Laicos Misioneros Combonianos

Tras las huellas del Resucitado (IV)

Resucitado
Resucitado

Hace algunos años en una aldea, perteneciente a la parroquia de Mongoumba, había una familia cristiana, comprometidos en la parroquia, el padre catequista, tenía varios hijos; uno de ellos, Eloy, tenía 10 años.

Eloy, un día fue a bañarse al rio, como de costumbre, y cuando volvió a casa cayó desplomado, sin conocimiento, entró en coma.

El padre, rápidamente, lo llevo al centro de salud, donde no pudieron hacer nada, porque el centro es muy básico, y lo orientaron al hospital de Mongoumba.

LMC RCA

Cuando llegaron al hospital y lo ingresaron, nadie sabía dar una respuesta, las posibilidades de hacer pruebas, análisis son nulos, no hay aparatos para realizar un TAC. Y su padre, Jean Batiste, sin saber que hacer y donde llamar, fue a buscar consuelo a la iglesia y habló con el párroco; y a partir de ese momento en la oración comunitaria, siempre Eloy y su familia estuvieron presentes e intentamos apoyar a la familia, tanto física como espiritualmente.

No sabemos cómo o por qué, pero un día Eloy comenzó a despertar, su cuerpo seguía paralizado.

El centro de rehabilitación “DA TI NDOYE” perteneciente a la parroquia, lo acogió. Con el esfuerzo y la esperanza de todos, el fisioterapeuta comenzó a trabajar con él.

LMC RCA

Después de un mes de trabajo diario y esfuerzo Eloy, en su silla de ruedas, comenzó a frecuentar la escuela de la misión, su sueño era jugar al futbol.

En Mongoumba, él continuó su vida, lo más normal posible, frecuentó la catequesis, como en su comunidad, y recibió el bautismo y la primera comunión.

Un domingo, durante la misa, en el momento de acercarse a comulgar y delante de todos se puso de pie y sin ayuda de nadie consiguió llegar solo.

10 años después, el domingo de Resurrección, encontré a Eloy en su comunidad, con sus amigos; es un joven de 20 años, autónomo que camina sin ningún apoyo externo y tiene una sonrisa que llena el corazón del que la recibe.

Teresa Monzón, LMC Mongoumba

Encontrándome en la Misión: Mi viaje por el Eneagrama con los Laicos Misioneros Combonianos

LMC Kenia

Tuve el privilegio de asistir a un enriquecedor taller sobre el Eneagrama organizado por los Laicos Misioneros Combonianos en Nairobi. El Eneagrama es un sistema de clasificación del tipo de personalidad, que puede ayudar a alguien a comprenderse mejor a sí mismo y a relacionarse con los demás. El taller reunió a unos 20 participantes vibrantes y diversos, tanto miembros del LMC como candidatos. Todos deseosos de crecer en autoconocimiento y espíritu comunitario.

Nuestras sesiones estuvieron animadas por la siempre enérgica Lorna Tumbo, cuya calidez y entusiasmo iluminaron cada momento. Su pasión y su profundo conocimiento del Eneagrama crearon un entorno de aprendizaje atractivo, reflexivo y, en ocasiones, emotivo. Todo el mundo quedó realmente impresionado e inspirado por su manera de guiarnos.

Compartimos historias, nos reímos juntos, reflexionamos profundamente y establecimos vínculos significativos. No fue sólo un taller, fue un viaje sincero de transformación y descubrimiento.

Me uní a los Laicos Misioneros Combonianos en febrero, y hasta ahora, mi experiencia ha sido increíblemente satisfactoria. Me siento parte de una familia impulsada por la misión que valora la fe, el servicio y el crecimiento personal.

Uno de los aspectos más destacados para mí fue descubrir mi tipo de personalidad del Eneagrama. Llegué a conocerme como Tipo 6 – El Leal. Esta revelación me ayudó a entender mis motivaciones básicas, mis miedos y mi forma de responder al mundo. Es un descubrimiento que ya me está ayudando a ser más consciente de cómo vivo, sirvo y me relaciono con los demás.

Este taller me ha recordado que la misión empieza dentro, conociéndonos y queriéndonos a nosotros mismos. Estoy agradecida por la oportunidad y espero continuar este viaje de fe y transformación.

Por Michaela Cheptoo

Tras las huellas del Resucitado (III)

Resucitado
Resucitado

A veces, en el hospital, los días transcurren inmersos en la cotidianidad, en el trabajo rutinario. En muchas ocasiones, resulta difícil romper la monotonía. Aunque tratamos con personas distintas, se repiten los mismos momentos: el llanto, la desorientación, la espera agotadora antes de una despedida que no queremos que llegue, un diagnóstico que nos detiene la vida, una soledad no deseada, dolores persistentes y crónicos…

En medio de todo este sufrimiento, y en el contexto del tiempo pascual que estamos celebrando, me pregunto una y otra vez: ¿Dónde estás, Señor? ¿Cómo verte y descubrirte resucitado? ¿Qué signos de Vida puedo encontrar en medio de tanto dolor?

