Somos Alejandro y Ana Cris junto con
nuestros cuatro hijos, Esteban, Isabel, Agustín y Lucia.
Hace un año que llegamos a Brasil como
parte de nuestra vocación LMC. Actualmente estamos en el barrio Ype Amarelo,
del municipio de Contagem del estado de Minas Gerais.
Aquí estamos viviendo en la casa de
Formación y Misión de los LMC de Brasil.
Tenemos 9 años de ser LMC en Guatemala y
formamos parte de Provincia de Centroamérica. Es una caminada que envuelve a
muchas personas, como lo es con la comunidad de Guatemala antes de nuestra
partida y ahora también durante este tiempo en este campo de misión, así
también la comunidad de Brasil, el comité americano que siempre está al
pendiente y por supuesto el comité central que constantemente ha contribuido en
armonizar el proyecto para que vaya adelante.
Con alegría compartimos un poco de esta
caminada.
Que todo sea para la Gloria de Dios y la
Salvación de las Almas (San Daniel Comboni).
No quiero cerrar esta serie de
entradas sobre mi visita a Kenia sin contaros mi corto viaje al norte a visitar
la zona West Pokot.
Iba a ser una visita más larga
pero después, por los imprevistos que nunca faltan, tuvimos que acortarla para regresar
antes a Nairobi. De todas formas fue intensa y muy interesante.
En este viaje fui con el P Maciek
y el hermano Cesar de la comunidad de Amakuriat.
Un viaje de 15 horas en la cabina
de un Land Crusier que se antojaba un poco estrecha para los tres pero que compartimos
con gusto.
Como siempre el coche estaba
cargado hasta arriba, es común en el misión aprovechar cada viaje para comprar
lo que no se encuentra en el interior, tanto para tu comunidad como para las
otras comunidades de la zona que también tienen necesidades. Y así es normal
que el coche de un misionero se llene cada vez que va de un sitio para otro.
Como no, también tuvimos tiempo para
hacer alguna visita y algún recado por el camino como visitar al Obispo. Aunque
no pudimos verle por estar en otro lugar en ese momento, al menos firmamos en el
libro de visita de la diócesis.
Salimos a las 6 de la mañana y llegamos
a la verja de la misión a las 9 de la noche. La verdad es que la carretera no estaba
demasiado mal en la mayoría del camino, pero por el mucho tráfico todo se
enlentece. Las últimas horas las hicimos por carretera de tierra que nos iba
indicando como muchas cosas quedan atrás y mucho queda aún por hacer. Hubo un tramo
especialmente complicado de una media hora donde se agradecía tener un cuatro
por cuatro pues la carretera con las últimas lluvias había quedado bastante maltrecha
de socavones y piedras. Afortunadamente no llovió mucho y no quedo cortada la
carretera con algún río de los que se forman cuando llueve fuerte y que no te
permite entrar o salir de la zona por unas horas o días.
Al día siguiente y tras cenar con
la comunidad, que me acogió y me hizo sentir como en casa, pudimos aprovechar
para visitar la zona “comercial” del pueblo y en la tarde alguna comunidad
Pokot.
En esta comunidad comboniana
estuvo muchos años el P Tomás Herreros, provincial en España cuando nos
preparábamos a partir a misión y, del que había escuchado su testimonio entre
los Pokot y ahora podía ver en primera persona esta misión. Por cierto, muy
querido y recordado por todos, ha dejado una gran legado en la zona y entre sus
gentes.
El pueblecito de Amakuriat es
como casi cualquier otro pueblo africano, con sus pequeños comercios, un
pequeño hostal e incluso algún restaurante local donde comer.
Pasear por sus calles es algo
lento pues a cada 5 minutos te encuentras una persona que saluda al P Maciek,
le pregunta, cuenta algo de su vida o queda para poder conversar en otro
momento.
Esta parroquia es una de las
posibilidades donde podríamos ir si algún día tenemos personal suficiente para
abrir otra comunidad misionera en África, así que era importante verla.
En la tarde pudimos visitar un par
de poblados tradicionales Pokot. Sigue siendo impresionante ver como mantienen
sus costumbres, sus construcciones y maneras de vivir. Aunque haya escuelas en la
zona todavía queda mucho por hacer. La educación es una puerta al futuro y el desarrollo
de este pueblo que sigue viviendo como hace siglos. El ganado sigue siendo la
fuente principal de riqueza, la poligamia es algo todavía extendido y el
trabajo fundamental de las mujeres para mantener a la familia algo central.
