Con alegría les compartimos que acabamos de cumplir 6 meses en Brasil, ha sido un desafío reincorporarnos y adecuarnos nuevamente. Gracias a Dios iniciamos con varias actividades y trabajos, ya que siempre es oportuna la mano que se coloca a disposición.
Estamos trabajando a nivel pastoral con dos comunidades, tratando de animarlas para que vayan creciendo poco a poco y a que sigan más personas comprometiéndose con el trabajo. También apoyando en la pastoral carcelaria, con los ministros de la palabra, con catequesis de catecumenado entre otras.
Hemos hecho varias actividades, con matrimonios en la pastoral familiar, catequizando novios que van a casarse y participando en una jornada de evangelización y concientización con el tema BETS, esa sensibilización descubrió muchos casos de abuso de apuestas en el sector y deja la pregunta ¿Qué debemos hacer como cristianos para prevenir esto en nuestra sociedad?

También hemos caminado en la búsqueda y ejecución de proyectos que pueda ayudar al desarrollo de los niños, jóvenes y adultos de la región, con alegría iniciamos varios cursos de idiomas en la Casa Comboniana, curso de inglés, español y francés, asimismo en la asociación de Ype Amarelo. Nos anima ver que hay jóvenes y adultos interesados en tener nuevos conocimientos y herramientas, que les puedan ayudar para conseguir mejores oportunidades de empleo y cumplir sueños al mismo tiempo.

Seguimos con el grupo de formación y terapia para mujeres, enfocado en la evangelización, temas de auto ayuda y manualidades. Esperamos poder iniciar los cursos de dibujo, pintura y charlas mensuales que informen y sensibilicen sobre el uso de drogas y la violencia contra la mujer.

Las periferias siempre hablan de una marginalización que cambia de objetivo con el tiempo, un olvido que llega a las nuevas generaciones, hoy especialmente en el área de la educación y unidad en la familia.

Pedimos sus oraciones para que podamos hacer la voluntad de Dios, ayudar a quien está necesitando del consuelo en medio de tanta tristeza e incertidumbre.
Que San Daniel Comboni siga intercediendo por el trabajo misionero que todos los LMC hacemos como una gran comunidad y que todo sea para la Gloria de Dios y la salvación de las almas.

Un abrazo fraterno.
Alejandro y Ana Cris
LMC de Guatemala en Brasil

















