Laicos Misioneros Combonianos

25 años de laicos misioneros combonianos en la misión de Mongoumba, Centroáfrica

LMC RCA

El Día mundial de las misiones fue el marco predilecto para llevar a cabo dicha celebración.

Mons. Jesús Ruiz Molina, misionero comboniano, de nacionalidad española y obispo de la diócesis de Mbaïki, a donde pertenece nuestra misión de Mongoumba, luego de agradecer a los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) su labor misionera, a quienes nombró uno por uno -un total de 18 durante todo este tiempo- resaltó algunas de sus características:

Primera: Una misión de laicos con impronta femenina.

Sucede que a la misión de Mongoumba han venido más laicas que laicos. 15 mujeres por 3 varones. Esta misión por parte de los laicos lleva impronta femenina desde su comienzo, pues fue una misionera laica italiana, Marisa Caira, quien abrió esta misión para los laicos, habiéndole dedicado más de 20 años de su vida. Esta presencia femenina contrasta con una iglesia local, como la centroafricana, cuyos movimientos y fraternidades, donde la mayoría son mujeres, son dirigidos por hombres.

Segunda: La internacionalidad.

La misión no es de una sola nacionalidad, sino católica, es decir, universal. Y los LMC han dado testimonio que se puede vivir la fraternidad, aún con las diferencias culturales, bajo la guía de una misma fe. Aquello que nos hace diferentes, lejos de ser un obstáculo, llega a ser una oportunidad para el enriquecimiento mutuo y el crecimiento como misioneros, pues la misión nos impulsa no a encerrarnos, sino a abrirnos a lo novedoso y a asumir los retos que implica vivir con personas de otras nacionalidades.

Tercera: Una misión específica.

Sin dejar de estar abiertos al servicio de todos, los LMC han encontrado algunos campos de acción donde realizar su misión específica: la educación, la salud, y el pueblo Aka o pigmeos. Esto comporta una adecuada preparación en el terreno profesional y una atenta sensibilidad para el trato con un sector de la misión como los Aka, históricamente marginado y discriminado en el contexto nacional.

Mons. Jesús Ruíz, animó a los LMC a no desfallecer frente a las pruebas que continuamente como misioneros nos vemos sometidos. Es por ello que les recordó la experiencia de los discípulos de Emaús para dejarse acompañar por el Señor que con su palabra y la eucaristía nos abre los ojos para reconocerlo vivo y sentirlo que camina entre nosotros. “Si olvidamos la eucaristía, fuente y culmen de nuestro ser cristiano, –señaló Mons. Jesús Ruíz– nuestra misión se reduce a una labor humanitaria o filantrópica, pero no la de los testigos del Resucitado que contagian vida nueva”.

Cristina Souza, LMC, de Portugal, acompañada de las laicas Elia, también de Portugal, Cristina de Brasil y Anna de Polonia, en nombre de los laicos que han llevado a cabo su servicio misionero en Mongoumba, agradeció a todos el apoyo y la confianza recibidos, así como la paciencia para acercarse y entender a la gente de la misión. Hizo mención de los compromisos adquiridos por los laicos en la educación, la salud, caritas y el pueblo Aka que no hubieran sido posible sin el acompañamiento de todos.

El padre delegado de Misioneros Combonianos en Centroáfrica, Víctor Hugo Castillo, reconoció la labor de los LMC para una misión donde no basta un interés personal, sino la fe bien puesta en el Señor Jesús que los ha llamado y enviado. Invitó a la gente a reflexionar sobre el testimonio de los laicos que han dejado su país, su gente y su cultura para insertarse en una realidad muy diferente sorteando no pocas veces las dificultades que esto comporta, así como el de vivir la fraternidad con personas de otras nacionalidades. Animó a los jóvenes de la misión a decidirse a servir como laicos misioneros en otros países, dado que ellos también desde su cultura tienen riquezas por compartir en otras latitudes. Y finalmente alentó a los LMC a no ver este año jubilar como un punto de llegada, sino de partida, para continuar la obra del Señor que no deja de invitar a sus elegidos a darle continuidad.

P. Fernando Cortés Barbosa, Misionero Comboniano

Triple celebración en Kenia.

LMC Kenia

Fue una triple celebración en Kenia cuando la fiesta de San Daniel Comboni coincidió con la 50ª celebración de la presencia de los MCCJ Combonianos en Kenia, así como la nación keniata celebraba también el “Huduma Day” que, en sentido amplio, significa Día del Servicio.

