Laicos Misioneros Combonianos

Envío Misionero LMC en Nova Contagem, Minas Gerais, Ipê Amarelo.

Priscila… Y Dios dijo: “No te acerques aquí; quítate las sandalias de los pies, porque el lugar donde pisas es tierra santa”. Y así ocurre en la historia de vida de Priscila García, ciertamente Dios la vio apacentando el rebaño en Ipê Amarelo y vio que era hora de ir más lejos, la zarza ardía y no se consumía, como el corazón de un misionero, ¡arde siempre y nunca se consume!

Priscilla, como en la lectura del Éxodo versículo 13 dijo: Sí iré a los hijos de Israel, y les diré: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros…, de esta manera este día 28 de febrero de 2016 con la bendición de Dios, del provincial padre Alcides y de la Infancia misionera, Priscila García asume frente a la comunidad de Nuestra Señora de Aparecida su compromiso al menos durante 2 años en tierras africanas, Mozambique la espera, donde encontrará una nueva cultura en la que Dios ya está también a su espera. Aquí en Brasil estaremos orando por la misión en África.

Lourdes LMC Brasil

Una cama es una cama si es una cama para ti

El pueblo Borana son un grupo de pastores seminómadas en el extremo sur de Etiopía, cuyas vidas giran en torno a sus rebaños de ganado – vacas, camellos, cabras y ovejas – viajan con ellos en busca de pasto y agua. Su patrón de vida es muy similar a lo que hubiera sido hace cientos de años. En los últimos años, yo (Maggie) he visitado la zona Borana varias veces, incluyendo el trabajo allí, por cortos plazos, en los programas de extensión de la salud con las Hermanas de la Caridad (SCCG) que sirven entre los Borana en el puesto rural de Dadim. He encontrado mi tiempo en Dadim a la vez hermoso y poderoso, y a menudo pienso en la gente Borana que he conocido y la experiencia que allí he tenido. Hay algo mágico acerca de los pastores, su estilo de vida y el terreno accidentado de sus tierras que realmente llama la atención.

Tal vez el ser testigo de momentos como este:

Una vez, cuando estaba trabajando en Dadim, fui con Sor Annie Joseph (una hermana misionera de la India) un viernes por la noche a la clínica para ver una madre y su hija de 9 meses, que habían ingresado ambas con neumonía. Cuando entramos en la habitación, la madre estaba sentada sosteniendo a su hijo con torpeza en el borde de la cama. Sor Annie me pidió ayuda para mover el colchón al suelo, donde la madre podría estar más cómoda. Después de mover el colchón, la madre se sentó en el borde de la misma tan torpemente como antes. Es probable que nunca hubiese visto una “cama” antes (tal como la conocemos nosotros). Un momento más tarde, dos chicos paseaban con pieles de animales bajo el brazo. Sor Annie les miró y luego volvió su cara hacia mí y susurró: ‘no hay problema, que lo hagan a su manera’. Observamos en silencio, como la madre tomó las pieles de animales, las tendieron en el suelo junto a la cama y luego se acostó en ellas con su hijo. En un momento ambos estaban pacíficamente dormidos.

¡Una forma tan diferente de vida!

Todos nos podemos adaptar a muchos lugares y personas diferentes, pero nos encontramos cómodos con lo que nos resulta familiar, alimentos, lenguaje y hábitos que siempre llenan nuestros corazones de paz. Compartí esta historia con una amiga y ella comentó qué regalo es poder hacer una pausa y dar un paso atrás – de esa manera, realmente, uno llega a ver el mundo desde otro punto de vista y no desde suyo propio. Con cuanta facilidad a menudo saltamos con afán de hablar o compartir algo de nosotros mismos, de nuestros pensamientos, de nuestras ideas, pero cuánto podemos perder haciendo eso.

-Maggie & Mark Banga

Laicos Misioneros Combonianos en servicio en Awassa, Etiopía

Fotos de personas Borana en Dadim:

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El “hijo rebelde” y el Padre misericordioso

Un comentario a Lc 15 (Cuarto Domingo de Cuaresma, 6 de marzo del 2016)

Prodigal-SonRembrantLeemos este domingo la muy conocida parábola del Hijo pródigo o, como otros dicen, del Padre misericordioso. Ya la hemos leído muchas veces, pero estoy seguro que, si la leemos una vez más con atención, encontraremos nuevos significados y, lo que es muy importante, nuevos impulsos para una vida más verdadera, más reconciliada y más plena. Se trata, sin duda, de una de las piezas más bellas de la literatura universal de todos los tiempos. Ojalá cada uno de nosotros le dedique un tiempo tranquilo de meditación a partir de nuestro actual estado, del momento vital por el que estamos pasando.

