Laicos Misioneros Combonianos

Lo que se queda y lo que vino en nosotras

LMC Peru
LMC Peru

Talvez esto de vivir en constantes llegadas y partidas sea la manera más bonita de Dios mostrar su amor para con nosotros y sea la fórmula secreta de vivir en el servicio al otro.

LMC Peru

La misión siempre será así un encuentro de vidas que se cruzan como que por magia, como se todo estuviese ya planteado en nuestras historias. La misión siempre será la manera más concreta de ser testigo vivo de un amor que no muere. Renace y haz renacer.

LMC Peru

Hoy les hablamos bien cerca de ustedes. Para tras se queda la certeza de que fuimos y siempre seremos enteros cuando nos donamos sin interés sin tiempo u hora, cuando bajamos de todo lo fuimos construyendo al largo del tiempo y volvemos a ser como niños en medio de ellos. Somos familia donde las sonrisas parecen no ter fin y las lágrimas a veces surgen. Somos casa donde hay siempre espacio para uno más. Siempre seremos. La misión no ha terminado. Jamás acabará. Porque el amor vence siempre. La misión te espera y siempre te esperará.

LMC Peru

Paula y Neuza, LMC en Perú

Visita a la APAC de Santa Luzia

LMC Brasil
LMC Brasil

Tengo la oportunidad de estar visitando una Asociación de Asistencia a los Condenados, APAC, em Santa Luzia, que básicamente es un centro de detención carcelario, pero no cualquier centro de detención. ¿Acaso tienen privilegios? No ¿Acaso tiene inversión de ricos y poderosos? No. Es un centro vaciado en la propuesta del Dr. Mario Ottoboni: Nadie es irrecuperable.  Eso es evangelio puro.

Ya, en la primera impresión da para percibir cosas muy diferentes: Uno de los detenidos es el portero de un centro de detención con 120 “criminales”, él tiene la llave de la entra principal y también de la entrada al centro de los regímenes cerrado y semiabierto.  Ahora, después de entrar parece que esos “criminales” tienen un rostro diferente, entre muchas cosas: paz, alegría, bondad, arrepentimiento, caridad, deseos profundos y sinceros de recuperación.

Aquí, nadie es criminal, todos son RECUPERANDOS, palabra tan precisa, acertada y necesaria como paso de inicio para querer ayudad a aquel que algún día se equivocó no vuelva más a los mismos lugares. Juan 8, 11 “Respondió ella: Nadie, Señor”.  Le dijo entonces Jesús: “Ni yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar”

Ciertamente hay un método, el método APAC, para trabajar seriamente en la reinserción do recuperando en la sociedad.

Por la gracia de Dios, junto con Alejo Ramirez LMC hace más de 20 años, ayudamos en un proyecto relámpago de interpretación de textos en español, para que algunos de los detenidos puedan hacer la prueba del ENEM, con la que pueden hacer alguna carrera universitaria desde la APAC.  Por el momento continúan los planes para trabajar durante todo el año 2020 con proyectos de mayor alcance humano y social.

Estar em medio de hombres que pudieron haber hecho cualquier clase de barbarie, pero que quieren cambiar de vida, algunos de ellos sin educación formal, buscando todos los días estudiar, trabajar, pintar y formarse en algunos oficios es muy valioso y más que valioso, es solo el poder del Espíritu Santo y la misericordia de Dios que nunca es merecida pero siempre incondicional, en un clima de normas muy estrictas junto con la familia del detento y la sociedad del lugar.

Agradezco a Dios por la oportunidad de poder abrazar y ver en los ojos de aquellos hombres, que al mismo tiempo están agradecidos, siempre la alegría que llegamos una vez más a visitarlos.  Si Dios cree en la humanidad, ¿quién que somos nosotros para no creer?

