordinario, con el tema “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”, es un texto elaborado por iniciativa de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos y las Obras Misionales Pontificias, que contiene aportaciones de todo el mundo y se dirige a los cristianos de todo el mundo. Un texto hecho posible gracias a la intervención de las Direcciones Nacionales de las Obras Misionales Pontificias presentes en los distintos países.

El propósito de la Guía es servir a cada diócesis en sus necesidades de formación y animación misionera, preparando a los fieles a vivir el Mes Misionero Extraordinario querido por el Papa Francisco con ocasión del centenario de la promulgación de la Carta Apostólica Maximum Illud del Papa Benedicto XV (30 de noviembre de 1919).

La Guía ayudará a inspirar la creatividad de las Iglesias locales y de los fieles para abordar los desafíos inherentes a la evangelización a partir de la missio ad gentes y de su propio contexto, sin ninguna pretensión de exhaustividad o de sistematicidad en la reflexión teológica o catequética sobre la misión.

Las partes que componen la Guía corresponden a las dimensiones espirituales, indicadas por el Santo Padre al convocar el Mes Misionero Extraordinario: el encuentro personal con Jesucristo vivo en la Iglesia, el testimonio de los santos y mártires de la misión, la formación catequética a la misión y la caridad misionera. El texto, además de en español, está publicado en inglés, italiano, francés y portugués. Este próximo febrero se publicará la versión en papel.

Guia

 

 

 

 

¡En el mundo pero NO del mundo!

LMC-Centroafrica

LMC-Centroafrica¡Hola a todos!
Soy André, soy un niño pigmeo, la verdad es que no sé cuántos años tengo, probablemente entre 7 y 9 años. Vivo en Ndobo, un campamento en la selva de la República Centroafricana, cerca de Mongoumba. Mi casa, si puedes llamarla una casa, es similar a un iglú hecho de ramas y hojas secas, con tablones de madera que hacen de cama, no hay baño, cocina, televisión, electricidad, pero, afortunadamente, está cerca de un pozo de agua, que un misionero construyó hace mucho tiempo, por lo que puedo beber y lavarme sin caminar una hora por la selva.
De lunes a viernes con otros amigos que viven en el campamento, me levanto y voy a la escuela, caminando unos 4 km sin zapatos. Algunos días llegamos un poco tarde pero como no tenemos reloj, no sabemos a qué hora tenemos que despertarnos; Todo se vuelve más difícil en la temporada de lluvias, porque el camino se convierte en un pantano.
Cuando llegamos a la parroquia de Mongoumba, entramos en una sala que Cristina ha preparado especialmente para nosotros, todos tenemos un lugar con nuestro nombre, donde podemos lavarnos un poco, hacer alguna tarea de la escuela y después de saludar a Anna, María Augusta, Cristina y Simone nos vamos corriendo para clase. María Augusta a menudo entra en clase para ayudar a la maestra a “mantenernos a raya”, ya que somos más de 50, nos enseñan francés, aunque a nosotros nos gusta hablar nuestro idioma, el SANGO.
La escuela termina a las 12.30, luego volvemos a la sala San Daniele Comboni, nos ponemos la ropa llena de agujeros y vamos a comer a “DA TI NDOYE” (casa de la caridad/del amor), donde un día nos preparan arroz con frijoles, un día de papilla de yuca con pescado, un día de Makongo (orugas) con ngungia! Comemos todo rápido y luego esperamos que Simone y Cristina lleguen a  la casita cerca de la iglesia para regresar al campamento juntos, donde jugamos a la pelota, a veces coloreamos o vemos una película, hasta que casi está oscuro, Simone y Cristina nos saludan y nos recuerdan que al día siguiente tenemos que llegar a tiempo!
Mi día se cierra en la oscuridad del campamento, sin luces y quizás con algún animal extraño que se cuela por mi casita, pero acurrucado bajo el cielo de la República Centroafricana, acolchado con estrellas que a veces parecen pequeñas perlas preciosas.
Oh, lo olvidé… ¡No existo! Estoy en el mundo… hecho de carne y hueso, puedo correr, saltar, jugar… ¡pero no soy del mundo!
¡Y como yo, hay muchos otros niños pigmeos en la República Centroafricana! No solo somos explotados, porque los recursos que se encuentran en la tierra de nuestro país se exportan a lugares que ni siquiera conocemos para producir televisiones, teléfonos, computadoras, armas, bombas … sino que estamos fuera del mundo … Estoy excluido, sin documentos, sin fecha de nacimiento, sin registro escrito… en definitiva …
… EN EL MUNDO pero NO DEL MUNDO! (Jn 17.15)
un caluroso saludo
un beso a todos
un fuerte abrazo
una pequeña oración
André con
Paul, Pierre, Marie, Albert Dimanche, Pierre, François Albert, Philippe, Guy, Marie, Terese, Marcel, Gabriel …
(Con Anna, Maria Augusta, Cristina y Simone)

“No el muncho saber aprovecha, sino el mucho amar”

Reyes Magos

Reyes MagosUn comentario a Mt 2, 1-12 y Mt 3, 13-17 (Epifanía, 6 de enero del 2019)

La Navidad concluye con la Epifanía, que significa “manifestación”. La Epifanía incluye la fiesta de los “Reyes magos” (6 de enero) y el domingo próximo (13 de enero) en el que se celebra el Bautismo del Señor. En este comentario me refiero a los dos textos evangélicos, destacando algunas consideraciones:

Los sabios de Oriente y la naturaleza (ecología)

Los sabios de Oriente (“reyes magos”) observaban la naturaleza y en ella descubrieron una estrella, algo que para ellos fue un signo de la nueva presencia de Dios en el mundo.