Por mi parte aportó algunos breves flashes:
1. Algunas Biblias, en vez de hablar de ” hijo pródigo ” habla de “hijo perdido”, de modo que, uniendo esta parábola a las otras dos que Lucas nos cuenta en el capítulo quince (sobre la oveja y la moneda pérdidas), estaríamos hablando de una pérdida progresiva: una moneda, una oveja, un hijo. Es difícil vivir sin cometer errores, sin experimentar alguna pérdida valiosa.

2. La parábola, más que de conceptos o teorías, está llena de sentimientos ligados a la vida de cada día: deseo de libertad, ansiedad, incertidumbre, vergüenza, ternura, humildad, generosidad, rabia…, pero, sobre todo, de alegría, la alegría del re-encuentro después de una experiencia negativa. El Evangelio es, ante todo, buena noticia, la noticia del corazón misericordioso del Padre, que facilita el regreso del hijo “perdido “.

3. El padre no lleva el asunto por vía legal (según Deut 21, el padre debería llevar al hijo rebelde ante los ancianos y “los hombres de la ciudad lo apedrearán hasta que muera”). El padre se deja llevar del afecto paternal : “se me conmueven las entrañas y cedo a la compasión” (Jr 31,20), “me da un vuelco el corazón, se me conmueven las entrañas” (Os 11,8). El abrazo sella la reconciliación; el vestido nuevo, las sandalias y el anillo serán los signos externos de una nueva oportunidad de hacer de la vida una fiesta.

4. Durante mucho tiempo la Iglesia se ha visto a sí misma como defensora de la moral pública y de las buenas costumbres. Es una labor meritoria, útil a la sociedad. Pero la misión de la Iglesia no es esa, sino la de ser testigo de la misericordia del Padre, que va más allá de la moral y de las buenas costumbres. Solo la misericordia logra devolver a las personas a la dignidad de hijos.

5. Podemos hacernos algunas preguntas: En este momento de mi vida, ¿he perdido algo cuya pérdida me duele muchísimo? Puede ser algo, pero también puede ser alguien, una persona querida; puede ser el una relación filial con el mismo Dios, de quién me alejé, pero al que en el fondo echo de menos. ¿Estoy dispuesto a aplicar en mi vida concreta el principio misericordia, conmigo mismo y con los demás? ¿Soy suficientemente humilde para recapacitar, reconocer mis errores y acogerme a la misericordia de Dios, de mi esposa o esposo, de mis hijos o padres…? Todos estamos necesitados de misericordia, que nos abre a nuevas posibilidades de vivir el amor y de hacer de nuestra vida una fiesta.

Un abrazo amigo
P. Antonio Villarino
Madrid

Encuentro anual LMC peruanos en Pangoa

LMC PangoaComo en años anteriores, los Laicos Misioneros del Perú hemos tenido el Encuentro Anual LMC. Este año lo hemos realizado en San Martín de Pangoa – Junín los días 5, 6 y 7 de febrero en la Parroquia comboniana de ese lugar de la selva. Nos encontramos casi todos los LMC de Lima y Trujillo, y algunos que están en periodo de conocimiento del grupo.
Durante esos tres días pudimos dialogar y profundizar sobre nuestro trabajo y estilo misionero, compartiendo experiencias vividas en los diferentes campos de misión donde estamos presentes los LMC. Nos acompañaron los Padres Valentin García, asesor de los LMC en Perú y el P. José Chinguel acompañante de los LMC en Trujillo. Los padres combonianos de la parroquia nos acogieron muy bien y nos dieron todas las facilidades para nuestra convivencia.
Iniciamos nuestro encuentro reflexionando sobre el tema de primeras comunidades cristianas. Haciendo una comparación con la forma de vida en las comunidades nativas, donde hasta nuestros días se vive aún el sentido de la pertenencia a la comunidad y se comparte sentados al lado del fuego las alegrías y tristezas del día y si alguien de la comunidad tiene la suerte de cazar algún tipo de animal comestible se reúne toda la comunidad para compartir como familia la presa, narrando con detalle las peripecias de la caza. Un nativo del lugar nos mostró su arte, cultura y la forma de afrontar los retos ante la avalancha de modernidad que pone en peligro las tradiciones nativas.
El segundo día compartimos nuestras vivencias del campo de misión de un mes que concluimos con esta convivencia, además de reflexionar sobre justicia, paz e integridad de la creación (JPIC).
LMC PangoaEl domingo, último día, visitamos la comunidad nativa de San Antonio de Sonomoro que es una de las comunidades nativas donde se ha relizado el campo de misión en otras oportunidades. Allí dialogamos con las autoridades de esta comunidad nativa y con la gente.
Este encuentro anual nos fortalece como grupo y a ejemplo de las comunidades nativas nos motiva a seguir trabajando en fortalecer la comunidad LMC-Perú y sentirnos familia no sólo de palabra sino de corazón y vocación como las primeras comunidades cristianas.

Fisher Ayquipa P.
Coordinador LMC-Perú