Se realizó el pasado domingo la gymkana con el tema “jóvenes somos llamados a vivir”. Fue organizado por los coordinadores de jóvenes de la parroquia de Santo Domingo y tuvo como objetivo promover la integración, incentivando a los jóvenes en el compromiso en el camino de fe y la construcción del Reino de Dios por medio de la civilización del Amor.
Durante el encuentro y como propuesta para el mes de las vocaciones, se presentaron algunos puestos organizados por los misioneros combonianos, hermanas salesianas, hermanos de san Gabriel y los Laicos Misioneros Combonianos.
La organización de la gymkana comenzó con la santa misa en la comunidad de San Judas, el ofertorio de esta misa se ha donado al asentamiento Rosa León como un gesto concreto de acción: “Vengo a hacer, con placer, tu voluntad Señor”.
Brasil
Mineral de hierro, viaje sin regreso
“Mineral de hierro, viaje sin regreso: de la amazonia brasileña a las industrias automovilísticas alemanas” es el título de una producción cinematográfica, promovida por la “Rede Justiça nos Trilhos” y financiada por Misereor, una organización de los obispos católicos alemanes que desde hace cincuenta años trabaja para combatir la pobreza en África, Asia y América Latina. El film cuenta, en 28 minutos, la cotidianidad de las comunidades que sufren el impacto del “Programa Grande Carajás”, el más grande proyecto de extracción del mineral de hierro del mundo, en los estados brasileños del Maranhão y del Pará.
Misereor apoya los proyectos llevados adelante por la “Rede Justiça nos Trilhos”, una red de comunidades afectadas por los proyectos mineros del norte del Brasil: organizaciones, grupos pastorales, movimientos sociales y grupos de investigación que buscan la justicia ambiental en aquella región. Esta Red es apoyada también por los Misioneros Combonianos.
El documental reflexiona sobre el proceso de extracción y exportación del mineral de hierro de la Serra de Carajás, en el estado de Pará, al puerto de São Luis, en el estado del Maranhão. Son cerca de cien las comunidades que sufren los impactos y las consecuencias de este recorrido del hierro, como la expulsión de las familias de sus tierras, la contaminación del aire y del ambiente y los accidentes. Más del cincuenta por ciento del mineral de hierro de Alemania proviene de Brasil, pero las industrias automovilísticas no se interesan por verificar si las materias primas para la producción llevan consigo una serie de violaciones de los derechos humanos y de justicia ambiental.
Este documental suscita interrogantes, provoca e indica nuevas estrategias de acción conjunta en la cadena de producción del acero.
“Quítate las sandalias, porque el lugar donde estás es tierra santa”
Esta tierra se llama Pau-Brasil, Irajá, Comboios, Caeiras, Olho d’Água, aldeas indígenas ubicadas en el estado de Espíritu Santo.
Viví nueve días con mucha intensidad, días importantes, hermosos, lleno de amistad y de compartir, nosotros como familia comboniana (sacerdotes, religiosas, laicos, escolásticos) y el pueblo indígena Tupinikim, las personas de esta tierra santa.
La sencillez, la humildad, el compartir, la acogida, son palabras que revivo celebrando esos días.
La disponibilidad, la ternura de las familias que encontramos, visitamos, convivimos, hizo brotar en mí la belleza de los valores auténticos y sinceros que valoran el encuentro con el Otro y el carácter sagrado de saber acoger.
El pueblo Tupinikim, como todos los pueblos indígenas, es un pueblo que luchó por el reconocimiento de la tierra que siempre fue suya y que perdieron con la colonización, además de perder el derecho a ser residentes.
Tierra indígena, tierra santa.
Una lucha que comenzó en el año 1979 hasta 1981 por un territorio cada vez más explotados, por otra colonización, la de una multinacional extranjera, apoyada de los lobbies del poder político y económico.
Muchos fueron los intentos de la policía con armas de fuego y amenazas hacia los Tupinikim para dejar sus tierras. Muchos los procesos, la búsqueda de cartas y documentos para demostrar que era tierra indígena y, finalmente, en 1993, la demarcación de las tierras y el reconocimiento que protege el territorio indígena, con sus comunidades y pueblos.
La lucha por la vida, la lucha por los derechos, el respeto de una cultura que se está perdiendo y que resiste a una homologación cada vez más dominante que nos quiere tratar a todos como objetos y consumidores.
Las amenazas acabaron y la ley ha confirmado una verdad que siempre ha existido, ahora es el momento de recuperar un territorio explotado por una fábrica (extranjera) que plantó eucaliptos en cada lugar por intereses del mercado, para la fabricación de celulosa.
