Laicos Misioneros Combonianos

¡Dad gracias en todo!

Priscila-na-Carapira¡Llegué a Carapira en plena celebración de la Pascua! ¡Fue un gran regalo! Una misa muy festiva en la noche del sábado y otra el domingo por la mañana, ambas con bailes y canciones que toda gran Pascua merece. Después un buen almuerzo con el equipo de la misión, la familia comboniana.

Es la primera vez que salgo de mi país, mi amado Brasil. ¡Y ya se pasó el primer mes! El trabajo al que estoy llamado es para acompañar a los jóvenes de la escuela / Instituto Técnico Industrial de Carapira dirigido por los Combonianos. 130 son los jóvenes que estudian y viven aquí. Aprender las técnicas profesionales que se ofrecen en los cursos, aprender a ser familia, ser personas inteligentes y capaces de construir un mundo mejor son los principios a seguir con estos jóvenes. Asumí la enfermería de la escuela, una sala con camas para el descanso de los niños enfermos y otra con medicamentos y utensilios básicos para su cuidado. Permanezco una gran parte de mi tiempo en este cuarto (la farmacia) y aquí realizo mi ministerio, mi entrega, la renovación diaria de mi sí a la misión. Acompaño a los estudiantes al hospital cuando lo necesitan, les llevo la medicación, cuidado de heridas y lesiones diversas.

Cuando era niña en la catequesis soñaba en ser médica para para venir a África… Estudié psicología y no medicina, pero ¡fue una gran elección! Y ahora me miro y para lo que he sido llamada y me veo en una enfermería al cuidado de heridas y dolores. ¡Hay una paz que invade el alma! Hay una sonrisa que se muestra cuando busco mejorar la manera de hacer las curas, o incluso cuando llamo la atención a un chico por saltarse su medicación. Y el alma se regocija cuando nuestra farmacia ya no es sólo el espacio físico para administrar medicamentos sino que se convierte en espacio donde compartir, hablar sobre una variedad de temas posibles, se habla de la familia, hablamos de la pesada situación que viven Mozambique y Brasil en la política, hablamos de las dificultades en la escuela, sueños y amores; sonreímos juntos y jugamos, y además también tenemos un tiempo para corregirnos y buscar el mejor camino para cada día. Tengo dos estudiantes que trabajan conmigo, Cacossane y Mendes. Ellos me ayudan en todo y siempre tratan de mejorar nuestra comunicación para comprender mejor y optimizar el servicio a todos los demás alumnos. Me complace ver los pequeños logros, cortinas, olla para preparar el té, portavasos, cazones de sopa, etc. ¡Las pequeñas cosas que hacen la diferencia, que animan!

Por ahora somos dos en casa, Beatriz (México) y yo. Ella trata de enseñarme y guiarme en las cosas aquí, me demuestra las realidades y corrige, si es necesario, mi manera rápida de hablar que genera incomprensión. ¡El portugués en realidad es mucho! ¡La misión comienza en casa! La vida comunitaria es una invitación al amor que perdona y el perdón que ama, es un crecimiento conjunto, un aprendizaje constante. Y así vamos construyendo y preparándonos para recibir a Kasia de Polonia y Bárbara de Italia que estarán con nosotros pronto y mi corazón ya está en fiesta con su llegada.

¡Somos un equipo misionero grande y muy rico: sacerdotes, religiosos, hermano y laic@s! Venimos de diferentes lugares, culturas y formas de ser diferentes y este es un hermoso tesoro para la misión. Mis raíces brasileñas se encuentran con estas raíces italianas, mexicanas, portuguesas, Mozambiqueñas… La añoranza de Brasil habita en el corazón, anhelo de personas, lugares, incluso más de la comida! La nostalgia también sustenta la misión porque me recuerda que la misión no se realiza sola, la misión es colectiva. Yo vine a Mozambique, pero hay muchas personas que se encuentran en otros lugares y rezan por mí y la misión sin el apoyo en oración se desvanece. Tal vez por eso mi corazón está lleno de gratitud, porque tengo mucha gente que me apoya en muchos rincones de este gran mundo. Por tanto, también en nombre de todas estas personas renuevo cada día mi Sí a la misión, mi sí a Dios, mi sí a esta escuela en la que vivo y trabajo y mi sí a cada uno de estos chicos.