Alejandro, LMC

Experiencia Misionera en West Pokot

CLM Kenya

Se dice que la experiencia es el mejor maestro y para nosotros, como candidatos en formación para convertirnos en Laicos Misioneros Combonianos, esto fue y es parte de nuestro proceso de formación. La experiencia había sido planeada meses antes con la selección de dos candidatas (Beatrice Imali, enfermera, y Angeline Njeri, maestra) que han sido las primeras del grupo en experimentar la vida misionera y trabajar en territorio de misión. La experiencia fue acompañada por nuestro formador, el p. Maciek Zielinski. El viaje de Nairobi a la Misión de Amakuriat en el condado de West Pokot. Comenzó la noche del 2 de diciembre de 2019 con un pequeño desvío a la parroquia de Kacheliba para el desayuno y un pequeño descanso a la mañana siguiente. Llegamos a la Misión alrededor de la 1:30 p.m. con una cálida bienvenida de toda la comunidad (tanto MCCJ como HMC) y el Superior Provincial MCCJ de Kenia, el Padre Austin Radol.

CLM Kenya
Con el P. Austin en nuestra primera noche en la misión

Después de un buen descanso esa noche, nos embarcamos en nuestras tareas al día siguiente según lo programado en el calendario de la Comunidad MCCJ en Amakuriat antes de nuestra llegada. Beatrice comenzó a trabajar en el dispensario de la misión, dirigida por una asombrosa y trabajadora sor Gabriella. Angeline se embarcó en un viaje de formación juvenil y trabajo pastoral en Amakuriat y otras comunidades dentro de la parroquia. La experiencia misionera que debía durar unas tres semanas ya había comenzado. Esto fue seguido por el intercambio de comidas y carcajadas con la comunidad más tarde en el día. Incluso en nuestros primeros días allí, sabíamos que la experiencia sería maravillosa.

CLM Kenya
Angeline dirigiendo una formación juvenil en Chelopoy, una comunidad remota

Josephine (se unió a nosotros más tarde) dirigiendo la formación de jóvenes en Kaakow, otra comunidad remota de la parroquia de Amakuriat.

Era importante no solo participar plenamente en el trabajo de la familia comboniana en la parroquia de Amakuriat, sino también observar e interactuar con las personas y tratar de aprender todo lo que pudiéramos sobre ellas. El intrincado funcionamiento de una sociedad y su cultura sirven como un gran maestro para un aspirante a misionero. En nuestros compromisos con ellos, no solo pudimos captar algunas palabras aquí y allá, sino que también pudimos experimentar su fe y comunidad enriquecedoras como pueblo. La misa se celebró con canciones alegres y sentimos como si todos nos conociéramos.

Sin embargo, nunca faltan los desafíos que uno observa incluso en el día a día. Debido a las limitadas instalaciones de salud, el dispensario siempre tiene pacientes que les van llegando. Algunos pacientes están tan enfermos que sor Gabriella tiene que llevarlos rápidamente a Moroto, Uganda. El peso de la carga de trabajo se podía ver en la cara de Beatrice, quien, aunque cansada, siempre expresaba la alegría que siente al servir a los enfermos.

La formación con los jóvenes no solo te permite relacionarte con ellos, sino que también abre los ojos a la necesidad de sensibilizar a los jóvenes sobre el crecimiento y el desarrollo personal, especialmente a través de la educación y la espiritualidad. Sin embargo, la sociedad todavía ha producido grandes hombres y mujeres jóvenes que han trabajado y aún están trabajando para mejorarse a sí mismos como individuos y como comunidad. Esto puede verse claramente en los jóvenes, hombres y mujeres jóvenes, que trabajan en el dispensario, los jóvenes y niños pequeños en las escuelas y los diversos profesionales dentro de las escuelas y las iglesias. El trabajo de los Misioneros Combonianos en esta área puede verse claramente y continúa creciendo diariamente. Pero incluso entonces, queda mucho por hacer. Es como lo expresó el Señor: “La mies es mucha pero los trabajadores son pocos“. Esto pone en perspectiva la necesidad de laicos misioneros combonianos no solo en la parroquia de Amakuriat sino también en otros territorios misioneros aquí en Kenia y en el mundo en general.

CLM Kenya
Beatrice, sor Gabriella y el personal del dispensario.

