Durante los primeros seis meses de mi misión en Arequipa (Perú), viví en la casa de los Padres Combonianos al lado de la iglesia parroquial. Con la llegada de Rossie, una Laica Misionera Comboniana de los Estados Unidos, pudimos mudarnos a nuestro nuevo hogar en Villa Ecológica, el “distrito” parroquial en el que implementaremos todos nuestros proyectos. Durante la pandemia, el propietario hizo una renovación, gracias a la cual cada una de nosotras tiene su propia habitación. Además, disponemos de un salón donde podemos recibir visitantes, un baño, una cocina y… un garaje. No tenemos coche, entonces no lo usamos, pero se puede convertir en una habitación adicional en cualquier momento en caso de que nuestra comunidad crezca. Cuando se sale a la calle, inmediatamente se nota el pico nevado del volcán Chachani y el polvo omnipresente aquí 🙂
Como viviremos aca relativamente poco tiempo, decidimos no llevar un perro para defender la casa, aunque es una práctica muy popular aquí. Sin embargo, tres mestizos vecinos decidieron que nos veíamos bastante bien y, a cambio de alimentación adicional, ofrecieron su ayuda como guardias de la casa. Después de unas semanas juntos, incluso se dejan acariciar y quieren jugar con nosotras. El único problema es su gran apetito, no importa la cantidad de comida que ya hayan recibido en un día determinado, siempre están abiertos a más. La mudanza a un nuevo hogar coincidió con la celebración del Día de la Independencia en Perú.
Ese día, prácticamente todas las casas tenían una bandera peruana rojiblanca. Padre Conrado – el párroco local nos preguntó si habíamos puesto una bandera en nuestro nuevo departamento y explicó que era un deber cívico y que te podían multar por no tener una bandera. Sin embargo, se reía de que cuando el alcalde vio que en la casa vivían una polaca y una estadounidense, hasta nos prohibió colgar la bandera de Perú 🙂
Después de un merecido tiempo de descanso para almorzar retomamos los talleres con el testimonio misionero de lacomunidad portuguesa de Fetais. Los LMC portugueses decidieron el año pasado abrir una presencia comunitaria en la periferia de Lisboa. En un barrio con una gran diversidad de nacionalidades donde destacan las de migrantes que provienen de antiguas colonias portuguesas de África, pero donde también hay presencia de latinoamericanos y personas de origen asiático. Todo ello con portugueses, muchos de ellos de etnia gitana.
Toda esta gran diversidad hace que vivir allá diste mucho de lo habitual en el país. Sin duda un crisol de culturas que trae mucha riqueza, pero a veces con muchas dificultades ligadas a su condición de exclusión.
Esta experiencia dio pie también a un debate de los derechos de los migrantes en la unión europea, la política común que no facilita la inmigración y cómo también la desigual exigencia de un país u otro puede hacer que las personas se vean más perjudicadas en función de la legislación local.
A continuación, los LMC de España nos ayudaron a adentramos en una muy elaborada presentación de la importancia de la incidencia política en nuestra acción misionera en Europa. Tomar conciencia de como el Papa Francisco nos anima a un posicionamiento y una responsabilidad política cada vez mayor como laicos pues la política, como servicio del bien común, marca definitivamente la vida de la gente. Lo importante de la influencia en el cambio de legislaciones, la sensibilización de las personas para los diferentes temas que tanto afectan como el cuidado del planeta, las migraciones, etc.
La presentación fue acompañada con la intervención externa de la hermana Benjamine que nos habló del trabajo realizado desde Talita Kum contra la Trata de personas a nivel internacional. O el Hermano Simone que nos habló del trabajo en VIVAT internacional y la presión que se intenta hacer tanto en el ONU como en Ginebra para el cambio de políticas globales o el P Lorenzo que nos compartió la lucha que desde la red Iglesia y Minería se tiene contra el estractivismo minero abusivo que se realiza en América Latina. Todos ellos reforzando la responsabilidad y la necesidad de un trabajo en este sector que tenemos desde Europa.
La última sesión del día estuvo a cargo de los LMC de Italia que nos presentaron varios de los proyectos que desarrollan en diversas partes del país. Desde la acogida de migrantes en la comunidad La Zattera en Palermo. Un lugar donde organizar la vida, descansar y lanzarse a la integración en la nueva sociedad.
En esta línea desde Venegono nos expusieron los proyectos que desarrollan desde Combinazione como las varias casas de acogida para refugiados que llevan adelante, donde actúan desde la primera acogida hasta un último recurso de camino a la vida independiente donde facilitar esa salida de los anteriores recursos.
También nos expusieron el trabajo de sensibilización en las escuelas. Llevar las realidades del mundo a los niños y jóvenes, con proyectos de sensibilización adaptados a las diferentes edades y donde también se cuenta a veces con el testimonio de africanos migrantes. O incluso con la edición de un libro que ayuda a entrar y abarcar más la realidad de una sociedad cambiante y el protagonismo de todos en esta sociedad, especialmente de los más jóvenes.