Aquí se dice “Vacani, Vacani” poco a poco. ¡Y así es! Un paso de cada vez, sin prisa pero sin perder el tiempo cuando se trata de mejorar, de ir adelante, de evolucionar. Un paso de cada vez para mejorar la comunicación, las cosas concretas que se necesitan para hacer un buen camino misionero, las cosas prácticas del trabajo, en todo paso a paso. Recordando que cuidar de mí es el primer paso para estar completa junto a la gente que estoy llamada a servir. Y así, mi camino se va recorriendo paso a paso y puedo dormir tranquila por la noche, con el corazón lleno de alegría por todo lo que se me ha permitido vivir en esta tierra santa. Doy las gracias a tod@s ustedes que me acompañan en la oración y les deseo lo mejor. ¡Estamos junt@s!

Priscila-na-Carapira

¡El bueno y tierno Dios, Padre y Madre, nos cuide y nos fortalezca!

¡Madre África, que me acoges, enséñame a vivirte!

Priscilla Garcia – LMC

Encuentro Familia Comboniana en España

Familia CombonianaEste pasado fin de semana se ha celebrado el tercer encuentro de Familia Comboniana en España bajo el lema “Familia Comboniana: Juntos en Camino”.

Estuvimos presentes más de 60 personas entre religiosos(as) y laicos(as) combonianos(as) y además hemos podido contar este año con Isabel como representante de las Misioneras Seculares Combonianas que ha podido participar con todos nosotros.

Ha sido un fin de semana donde profundizar sobre nuestros sueños y miedos en este camino de Familia Comboniana y los compromisos que facilitarán seguir juntos por este camino.

El sábado pudimos contar con Carmen Sara y Luis Guitarra para dinamizar el encuentro. De una manera pausada y dinámica nos ayudaron a ir profundizando e intercambiando nuestras esperanzas, a través de historias, cuentos, canciones y dinámicas de grupo fuimos construyendo entre todos y todas el árbol de la Familia Comboniana.

El domingo fue momento para compartir los proyectos concretos que van saliendo adelante como la Pastoral Juvenil Vocacional, la Animación Misionera que se desarrolla en Granada o el proyecto que se llevará adelante este verano en el Camino de Santiago. Pequeños pasos pero que van afianzando y haciendo posible y evaluable este camino común.

Todo ello aderezado con los momentos de compartir la liturgia, con celebraciones que nos ayudaron a vibrar y colocar a los pies del altar este sueño común y una bonita vigilia oración donde nos unimos a todos los que peregrinamos como Familia Comboniana en cuatro continentes.

Que es Señor nos ayude a vencer nuestros miedos y nos impulse con la pasión de San Daniel Comboni a hacer posible con experiencias concretas esta realidad de Familia Comboniana por el bien de la misión a la que intentamos servir cada día.

En camino…

KasiaNo tengo idea de lo rápido que el tiempo pasa. Me ha dado cuenta que ¡¡desde mi último mensaje ha pasado más de un mes!! Así que creo que ha llegado el momento para escribir algo nuevo 🙂

No hay demasiadas cosas que hayan cambiado. Quiero decir, mi tiempo está lleno de diversas reuniones, actividades, etc. Voy a tratar de escribir un poco acerca de los últimos acontecimientos. A mediados de marzo de todos los laicos (candidatos y misioneros) participaron en el retiro en Viseu que fue dirigido por nosotros por uno de los padres MCCJ. A pesar de que no era mi último encuentro con los LMC ya escuché “¿cómo imaginarme que me voy a ir a Mozambique y dejarlos? ‘. Y pensé, están en lo correcto, a pesar de que nos hemos conocido sólo por tres meses he sentido que están muy cerca de mí. No podía imaginar lo sentiría en este corto tiempo. Creo que no era sólo yo la que pensaba de esa manera. ¿Por qué? Debido a que durante la reunión nos prepararon una pequeña sorpresa. Nos enviaron a misión en la misa de su comunidad del domingo. Sabían que he sido enviada por el arzobispo en Polonia pero querían hacerlo de nuevo. Imagínense que no fue mi último envío. Escribiré sobre esto más adelante.

Además de las tareas de cada día tenía que organizar el tiempo para el curso de Biblia y preparar los documentos necesarios para obtener la visa. Imagínense que la burocracia en Portugal es más complicada que en Polonia. Están todos los desplazamientos entre oficinas y los médicos… esto agota a cualquiera. Afortunadamente terminé de recopilar todos los documentos antes de la Semana Santa. Y ¿Por qué era tan importante? Porque el Jueves Santo Barbara y yo debíamos tomar un vuelo a Madrid. La comunidad de España nos invitó a la celebración del Triduo Pascual en común.