Nuestro formador, el p. Maciek, siempre ha insistido en que es importante experimentar también la vida comunitaria, aunque sea por períodos cortos antes de que se complete la formación básica. En nuestra corta estadía, pudimos ver la belleza de una vida armoniosa entre los miembros de la comunidad y la alegría que aporta a la misión. Nos sentimos en casa y las interacciones sociales entre nosotros y la comunidad de MCCJ y HMC en Amakuriat fueron algo que vivimos como un tesoro a guardar. ¡Incluso llegamos a celebrar los cumpleaños del Padre Maciek y de Beatrice, así como nuestro primer Día Internacional de los LMC con la comunidad!

CLM Kenya
Celebrando la fiesta de los LMC con la comunidad MCCJ en Amakuriat

Con el final de la experiencia acercándose, sabíamos que esta era una experiencia que compartiríamos con nuestros colegas una vez en Nairobi. Hay nostalgia garantizada, y el deseo de servir como Laicos Misioneros Combonianos solo se ha fortalecido con esta experiencia. Esperamos que nuestra experiencia también inspire a otros candidatos LMC a seguir discerniendo y aspirando a participar en un trabajo tan gratificante y bendecido. Esperamos volver algún día. ¡Hasta entonces, a la increíble comunidad de West Pokot, Keriama! (Hasta pronto).

Por Angeline Njeri

Laicos Misioneros Combonianos, Kenia

Un año de misión en Brasil

LMC Brasil

¡Hola a todos y todas!

Somos Alejandro y Ana Cris junto con nuestros cuatro hijos, Esteban, Isabel, Agustín y Lucia.

Hace un año que llegamos a Brasil como parte de nuestra vocación LMC. Actualmente estamos en el barrio Ype Amarelo, del municipio de Contagem del estado de Minas Gerais.

Aquí estamos viviendo en la casa de Formación y Misión de los LMC de Brasil.

Tenemos 9 años de ser LMC en Guatemala y formamos parte de Provincia de Centroamérica. Es una caminada que envuelve a muchas personas, como lo es con la comunidad de Guatemala antes de nuestra partida y ahora también durante este tiempo en este campo de misión, así también la comunidad de Brasil, el comité americano que siempre está al pendiente y por supuesto el comité central que constantemente ha contribuido en armonizar el proyecto para que vaya adelante.

Con alegría compartimos un poco de esta caminada.

Que todo sea para la Gloria de Dios y la Salvación de las Almas (San Daniel Comboni).

Alejandro y Ana Cris LMC

Visita a Amakuriat

CLM Kenya
CLM Kenya

¡Hola a todos y todas¡

No quiero cerrar esta serie de entradas sobre mi visita a Kenia sin contaros mi corto viaje al norte a visitar la zona West Pokot.

Iba a ser una visita más larga pero después, por los imprevistos que nunca faltan, tuvimos que acortarla para regresar antes a Nairobi. De todas formas fue intensa y muy interesante.

En este viaje fui con el P Maciek y el hermano Cesar de la comunidad de Amakuriat.

Un viaje de 15 horas en la cabina de un Land Crusier que se antojaba un poco estrecha para los tres pero que compartimos con gusto.

Como siempre el coche estaba cargado hasta arriba, es común en el misión aprovechar cada viaje para comprar lo que no se encuentra en el interior, tanto para tu comunidad como para las otras comunidades de la zona que también tienen necesidades. Y así es normal que el coche de un misionero se llene cada vez que va de un sitio para otro.

Como no, también tuvimos tiempo para hacer alguna visita y algún recado por el camino como visitar al Obispo. Aunque no pudimos verle por estar en otro lugar en ese momento, al menos firmamos en el libro de visita de la diócesis.

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Salimos a las 6 de la mañana y llegamos a la verja de la misión a las 9 de la noche. La verdad es que la carretera no estaba demasiado mal en la mayoría del camino, pero por el mucho tráfico todo se enlentece. Las últimas horas las hicimos por carretera de tierra que nos iba indicando como muchas cosas quedan atrás y mucho queda aún por hacer. Hubo un tramo especialmente complicado de una media hora donde se agradecía tener un cuatro por cuatro pues la carretera con las últimas lluvias había quedado bastante maltrecha de socavones y piedras. Afortunadamente no llovió mucho y no quedo cortada la carretera con algún río de los que se forman cuando llueve fuerte y que no te permite entrar o salir de la zona por unas horas o días.