La celebración tuvo lugar en la Comunidad de Postulantes en las afueras de Nairobi. La celebración comenzó con una charla del P. John Korir, director vocacional. El tema del día era “Arraigados y cimentados en Cristo”, en línea con los escritos de San Daniel Comboni. “Tendremos que trabajar duro, sudar, morir; pero el pensamiento de que uno suda y muere por amor a Cristo y por la salvación de las almas más abandonadas del mundo, es demasiado dulce para que desistamos de esta gran empresa” San Daniel Comboni, desde el principio supo de donde vendría su fuerza, que es Cristo mismo.

Esta celebración marcó el 20 Aniversario de la Canonización de San Daniel Comboni, por San Juan Pablo II que dijo “necesitamos evangelizadores con entusiasmo y traje apostólico de San Daniel Comboni un apóstol de Cristo entre los africanos” esto nos recuerda a ser apóstoles de Cristo entre los que están en la misma realidad y los que están abandonados. Comboni discernió y abandonó a sus padres por los más abandonados de África.

En las celebraciones del Jubileo por la presencia de los MCCJ en Kenia, se compartió una breve historia de cómo los MCCJ llegaron de Uganda a Kenia en 1973, durante el reinado del presidente dictador ugandés Idi Amin. Los Misioneros Combonianos (MCCJ) llegaron a través del noroeste de Kenia en Kacheliba West Pokot, y luego se extendieron a otras áreas como Turkana, Marsabit, Wote, Naivasha y Nairobi. Algunas de las misiones pasaron a manos de la diócesis. Fieles a su carisma de los más desatendidos y abandonados. La presencia de los MCCJ se hace sentir en las zonas donde nadie se atreve a ir a evangelizar, hasta la fecha los MCCJ keniatas son 30, Hermanos – uno en formación de noviciado, Laicos Misioneros Combonianos – 6, Misioneras Seculares Combonianas – 4. Las Hermanas Combonianas llegaron a Kenia antes, en 1963.

Fue un día de fiesta para nosotros también para celebrar el “Huduma Day” donde los ciudadanos se unen para ayudar a sus hermanos y hermanas menos afortunados, y ofrecer servicios a la nación.

San Daniel Comboni dijo que estoy muriendo pero mi obra no morirá, recemos por más vocaciones para nuestros jóvenes y laicos para que puedan ser enviados al ministerio sacerdotal de todo corazón.

Martin Onyango, LMC Kenia

El comienzo de una vocación

Candidatos Benin

El deseo de pertenecer a la Familia Comboniana motivó a Lucien y Ulrich -en Benin- a contactar con Alberto a través del blog. Alberto les condujo al Coordinador en la Provincia, que se puso en contacto con los dos nuevos amigos. Empezaron a pensar juntos en la mejor manera de avanzar. Se contactó con el capellán y se informó al Hermano Pascal que acompaña al grupo de Amigos de Comboni en Benín.

Para reunir a todos los candidatos amigos de la provincia Togo-Ghana-Benín, se creó una plataforma WhatsApp. Se iniciaron encuentros en línea para conocernos y ayudarnos a tener una idea de las realidades del LMC en el mundo. A través de esta plataforma, se estableció comunicación y se compartió la información necesaria. También se compartieron algunas resoluciones del LMC para que cada candidato tuviera una idea de la vocación y misión del LMC.

Durante un tiempo, los dos amigos, alejados el uno del otro, no pudieron comunicarse si no era a través de llamadas telefónicas y encuentros online. Pero el ardiente deseo de viajar juntos que ardía en ellos impulsó a Lucien a desplazarse de Bohicon a Cotonú -unos 125 km- para visitar a Ulrich. Este encuentro era tan deseado por cada uno que la visita fue un éxito y Lucien fue acogido calurosamente según su testimonio. Ahora que se han encontrado, queda por empezar la formación. Por la gracia de Dios, este 17 de septiembre de 2023 en la Parroquia San Francisco de Asís de Fidzrosse (República de Benín), en el Centro Catequético de Bakandja, se llevó a cabo el primer encuentro formativo. Junto con dos miembros del grupo de Amigos de Comboni, Lucien y Ulrich escucharon el compartir del Padre Eugenio sobre la “Obediencia“. En el compartir, el P. Eugenio ha presentado la vida de Jesucristo como el ejemplo perfecto de obediencia. Jesús, en efecto, fue obediente hasta la muerte, la muerte en la Cruz. El segundo ejemplo, continuó el Padre, fue San Daniel Comboni, que siguió las huellas de Jesucristo. Comboni no dudó cuando el Padre Marani le confirmó su vocación para la misión en África (E.13). Nosotros estamos llamados a hacer lo mismo.

Los dos amigos, Lucien y Ulrich quedaron muy impresionados por el compartir, porque el Padre Eugenio, dijeron, profundizó en algunas realidades concretas de este consejo evangélico.

Desde entonces, están decididos a continuar el camino y esperan con impaciencia el segundo compartir formativo.

                                                                                                   Justin Nougnui, coordinador del LMC.