Acceder al poblado es algo
difícil, en un camino que se adivina entre las acacias y que en algún momento
necesita que nos bajemos a colocar la tracción a las cuatro ruedas si queremos
avanzar.
Pudimos visitar algún poblado y
como siempre nos sorprenden con su acogida y amabilidad. Lo poco que tienen lo
comparten y así hicieron ofreciéndonos un vaso de leche de sus vacas. Por
cierto, ya algo fermentada ya que no tienen nevera ni nada que se le parezca y
es en una calabaza donde la conservan. Cocinar con leña, dormir encima de pieles
de vacas o en alguna cama rudimentaria, sin luz o agua potable y con el poblado
rodeado de espinos para protegerse de las hienas sigue siendo su medio de vida.
Afortunadamente me cuentan que ahora la zona está pacificada, ya no sufren los
robos de ganado por parte de los Turkana (vecinos del norte) que también traían
a veces muerte por los enfrentamientos entre ambos pueblos.
Al día siguiente fuimos a otro de
los tres sectores de la parroquia. Una parroquia con tres sectores donde 8
horas pueden separar una punta de otra, por caminos de tierra y donde el misionero
descansa a veces en un pequeño cuarto tras la capilla o al raso con su saco de
dormir.
Chelopo nos permitió descansar un
poco en nuestro camino de regreso a Nairobi. Pudimos estar un rato con el grupo
de jóvenes que nos inundaron con sus muchas iniciativas. Quieren tener un campo
de vóley, ya tienen la red y solo falta limpiar la zona y traer cemento para
los postes, también organizarán un campeonato de vóley con los grupos de jóvenes
de las comunidades vecinas. Pretende aprovechar algunos ordenadores viejos que
están en el almacén de la escuela para ponerlos en una sala e intentar aprender
cómo usarlos, hacer convivencias con otros grupos y ver cómo ayudar a la comunidad.
Ahora están de vacaciones de verano y tiene más tiempo libre.
Una juventud con iniciativas y ganas
de hacer cosas.
Después continuamos nuestro
viaje. El hermano Cesar nos acercó a un pueblo para coger un bus nocturno a Nairobi
con el cual terminar nuestro viaje relámpago al norte.
A las 5 de la mañana ya estábamos
en Nairobi y d la estación fuimos a la casa provincial donde saludar a muchos
misioneros que allá estaban de paso o reunidos, hablar con el provincial sobre
lo vivido y descansar un rato.
Fue una visita relámpago pero muy
interesante. Quién sabe si en el futuro alguna comunidad LMC estará por la
zona. Sin duda una misión muy bonita y con mucha necesidad.
Siguiendo con la crónica de mi
viaje a Kenia quiero compartir como ha sido la visita al nuevo grupo de
candidatos LMC que está naciendo en Kenia.
Este grupo se reúne desde hace
más de un año en Nairobi. Aprovechan el primer fin de semana del mes para
encontrarse. Muchos de ellos provienen del grupo de Amigos de Comboni, pero de
alguna manera ellos querían dar un paso al frente y seguir esta vocación LMC.
Lo primero es agradecer la
acogida que he tenido durante todos estos días. Empezando por la acogida en el
aeropuerto el primer día. Cuatro de ellas buscaron un hueco para poder estar
allá para recibirme. Del aeropuerto a casa de una de ellas para poder almorzar
juntos. Una muy buena acogida para sentirme en familia. En la comida también
nos acompañó el P Maciek que acompaña el este grupo junto con la ayuda del p
Claudio (al que más tarde vería en Embakasi).
Compartimos la tarde juntos y
algo pudimos conversar aunque reconozco que estaba cansado del largo viaje.
Después me acompañaron hasta la casa provincial de las misioneras combonianas
del Sur Sudan que está en la otra punta de la ciudad. Allí ya pude ver el caos
que supone la circulación en una capital tan grande como Nairobi y que me
acompañaría muchos de los días que estuve en Kenia.
Cuando llegó el viernes de la
primera semana de mes nos trasladamos a Embakasi, junto al aeropuerto a las
afueras de Nairobi, que es la casa comboniana que sirve de referencia al grupo
y donde se reúnen cada mes.
Pudimos cenar juntos y compartir
cómo había sido la semana para todos y cada uno. Un tiempo de convivencia y
puesta al día de las vidas de cada uno. De esta manera el sábado en la mañana
pudimos empezar temprano nuestro encuentro.