Al día siguiente y tras cenar con la comunidad, que me acogió y me hizo sentir como en casa, pudimos aprovechar para visitar la zona “comercial” del pueblo y en la tarde alguna comunidad Pokot.

En esta comunidad comboniana estuvo muchos años el P Tomás Herreros, provincial en España cuando nos preparábamos a partir a misión y, del que había escuchado su testimonio entre los Pokot y ahora podía ver en primera persona esta misión. Por cierto, muy querido y recordado por todos, ha dejado una gran legado en la zona y entre sus gentes.

El pueblecito de Amakuriat es como casi cualquier otro pueblo africano, con sus pequeños comercios, un pequeño hostal e incluso algún restaurante local donde comer.

Pasear por sus calles es algo lento pues a cada 5 minutos te encuentras una persona que saluda al P Maciek, le pregunta, cuenta algo de su vida o queda para poder conversar en otro momento.

Esta parroquia es una de las posibilidades donde podríamos ir si algún día tenemos personal suficiente para abrir otra comunidad misionera en África, así que era importante verla.

En la tarde pudimos visitar un par de poblados tradicionales Pokot. Sigue siendo impresionante ver como mantienen sus costumbres, sus construcciones y maneras de vivir. Aunque haya escuelas en la zona todavía queda mucho por hacer. La educación es una puerta al futuro y el desarrollo de este pueblo que sigue viviendo como hace siglos. El ganado sigue siendo la fuente principal de riqueza, la poligamia es algo todavía extendido y el trabajo fundamental de las mujeres para mantener a la familia algo central.

CLM Kenya

Acceder al poblado es algo difícil, en un camino que se adivina entre las acacias y que en algún momento necesita que nos bajemos a colocar la tracción a las cuatro ruedas si queremos avanzar.

Pudimos visitar algún poblado y como siempre nos sorprenden con su acogida y amabilidad. Lo poco que tienen lo comparten y así hicieron ofreciéndonos un vaso de leche de sus vacas. Por cierto, ya algo fermentada ya que no tienen nevera ni nada que se le parezca y es en una calabaza donde la conservan. Cocinar con leña, dormir encima de pieles de vacas o en alguna cama rudimentaria, sin luz o agua potable y con el poblado rodeado de espinos para protegerse de las hienas sigue siendo su medio de vida. Afortunadamente me cuentan que ahora la zona está pacificada, ya no sufren los robos de ganado por parte de los Turkana (vecinos del norte) que también traían a veces muerte por los enfrentamientos entre ambos pueblos.

CLM Kenya

Al día siguiente fuimos a otro de los tres sectores de la parroquia. Una parroquia con tres sectores donde 8 horas pueden separar una punta de otra, por caminos de tierra y donde el misionero descansa a veces en un pequeño cuarto tras la capilla o al raso con su saco de dormir.

Chelopo nos permitió descansar un poco en nuestro camino de regreso a Nairobi. Pudimos estar un rato con el grupo de jóvenes que nos inundaron con sus muchas iniciativas. Quieren tener un campo de vóley, ya tienen la red y solo falta limpiar la zona y traer cemento para los postes, también organizarán un campeonato de vóley con los grupos de jóvenes de las comunidades vecinas. Pretende aprovechar algunos ordenadores viejos que están en el almacén de la escuela para ponerlos en una sala e intentar aprender cómo usarlos, hacer convivencias con otros grupos y ver cómo ayudar a la comunidad. Ahora están de vacaciones de verano y tiene más tiempo libre.

Una juventud con iniciativas y ganas de hacer cosas.

Después continuamos nuestro viaje. El hermano Cesar nos acercó a un pueblo para coger un bus nocturno a Nairobi con el cual terminar nuestro viaje relámpago al norte.

A las 5 de la mañana ya estábamos en Nairobi y d la estación fuimos a la casa provincial donde saludar a muchos misioneros que allá estaban de paso o reunidos, hablar con el provincial sobre lo vivido y descansar un rato.

Fue una visita relámpago pero muy interesante. Quién sabe si en el futuro alguna comunidad LMC estará por la zona. Sin duda una misión muy bonita y con mucha necesidad.

Solo Dios sabrá

Un saludo

Albero de la Portilla. LMC