El problema es que estos árboles crecen rápido y toman el agua de la tierra, empobreciendo el suelo y ocupando el espacio del bosque nativo.
Cuando el clima debido a la sequía no ayuda, todo se vuelve difícil y complicado para quien vive de la agricultura.
Recomenzar, cuidar de la tierra y sus frutos, a través de una tradición indígena siempre de respeto a la Pachamama, viviendo con lo esencial, es una hermosa lección de vida que los indígenas nos enseñan.
En esta tierra fuimos acogidos, nos sentimos como en casa y no hay cosa más hermosa para un peregrino extranjero que el ser aceptado y llevado de la mano.
Familia comboniana: padre Elías, padre Savio, la hermana Josefina, Emma, Wedipo, Cosmas, Fidel, Grimert.
Emma Chiolini (LMC italiana en Brasil)
Visita a la Casa de Misión Santa Terezinha, Laicos Misioneros Combonianos
Mi viaje a la casa de Misión de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) se produjo entre los días 4 y 10 de marzo de este año. Tuve la fortuna de conocer a los Misioneros Combonianos en agosto 2014 en Piquiá, Açailândia (MA) y esta visita a Ipê Amarelo, fue sin duda edificante para mi vocación, encontrar más laicos y ver sus acciones y actividades es de hecho la manera de esclarecer la dedicación de algunos años de mi vida a la misión.
“He aquí que vengo, con placer, a hacer tu voluntad Señor” (Sal. 39)
Asistí a la reunión de la Pastoral de los niños, al taller de pintura para mujeres, al grupo de jóvenes, discípulos de Emaús, a la catequesis y al vía crucis en la Comunidad. Actividades que experimento en mi comunidad San José de Egipto, Parroquia de Nuestra Señora de Fátima, en Imperatriz/Maranhão.
En los días en que estuve en Nova Contagem, Minas Gerais, pude conocer los proyectos, como la Casa Comboniana Justicia y Paz, el espacio Esperanza de la comunidad de Nuestra Señora Auxiliadora – ACCSA y hasta un poco de lejos el proyecto de la Escuela Industrial de Carapira en Mozambique, a través de las conversaciones con Lourdes.
Sin duda, cada detalle ha marcado esta experiencia, sobre todo el cariño de todos, el compartir y las peticiones de oración que Lourdes solicitaba a cada miembro de las comunidades por donde pasábamos, pues es de suma importancia para esta fase de decisión.
“Yo dormía y soñaba que la vida era felicidad. Me desperté y descubrí que la vida era servicio. Serví y encontré la felicidad”.
Raylene Bananeira
Emperatriz-Maranhão
¡No podemos enterrar nuestro espíritu misionero!
El 15 de marzo nos reunimos en la ciudad de Curitiba para continuar con las reuniones de seguimiento a las personas interesadas en la vocación laical misionera comboniana de esta región. En esta segunda reunión, continuando con el tema de vocación y misión, hemos tenido la oportunidad y el compromiso de orar juntos en el cumpleaños de San Daniel Comboni. Unidos con toda la familia comboniana nos dedicamos a orar y reflexionar sobre su vida y nuestro compromiso con la misión para la humanidad.
Es inspirador ver que Comboni no midió los esfuerzos para encontrar a Cristo en el rostro de los hermanos africanos, viajó grandes distancias, ayudó a animar a la Iglesia y hacerla ver donde estaba amenazada la vida. Su testimonio consiguió atraer a muchos, fue al encuentro, se colocó en camino, utilizó todos los recursos disponibles en ese momento y no tuvo miedo de las dificultades.
Para reflexionar sobre la importancia de la llamada misionera, también vimos el documental “Misión y comunión eclesial” de la Campaña Misionera del 2010.
La Misión también en nuestros días exige una respuesta urgente y valiente. Misión más allá de nuestras fronteras y Animación Misionera, dos puntos esenciales de la vocación de todos los bautizados. Y estos momentos son importantes para reavivar nuestra llama misionera y ayudar a crear conciencia misionera en la Iglesia, con el deseo de que más personas despierten a esta vocación.

Aprovechamos también para compartir cómo nació la organización de los LMC en Brasil, una breve reseña de estos casi 20 años de existencia. Vale recordar siempre lo que el Papa Francisco recomendaba en el mensaje del mes misionero “sigue siendo de gran urgencia la misión ad gentes, a la que son llamados todos los miembros de la Iglesia, porque esta es, por naturaleza misionera: la Iglesia nació en “salida”.
Continuemos caminando, siendo un pequeño signo, compartiendo la vida y en la defensa y promoción de la Vida para todos.
LMC Brasil