La idea de este encuentro era
conocernos mejor. Presentar toda la realidad a nivel internacional de los LMC,
algo de nuestra historia y los acuerdos tomados en nuestras últimas asambleas
internacionales. Todo ello para poder pensar juntos como se va desarrollando el
grupo, que retos tiene por delante y poder compartir con ellos largos momentos
de charlas, de resolver las dudas normales de un nuevo grupo que nace y los
desafíos que les vienen por delante.
Están en su segundo año de formación
y pronto llegará un momento importante. Momento de tomar decisiones y opciones
misioneras a nivel personal y como grupo. Toda esta formación que están
recibiendo debe servir para ayudarles a discernir su vocación misionera
personal pero también a discernir como grupo las opciones misioneras que van a
tomar. Es algo de lo que conversamos mucho. El Señor les ha llamado a cada uno
y cada una para ser misioneros. Y esta formación les debe servir para decidir
cómo será el reto de sus vidas. Si toman la opción de entrar en los LMC deberán
ver si el Señor les llama a partir fuera de Kenia a alguna de nuestras
comunidades misioneras. Pero también deberán discernir si son llamados a abrir
una presencia misionera ya sea en algún lugar alejado de Kenia como en algún
suburbio de Nairobi. Por ejemplo para ellos Amakuriat y la zona Turkana son
lugares de referencia importante donde algunos ya han visitado y ahora el
próximo mes un par de ellas estarán haciendo una pequeña experiencia misionera
apoyando en el centro de salud y en el trabajo con los jóvenes y la comunidad
en general.
Cada vez que el Señor suscita
nuevas vocaciones lo hace llamando a dar una respuesta a las muchas necesidades
que el mundo tiene. ¿A qué les está llamando el Señor concretamente a ellos? Es
algo que deberán discernir. También viendo las necesidades y casos particulares
que como cada LMC en nuestra condición de laicos, solteros o casado debemos
afrontar.
Quiero también comentaros el
proyecto de venta de miel que llevan adelante para sacar recursos. Es algo que
ya nos presentaron en el blog hace poco y en el cual están muy empeñados.
Compran miel a los guerreros Pokot (con lo que ayudan a esa comunidad
necesitada) y después la envasan para vender y tener algunos fondos con los que
mantenerse, comprar lo necesario para el grupo y también colaborar a nivel
internacional con el Fondo común. En un trabajo duro que requiere de muchas
horas, de trasnochar el sábado o madrugar el domingo para entre todos rellenar
los botes de kilo y medio kilo, lavar los depósitos u servirán para comprar
nueva miel. Etiquetar, ver cómo se venderán y hacer las cuentas de lo que se va
vendiendo. Esto después también les lleva a hacer animaciones en las parroquias
así como a vender durante la semana entre familiares, compañeros de trabajo y
amigos para así ir consiguiendo esos recursos. Un grupo que desde el inicio no solo
comparte mensualmente las actas de sus encuentros sino que quiere contribuir
como uno más a nuestra misión común.
Los últimos días en Kenia también
tuve tiempo para conversar algo más con algunos de ellos, conocer a sus
familias y sus inquietudes personales.
Es maravilloso ver como el Señor
continua llamando. Un nuevo grupo en África es sin duda un gran reto para nosotros
como LMC. Pedimos a San Daniel Comboni que les acompañe, anime y los llene de
su pasión en la entrega por al misión. Salvar
África con África es un lema que sigue llamando a muchos africanos para
servir a sus hermanos más necesitados allá donde se encuentren.
Que el Señor les dé mucha fuerza
y ánimo en el camino que se les presenta por delante.
¡Hola a todos y todas! Como
muchos sabéis estas últimas semanas he estado de visita en Kenia. Muchas son
las cosas que he podido vivir en estos días y me gustaría compartir con
vosotros algunas de ellas. Mi primera entrada será para contaros los primeros
días en Nairobi cuando pude participar en las bodas de plata del Tangaza
University Collage.
En primer lugar quiero agradecer
a la comunidad de las misioneras combonianas que me acogió en esos primeros
días mientras participaba en el Silver Jubile del Tangaza University College. Y
a la Hermana Teresita con la que estuve todos estos días y me fue mostrando y
contando la historia de esta Obra. Compartimos unos días bonitos donde pudimos
tener algunas conversaciones y conocer un poco mejor la realidad de Kenia y con
el resto de las hermanas sobre Sudan del Sur.
El Tangaza University College
nació hace ahora 25 años. Una iniciativa pionera en muchos sentidos y sobre
todo inspiradora que la familia comboniana junto a otras congregaciones y mucho
personal llevan adelante.