De hecho, la naturaleza es el primer libro que los seres humanos tenemos para entendernos a nosotros mismos y nuestra relación con los demás y con Dios. El mundo técnico y urbano, llevado por una prepotencia exagerada,  quiso alejarse durante un tiempo de esta naturaleza, lo que está trayendo bastantes problemas a la humanidad. Ahora ha vuelto un  cierto respeto a la naturaleza. Ojalá eso nos ayude a integrarnos mejor con ella y en esa integración encontrar a Dios, como fuente de vida, de armonía, de luz y de paz. La encíclica del Papa Francisco sobre la ecología es, en este sentido, muy actual y muy oportuna.

Juan Bautista y el cambio que se nos pide

Por otra parte, Juan, iniciador de un gran movimiento de cambio radical, manifestado en el bautismo, supo percibir en la masa de “convertidos” la presencia de Uno, una persona especial sobre la que se abría el cielo, es decir, que tenía una relación especial con Dios del que era el “hijo amado”. A nosotros se nos invita a identificarnos con este Jesús de Nazaret y con él sabernos hijos amados, perdonados y renovados. No se trata tanto de que seamos moralmente perfectos cuanto de que tomemos conciencia de ser hijos amados. No cambiamos para amar, cambiamos porque somos amados.

Herodes y los adormecidos

Frente a los sabios de Oriente y al profeta del Jordán, nos encontramos con las personas endurecidas, que se encierran en sus privilegios y son incapaces de comprender los caminos de Dios en su tiempo. Herodes no era capaz de percibir los signos de Dios, porque estaba cegado por sus intereses políticos. Lo único que le interesaba era conservar su poder y todo lo demás, no sólo no existía, sino que “no podía existir”. Cualquier amenaza contra su poder debería desparecer por las buenas o por las malas. Lo que no sabía Herodes es que, a pesar de su poder, el amor de Dios terminaría por triunfar. Los seguidores de Jesús sabemos que el mal existe, pero el Bien de Dios termina triunfando.

Junto a Herodes había también los “expertos” (sacerdotes y escribas) que conocían las tradiciones y la sabiduría acumulada en las Escrituras, pero esos conocimientos no le servían para “ver” el paso de Dios por sus vidas. Se miraban demasiado a su propio ombligo, estaban demasiado pagados de sí mismos. “No el mucho saber aprovecha, sino el mucho amar”, dijo San Ignacio.

La Epifanía es un buen momento para mirar alrededor (al mundo, a los demás) y al interior de nosotros mismos para percibir los signos del paso de Dios por nuestra vida. Ojalá nuestro corazón sea humilde y abierto, de manera que nuestros ojos puedan “ver” a este Dios que se nos revela y como, los sabios de Oriente, lo reconozcamos y lo adoremos.

P. Antonio Villarino

Bogotá

Navidad en República Centroafricana

LMC en RCA

LMC en RCAEn Bangui, capital del desasosiego, donde los intereses y los interesados ​​se enmascaran con el cotidiano de hombres y mujeres, niños y niñas, que siempre con una sonrisa y buena disposición iluminan las calles sin asfalto y llenas de agujeros por el tránsito desgobernado de coches, camiones, tanques de guerra, jeeps, motos, etc.
Sé que es tiempo de hablar de Amor, aunque para amar no hay tiempo, ni para perder, ni para contar, ni para marcar.
En realidad es que ¡empiezo, y pienso que no soy sólo yo, a estar saturada de palabras!
!Es urgente vivir de este Amor que tanto se habla, es urgente dejarnos transformar por Él, es urgente transpirarlo! ¡No podemos seguir filtrando lo que nuestro corazón no quiere ver! ¡Vivo actualmente, así le llamo, un Amor revuelto, sí porque me revuelve las entrañas!
Estoy en misión, mejor decir, estamos todos en misión, vivir es una misión, debemos ser responsables de nosotros, de los demás, de todo lo que nos rodea. Somos el pueblo escogido, portadores del Soplo de Dios. No podemos asfixiar el Soplo que nos hace vivir, sin Él morimos, o mejor dicho ¡no nacemos!
En este país que brilla como piedra preciosa para las miradas de codicia, y donde la mayor riqueza son los niños. Pues ellos gritan con su soplo precioso, simplemente: “déjenos vivir”.

LMC en RCACon mucho amor
Buena Navidad
RCA
Cristina Sousa LMC