Por último, Simone nos compartió la experiencia de vida como LMC en la comunidad religiosa comboniana de Castel Voturno y en especial su trabajo en la asociación Black and White que procura ofrecer alternativas educativas y de ocio a los hijos de migrantes que llegaron a Italia y que ni siquiera habiendo nacido en Italia tienen derecho a la ciudadanía italiana. También como este recurso se convierte en el único lugar de ocio o posibilidades de estudio para estos chicos y chica por las malas condiciones del barrio donde viven.
Para finalizar este día tan intenso pudimos tener un tiempo de tranquilidad y oración juntosorganizado desde España. Una oración sencilla en las diferentes lenguas, donde poder poner a los pies del Señor todo lo compartido, las necesidades de todas aquellas personas a las que servimos y nuestra voluntad de seguir en el camino allá don Él nos llame.
Con el Padrenuestro en cada una de nuestras lenguas cerramos este bonito día de compartir y soñar juntos desde los dones y servicios que cada uno desarrollamos. Con seguridad habrá iluminado a muchos para nuevas iniciativas y animado a todos sabiendo que estamos juntos en esta causa común que es el Reino de Dios.
Un abrazo a todos y gracias a los que participasteis pues con vuestras aportaciones nos hicisteis crecer.
Con este título tan sugerente los LMC europeos celebraron una jornada de trabajo el pasado sábado.
En primer lugar, queremos agradecer al comité europeo por el esfuerzo de organización de varios meses de este encuentro. No fue sencillo, pero al final la cosa funcionó muy bien y las traducciones simultaneas posibilitaron que los LMC de diferentes países pudieran participar y aprovechar todo lo comentado.
La idea del encuentro era ofrecer variedad de contenidos y experiencia en función de los intereses, de las actividades y compromisos que como LMC desarrollamos en Europa o desde Europa.
El encuentro comenzó con la intervención de los LMC de Alemania que compartieron su gran trabajo en el tema de la Paz. Comenzaron apoyando los proyectos combonianos por el desarrollo de la paz en Sudán y han ido ampliando este abanico a las diferentes realidades conflictivas que enfrentamos en el planeta e incluso a nivel local en nuestro medio más cercano. Todo ello con una metodología de aproximación que busca entender el conflicto y promover soluciones válidas para todos.
Posteriormente los LMC de Polonia nos animaron a reflexionar sobre la manera de sensibilizar sobre el trabajo que realizamos y recoger fondos para ello. Se destacó mucho la importancia de incluir a los colaboradores, no solo alguien que pueda dar una ayuda puntual sino de establecer un vínculo que permita dar seguimiento al trabajo que vamos desarrollando y que las personas se sientan parte de él. Nos expusieron diversas iniciativas y posibilidades. Después desde otros países se compartieron igualmente diferentes iniciativas que se realizan y están dando sus pequeños frutos.
Seguidamente tuvimos un tiempo de reflexión sobre la misión en familia. Fue un tiempo rico donde, desde la experiencia, se compartió lo que supone estar en misión en familia. La incomprensión a veces por parte de algunos que piensan que estar en misión es tener mucho tiempo para hacer actividades mientras que desde la experiencia constatamos que es verdaderamente nuestro testimonio de vida, en este caso como familia, el que nos acerca más a la gente, a su día a día.
También estuvimos reflexionando sobre la importancia de escoger lugares donde la familia pueda estar. Donde el nivel de violencia no sea alto y a la vez sea posible tener unos mínimos de educación y cuidado sanitario para los hijos e hijas. También la importancia del diálogo en la familia, especialmente cuando los niños van llegando a su adolescencia y juventud que van tomado sus propias decisiones y opciones vitales. En general constatamos que es una gran riqueza para los niños. Sin duda un tema muy bonito y muy ligado a nuestra realidad laical.
De esta manera terminamos las sesiones de la mañana y nos fuimos a almorzar. 😉
Presentamos la experiencia de la comunidad de La Zattera en Palermo, creada por algunas familias de Laicos Misioneros Combonianos, que desde hace trece años desempeña un papel de acogida para los migrantes extranjeros, a través de caminos de apoyo y de compartir.
“Un puerto libre y seguro”, una comunidad en la que participan muchas personas que contribuyen a la creación de muchas actividades, y que apoyan esta experiencia de integración y entendimiento para un mundo mejor.
Continuamos esta serie de testimonios con José Carlos Rodríguez.
Periodista de formación, trabajó durante más de 20 años como misionero comboniano en Uganda informando sobre los conflictos y como trabajador social tras la guerra civil. Es el único español que ha hablado con Joseph Kony, líder del Ejército de Resistencia del Señor, durante las reuniones y conversaciones en las que participó con el objetivo de restablecer la paz en el país. También ha trabajado en proyectos de resolución de conflictos en R.D. Congo y en República Centroafricana, donde sigue trabajando a día de hoy.
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