En particular estos días se celebró
el 3rd Annual African
Conference on Social Entrepreneurship donde hubo conferencias y mesas
redondas sobre el papel e importancia de los emprendedores sociales en África y
en Particular en Kenia.
Kenia es un país con muchas
dificultades económicas y con una tasa muy alta de desempleo, especialmente entre
los jóvenes. Esta realidad que las macro cifras nos arrojan contrasta con todo lo
hablado estos días. La conferencia fue un lugar donde compartir experiencias y
desafíos entre un buen grupo de emprendedores. Personas con iniciativa y muchas
ideas que quieren cambiar el país.
El emprendimiento social va más
allá del interés por sacar un negocio adelante y conseguir lucro. La generación
de riqueza en el país y su repercusión en la sociedad son dos columnas
centrales para ese tipo de emprendedores.
Todos sabemos lo importante de
invertir en educación o sanidad en un país pero esto es solo un primer paso. En
un segundo momento entra en juego el desafío de la sociedad civil para generar
riqueza justa para todos. Generar un desarrollo que permita una mejor
alimentación, mejores transportes, una mejor agricultura que satisfaga las
necesidades de las personas, infraestructuras y en definitiva elevar el nivel
de vida de la población, el nivel de atención sanitaria para todos y cuidando a
la vez el medio amiente pues es la única manera de garantizar un futuro mejor
para todos.
De todo ello trató estos días.
Tan interesantes las conferencias plenarias como las mesas redondas que se
desarrollaron. Y de manera paralela la exposición de pequeñas empresas que se
van abriendo campo en este sector y los contactos que se pudieron hacer entre
personas interesadas en abrir nuevos negocios que solucionen problemas reales.
Se insistió mucho que los
problemas de África solo serán solucionados por los africanos. Muy en
consonancia con San Daniel Comboni que hace ya casi dos siglos hablada de
“Salvar África con los africanos”.
Todo ello también me hizo pensar
mucho sobre nuestro estilo de misión, sobre nuestras prioridades misioneras
como familia comboniana y en especial como laicos. Sin duda, en nuestra
condición de laicos estamos muy cercanos a esta realidad. Y si bien es verdad
que no todo el mundo vale para ser emprendedor es cierto que nuestra labor misionera
debe seguir creciendo en este aspecto de ayudar a las poblaciones locales y en
especial a los jóvenes a construir riqueza y desarrollo sostenible. Que no solo
es importante estar en la educación, sanidad o en temas sociales, también el desarrollo
económico de las sociedades y comunidades locales debe ser una prioridad en
nuestro planteamiento misionero, en nuestra formación, en nuestra promoción
vocacional.
Está claro que el trabajo sigue
siendo mucho y todos los dones son pocos para ponerlos al servicio de los más
necesitados.
APAC
significa Asociación de Protección y Asistencia a los Condenados. Este acrónimo
da nombres a las unidades que adoptan un método basado en la valorización
humana, vinculado a la evangelización, para ofrecer a los condenados
condiciones para recuperarse.
Desde
una perspectiva más amplia, también busca proteger a la sociedad, promover la
justicia y ayudar a las víctimas.
La
principal diferencia entre APAC y el sistema penitenciario común es que, en
APAC, los presos (denominados recuperandos en este método) son corresponsables
de su recuperación y reciben asistencia espiritual, médica, psicológica y legal
de la comunidad. La seguridad y la disciplina se proporcionan con la
colaboración de los propios recuperandos, con el apoyo del personal, los
voluntarios y los directores de las entidades, sin la presencia de oficiales de
policía ni agentes de prisiones.
La
FBAC – Hermandad brasileña de asistencia a los condenados, celebró hoy, 24/11,
un encuentro de espiritualidad y metodología con empleados y recuperandos en la
APAC más nueva del estado de Maranhão.
La
APAC de Bacabal, inició sus actividades el 11/07, con la llegada de sus nuevos
recuperandos, contando también con el apoyo de los recuperandos y empleados de
la APAC de Pedreiras – MA.
Con gran felicidad comenzamos este CRS, que
todavía está en obras, pero pronto estará listo para aplicar con mucho éxito
toda la metodología de la APAC.
Valoramos
el encuentro como muy positivo, con una participación efectiva de los
beneficiarios y empleados, lo que facilitará el trabajo a realizar en este
APAC.
Agradecemos
a Dios por nuestra 53ª unidad en Brasil y pedimos oraciones continuas por la
consolidación de las APAC existentes y la aparición de nuevas APAC, permitiendo
así a cada preso recuperando un forajido menos en las calles.
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