¡El tiempo en España fue fantástico! La comunidad estaba compuesta de familias lo que hizo que en nuestra Pascua nos sintiésemos como en casa. Un Padre nos recogió en el aeropuerto y nos llevó hasta el pequeño pueblo, de montaña, cerca de Madrid, donde se reunieron los LMC. Él estuvo allí durante todos los días. Por lo general, la mayoría de los encuentros de formación eran separados para niños y adultos, pero siempre nos encontrábamos después de ellos.

Kasia y BarbaraEmpezamos el encuentro compartiendo nuestras motivaciones para participar, nuestros sentimientos de venir y nuestras expectativas. Terminamos con una reunión conjunta con los niños y más tarde fuimos al ático, que se convertiría en nuestra capilla para las celebraciones del Triduo. Celebramos la Liturgia del Jueves Santo y cenamos juntos, hicimos la oración y después tiempo para descansar. El Viernes Santo y Sábado Santo, tuvimos una mini-conferencia, reunión en pequeños grupos, tiempo para caminar, hablar y encuentro de nuevo 🙂 … me encontré con algunas personas que estuvieron en misión en Mozambique y pude saber más sobre el lugar donde voy a servir. Viernes Santo fue un poco más tranquilo de lo habitual. La liturgia en común y la adoración de la noche fueron muy bonitas. Como he mencionado antes tuve más de un envío 😉 . El siguiente tuvo lugar durante la Vigilia Pascual. Junto con Barbara nos invitaron a sentarnos en medio donde nos impusieron una cruz. Alberto con su familia y David, que se va a África durante las vacaciones de verano se unieron a nosotras. Juntos creamos un pequeño círculo interior y el resto de la comunidad hizo otro en el exterior. Empezamos a bailar y durante este tiempo, el padre leyó la bendición, y nos enviaron a misión. Después de la liturgia empezamos la celebración, cantando y bailando donde ¡no había final para la alegría! Desafortunadamente el día siguiente tuvimos que volver a Madrid porque el día después teníamos el vuelo a Porto. El resto del tiempo lo pasamos caminando por la ciudad. Tras el regreso cenamos temprano e hicimos nuestro equipaje. A la mañana siguiente teníamos el vuelo a Lisboa y no d regreso a casa en Braga. Estuvimos alojadas en la casa de los MCCJ donde nos encontramos con gran amabilidad como es costumbre. ¿Por qué Lisboa? Debido a que tenía que conseguir mi visa. Está claro que no iba a conseguir la visa sin problemas, como una señora simpática me indicó me faltaba un documento… afortunadamente pude organizarlo y al día siguiente dejé hecho todos los documentos necesarios sin más dificultad. Ahora estoy a espera de que me llegue el visado y ¡espero tenerlo a mediados del mes!

Visitamos Lisboa también. ¡Es la ciudad increíble! Se puede ver en las fotos. La mayoría del tiempo estuvo Vanessa con nosotras. Vanessa me ayudó con mi visa y su ayuda fue muy valiosa. Cuando vayan a Lisboa ¡no deben dejar de visitar Sintra! Hay algunos castillos maravillosos. El que más me gustó fue el Castillo de los Moros. Está en la colina y la vista desde arriba es impresionante… tierra, mar, río, ciudad, puente… el viernes al final de nuestras vacaciones nos fuimos a Cacia. Sandra y Carlos viven allí, nos quedamos con ellos para hablar y vivir la vida de la comunidad.

El próximo jueves tengo un examen final de nuestro curso de portugués, la familia de Bárbara nos visitará, a continuación, un poco de descanso, LMC y … tiempo para volver a casa!

Como pueden ver, el tiempo pasa tan normal … 🙂 .

¡Les deseo a todos descubrir la tumba vacía y la alegría de Cristo resucitado!

Kasia. LMC Polaca

Inicia la causa de beatificación del padre Ezequiel Ramin

EzequielLa fase diocesana del proceso de beatificación del “Siervo de Dios” Padre Ezequiel Ramin – ya proclamado “mártir de la caridad” por el Papa Juan Pablo II – comenzó con la primera sesión pública el sábado 9 de abril, en la ciudad italiana de Padua. Padre “Lele” Ramin, comboniano de Padua, murió el 24 de julio de 1985 en Cacoal, Brasil. La investigación sobre la fama de santidad, basada en el “super martirio”, muestra la conciencia de que el religioso murió en defensa de su fe, la paz y la justicia.