Y entonces te veo. Te descubro en esas palabras llenas de ternura que piden permiso para asear a un paciente en la cama, para tomarle una analítica. Te reconozco en las manos que acarician con consuelo las mejillas de quien sufre, en los ojos de la persona postrada que, con una mirada y una sonrisa, nos da los buenos días. Estás en las manos siempre dispuestas a ayudar, en quienes, a pesar del ajetreo diario, encuentran tiempo para escuchar.

Sí, Señor, habitas en todas esas situaciones. Y es ahí donde te reconozco y te veo Resucitado, dando VIDA en medio de tantas experiencias de muerte que a veces nos toca vivir como sanitarios.

Esther Nieto, LMC

Damos la bienvenida al nuevo papa León XIV

papa Leon XIV

¡La paz sea con todos ustedes! Este fue el primer saludo de Jesús resucitado. El buen pastor que ha dado la vida por el pueblo de Dios”.

Así ha comenzado el nuevo Papa León XIV su primer saludo al ser elegido.

Misionero Agustino, hijo de migrantes, estadounidense de nacimiento y peruano de adopción, que por doce años ejerció como prior general de los agustinos y que ha estado de misionero en Perú por 18 años.

En estos días se hablará mucho de su pasado, intentarán averiguar su estilo, sus inclinaciones, se debatirá sobre si es más conservador o progresista…

Por sus frutos lo conoceréis (Mt 7,16)

Rezamos por él y por su nueva misión, tan importante para toda la iglesia y para todo el mundo.

Pero no solo queremos acompañarle con nuestra oración sino hacernos corresponsables. La Iglesia ha estado en oración para que el Espíritu Santo nos acompañe en esto momentos y nos ayude a caminar siguiendo los pasos de Jesús y ayudando en las necesidades del mundo.

Esta no es solo tarea del papa, sino de todos y cada uno de nosotros cristianos. Somos nosotros y nosotras las que estamos llamados a ser fieles al Evangelio. Si queremos una Iglesia cercana a los que sufren, de vida sencilla, de esperanza profunda que pueda transmitir la paz que el Señor resucitado quiere para todos, … Si queremos que sea una mano amiga que consuela y ayuda en los momentos difíciles, la compañera incansable que alienta en la lucha por un mundo más justo y humano para todos, que cree puentes para que la guerra o la violencia no sea nunca la solución a los conflictos, que ayude a entender la riqueza del que es diferente y ahuyente el miedo a lo desconocido o al que viene de otro país, de otra cultura o que profesa otra fe. Si buscamos un mundo sin tantas desigualdades donde sepamos compartir las riquezas, más que suficientes para todos pero que muchas veces se acaparan por pocos y provocan dificultad en muchos… Si queremos cuidar la tierra, nuestra casa común, que es préstamo de las futuras generaciones y que sea un lugar donde disfrutar de las maravillas que Dios nos ha regalado…. Si queremos una Iglesia digna del mismísimo Espíritu Santo, nos toca a todos discernir la responsabilidad que tenemos. Nos toca a cada uno en lo personal dar un paso al frente. Nos toca como comunidad ayudarnos, confortarnos, cuestionarnos, fortalecernos y caminar porque juntos encontramos a Dios que se hace presente entre nosotros.

Rezamos por el nuevo papa y por cada uno de nosotros cristianos llamados a servir al mundo y a seguir las huellas de Jesús Resucitado que nos precede, que sigue abriendo caminos, acompañando y viviendo en las periferias, cercano a quien lo necesita y fiel hasta el último suspiro.

Primeras palabras de nuevo Papa León XIV

Os dejamos su primer mensaje traducido:

¡La paz sea con ustedes! Queridísimos hermanos y hermanas, este fue el primer saludo de Cristo resucitado, el buen pastor que dio su vida por el rebaño de Dios. Yo también quisiera que este saludo de paz entrara en los corazones de ustedes, llegara a sus familias y a todas las personas, dondequiera que estén; y a todos los pueblos y a toda la Tierra: la paz sea con ustedes.

Esta es la paz de Cristo resucitado, una paz desarmante, humilde y preservadora. Proviene de Dios. Dios, que nos ama a todos, sin límites ni condiciones. Mantengamos en nuestros oídos la voz débil, pero siempre valiente, del papa Francisco, que bendijo a Roma, el papa que bendijo a Roma y al mundo aquel día, en la mañana de Pascua.

Permítanme que continúe con esa misma bendición. Dios nos ama, a todos nosotros, el mal no prevalecerá. Todos estamos en las manos de Dios. Sin miedo, unidos, de la mano de Dios y entre nosotros, vamos a seguir adelante. Somos discípulos de Cristo, Cristo va delante de nosotros, y el mundo necesita su luz. La humanidad lo necesita como un puente para llegar a Dios y a su amor. Ayúdanos a construir puentes con el diálogo y el encuentro para que todos seamos un solo pueblo siempre en paz.