El trabajo del proceso de rogatorio se abrió en la iglesia de los Misioneros Combonianos en Via San Giovanni Verdara en Padua, con la institución del tribunal sobre el proceso “super martirio” y el juramento de los componentes. Después de un momento de oración, el arzobispo Pietro Brazzale, coordinador general de la rogatoria presentó las motivaciones y el significado. Esto fue seguido del juramento del obispo Claudio Cipolla y de los miembros del Tribunal para la rogatoria diocesana: el juez delegado Mons. Giuseppe Zanon; el promotor de justicia P. Antonio Medio; el abogado notario de las actas, Mariano Paolin, y el notario adjunto y coordinador general de la rogatoria, Mons. Pietro Brazzale.

Acoger hace bien a Europa

LimoneDel 29 de marzo al 2 de abril se ha celebrado el X Simposio de Limone sobre “Inmigración y Misión”. Unos 40 miembros de toda la familia comboniana- combonianos, combonianas, seculares y laicos- han reflexionado sobre los retos que nos plantea como Familia el tema de la inmigración. En este encuentro se decidió escribir una carta invitando a la reflexión a todas las comunidades de la familia comboniana de Europa.

A continuación publicamos la carta.

Apelo de la Familia Comboniana

ACOGER HACE BIEN A EUROPA

Nosotros: combonianos, combonianas, seculares combonianas y laicos combonianos, presentes en varios paises de Europa, al final del Simposio en Limone sul Garda (29 marzo – 2 abril 2016) dedicado al tema: “Migración y Misión”, queremos reafirmar nuestra solidaridad con nuestros hermanos y hermanas que llegan hasta nosotros huyendo de guerras, persecuciones, dictaduras y crisis ambientales.

Queremos reiterar que la acogida del extranjero, subrayada con fuerza por el Papa Francisco –“los prófugos son la carne viva de Cristo”-, es una exigencia fundamental del Evangelio. Deseamos igualmente subrayar que la apertura al otro, en su diversidad cultural y religiosa, es una ocasión de crecimiento que enriquece nuestra identidad de seres humanos y cristianos.

Estamos preocupados por la creciente penetración en la sociedad de prejuicios y sentimientos islamofóbicos aireados por políticos e intelectuales que, con burdas simplificaciones, parece que no hagan distinción entre islam y terrorismo islámico, insinuando no pocas veces que la violencia sea intrínseca a la religión islámica. Tales prejuicios y actitudes hostiles refuerzan en nuestros hermanos y hermanas musulmanes sentimientos de exclusión, con un efecto particularmente perjudicial entre los jóvenes de las segundas generaciones de inmigrantes quienes tienen un riesgo mayor de terminar uniéndose a las filas del Grupo del Estado Islámico.

Deseamos por tanto renovar nuestro compromiso a favor del diálogo interreligioso, del conocimiento de otros credos religiosos y del esfuerzo común en la construcción de una sociedad fundada en el respeto de la diversidad y de la pluralidad religiosa. Para nosotros, es posible la existencia de una única humanidad plural.

Como miembros de la Familia Comboniana en Europa queremos expresar la condena irrevocable del reciente acuerdo entre la Unión Europea y Turquía (18 marzo 2016) sobre la cuestión de los migrantes. El cierre de las fronteras activado por varios países europeos para impedir la entrada a los prófugos y la devolución de los llamados irregulares son violaciones flagrantes de las convenciones internacionales que establecen el derecho de asilo. Estamos convencidos que la presencia de inmigrantes en nuestros países es un riqueza social, cultural, religiosa y, no última, económica.

Mientras que Europa se preocupa en construir barreras para bloquear el éxodo de los prófugos – éxodo provocado sobre todo por las guerras en Oriente Medio y Libia – se hace demasiado poco para poner fin a los conflictos armados que están a la raíz de las migraciones forzadas. Pedimos por tanto a nuestros gobiernos que cesen la venta de armas a naciones en guerra y que hagan presión para que las partes en conflicto negocien una solución pacífica.

Como Familia Comboniana confesamos nuestro silencio ante el escándalo de la carrera al rearme global y reconocemos nuestra complicidad con este sistema económico y financiero que permite a unos pocos tener casi todo privando a gran parte de la humanidad de lo necesario y que tiene necesidad de las armas y de las guerras para perpetuarse.

Como cristianos, discípulos de Jesús de Nazaret, renovamos nuestro compromiso para construir un mundo más justo, habitable para todos.

Limone sul Garda
Sabado 2 abril 2016

Limone