¡Gracias, papa Francisco!

Gracias a mis hermanos cardenales que me eligieron para ser el sucesor de Pedro y caminar junto a ustedes como una Iglesia unida buscando todos juntos la paz y la justicia, trabajando juntos como mujeres y hombres, fieles a Jesucristo sin miedo, anunciando a Cristo, para ser misioneros, fieles al Evangelio.

Soy hijo de San Agustín, soy agustino. Él dijo: “Con ustedes soy cristiano, para vosotros obispo”. Que caminemos todos juntos hacia esa patria que Dios nos ha preparado.

A la Iglesia de Roma, un saludo especial: tenemos que buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, tendiendo puentes, dialogando, siempre abierta a recibir con los brazos abiertos a todos, como esta plaza, abierta a todos, a quien necesite de nuestra caridad, de nuestra presencia, del diálogo, del amor.

Y si me permiten también una palabra, un saludo, a todos aquellos, y en modo particular a mi querida diócesis de Chiclayo en el Perú, donde un pueblo fiel ha acompañado a su obispo, ha compartido su fe, y ha dado tanto tanto, para seguir siendo Iglesia fiel de Jesucristo.

A todos ustedes hermanos y hermanas de Roma, de Italia, de todo el mundo, queremos ser una Iglesia sinodal, caminando y buscando siempre la paz, la caridad, la cercanía, especialmente con quienes sufren.

Hoy es el día de la Súplica a la Virgen de Pompeya.

Nuestra bendita madre María siempre quiere caminar con nosotros, estar cerca de nosotros, siempre quiere ayudarnos con su intercesión y su amor. Por eso, recemos juntos por esta misión, por toda la Iglesia y por la paz en el mundo.

Pedimos esta gracia especial a María, nuestra madre.

10 frases del Papa Francisco sobre la misión de la Iglesia

Papa Francisco
Papa Francisco

1. “Toda la Iglesia es misionera”

Evangelii Gaudium, 2013

En su exhortación apostólica, el Papa Francisco subrayaba que la misión no es tarea de unos pocos, sino de toda la Iglesia. Es una responsabilidad compartida por todos los cristianos, sin importar su edad o condición.

2. “La misión es una respuesta de amor al amor de Dios”

Año de la Misericordia, 2015

En diversas ocasiones, Francisco destacó que la misión brota de nuestra respuesta al amor inmenso de Dios. Al experimentar ese amor, no podemos evitar compartirlo con el mundo.

3. “La misión no es obra nuestra, sino de Dios”

Misa de envío misionero, 2016

Recordó a los misioneros que, aunque somos sus instrumentos, la misión es ante todo obra de Dios. No actuamos por nuestra cuenta, sino que somos enviados por Él para transmitir Su amor.

4. “El ardor misionero es una obligación de amor”

Jornada Mundial de las Misiones, 2017

El Papa enfatizó que el ardor misionero no es una opción, sino una obligación que surge del amor a Dios y a los demás. Es un amor que debe impulsarnos a llevar la buena nueva a cada rincón del mundo.

5. “La misión brota de la oración y la escucha de la Palabra de Dios”

100º aniversario de las Obras Misionales Pontificias, 2017

Francisco nos recordaba que la misión tiene sus raíces en la oración y en la escucha activa de la Palabra de Dios. Es a partir de esta relación con Él que nace nuestra pasión por anunciar Su mensaje.

6. “La misión es una invitación a gastarnos con empeño, creatividad y generosidad”

Jornada Mundial de las Misiones, 2018

Para el Papa, la misión implica un compromiso total, donde cada uno de nosotros debe dar lo mejor de sí, con esfuerzo, creatividad y generosidad.

7. “Anunciar el Evangelio es la primera y mayor caridad”

Día Mundial de la Caridad, 2018

El Papa aseguró que la mayor obra de caridad que podemos realizar es evangelizar. Llevar el mensaje de Cristo es un acto de amor hacia los demás, un compromiso que debemos vivir con generosidad.

8. “La misión es el corazón de la fe cristiana”

Jornada Mundial de las Misiones, 2021

En uno de sus mensajes más poderosos, el Papa afirmaba que la misión está en el núcleo mismo de la fe cristiana. Es el corazón que da vida a la Iglesia, y debemos vivirla con valentía y pasión.

9. “La misión es oxígeno para la vida cristiana”

Encuentro de las Obras Misionales Pontificias, 2023

En un emotivo encuentro con misioneros, el Papa declaró que la misión es fundamental para la vida cristiana, un “oxígeno” que nos da vida y sentido.

10. “La misión es un incansable ir hacia toda la humanidad”

Jornada Mundial de las Misiones, 2024

En su mensaje para la Jornada Mundial de las Misiones 2024, Francisco nos invitó a no detenernos nunca. La misión es un camino constante hacia todos, sin importar las dificultades.

Fuente: Supergesto