Laicos Misioneros Combonianos

Misa de envío misionero de Veronicah Neema

Envio Neema Kenia

El 1 de febrero, en la parroquia de San Juan Bautista en Riruta, Nairobi, se celebró una solemne misa durante la cual tuvo lugar el envío misionero de nuestra LMC keniana, Veronicah Neema Makori. La liturgia fue presidida por el P. David Ahiro, MCCJ, quien, en nombre de la comunidad eclesial, impartió la bendición a Neema.

Durante esta solemne celebración, la misionera fue enviada oficialmente a realizar su servicio misionero en la República Centroafricana, concretamente en Mongoumba, donde está presente una de nuestras comunidades internacionales LMC. Fue un momento de profunda oración, gratitud y alegría por el don de la vocación con el que Dios sigue bendiciendo a su Iglesia. La comunidad parroquial, reunida para la Eucaristía, expresó su unidad rodeando a la misionera con una sincera oración y apoyo espiritual.

Los fieles rezaron pidiéndole a Dios abundantes gracias para Veronicah Neema Makori, pidiendo la luz del Espíritu Santo, fuerza y sabiduría para enfrentar los desafíos diarios, y protección en su camino de servicio a la Iglesia y a las personas a las que es enviada. Esta celebración fue también un testimonio de la fe viva y el compromiso misionero de la parroquia de San Juan Bautista en Riruta.

Que el Espíritu Santo la fortalezca continuamente y que Cristo, el Misionero Supremo, la guíe y la acompañe cada día en su camino misionero.

LMC Kenia

Signos de Esperanza en nuestro Ser y Hacer Misionero

LMC Peru

Los días 30 y 31 de enero y 1 de febrero de 2026, el grupo de Laicos Misioneros Combonianos del Perú celebró en Lima su Asamblea Nacional, un encuentro que nos convocó para reflexionar, evaluar y revitalizar nuestro camino de vida y compromiso misionero.

Guiados por el lema “Signos de Esperanza en nuestro Ser y Hacer Misionero”, integrantes de las comunidades de Lima y Trujillo, acompañados por nuestro asesor P. Gianni MCCJ, nos congregamos en Chorrillos gracias a la cuidadosa organización del equipo nacional.

Durante estos días, realizamos una revisión profunda de nuestra labor misionera, compartiendo una evaluación sincera de logros, dificultades y aprendizajes. Fue un espacio para intercambiar experiencias, expresar inquietudes y alimentar sueños comunes, fortaleciendo así los lazos que nos unen como comunidad enviada.

La asamblea culminó con una Eucaristía de compromiso, que selló en nuestros corazones los signos de esperanza que, como laicos misioneros, queremos encarnar y ofrecer a lo largo del año 2026.

Entre los acuerdos más significativos, destacamos:

  • Asumir con mayor responsabilidad nuestros compromisos dentro de los LMC, incluido el sostenimiento económico mediante aportes voluntarios.
  • Prepararnos para recibir con fraternidad y acompañar a las laicas misioneras combonianas que se integrarán a la misión en Perú procedentes de Kenia, África.

Este encuentro ha reavivado nuestro espíritu misionero y nos ha confirmado que, desde la comunión y la entrega compartida, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza en nuestra tierra.

LMC-Peru

Celebrar el envío: una comunidad que acompaña y ama la misión

LMC Guatemala

Ayer vivimos una jornada profundamente significativa para la familia de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC), marcada por la fe, la fraternidad y la alegría del envío misionero. Iniciamos este momento especial con la Misa de Envío de la Familia Camey Figueroa, conformada por: Alejandro, Ana Cris y sus cuatro hijos, tres de ellos menores de edad, celebrada en la Parroquia Madre del Redentor, donde como comunidad dimos gracias a Dios por su llamado y renovamos nuestro compromiso de acompañarles con la oración y el cariño fraterno.

La Eucaristía fue un espacio de encuentro con el Señor, en el que se hizo visible el “aquí estoy” de una familia que, con generosidad y confianza, responde al llamado a la Misión Ad Gentes. En cada palabra, gesto y oración, sentimos cómo Dios sigue llamando y enviando, y cómo la comunidad se convierte en sostén y testimonio vivo de ese envío.

Luego de la celebración litúrgica, compartimos un momento fraterno con las familias de los enviados. Fue un espacio sencillo pero lleno de significado, donde quisimos expresarles nuestro afecto, cercanía y apoyo para esta nueva etapa que inician. Entre sonrisas, abrazos y palabras de ánimo, reafirmamos que la misión no se vive en soledad, sino en comunión, como familia misionera que camina unida.

Este envío nos recuerda con fuerza las palabras y el testimonio de San Daniel Comboni, quien nos enseñó que la misión nace del amor profundo a Cristo y a los pueblos más necesitados, y que solo se sostiene cuando se vive como obra de todos. Inspirados en su carisma, seguimos creyendo que la entrega generosa, vivida en comunidad, transforma corazones y construye Reino. Como LMC, damos gracias a Dios por la vida y la disponibilidad de la Familia Camey Figueroa, y pedimos que el Espíritu Santo les acompañe, les fortalezca y les conceda un corazón siempre abierto para servir donde sean enviados. Siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni, confiamos en que esta misión dará mucho fruto. Seguimos caminando juntos, sabiendo que la misión transforma no solo a quienes van, sino también a quienes, desde aquí, acompañamos con fe y esperanza.

Como LMC, damos gracias a Dios por la vida y la disponibilidad de la Familia Camey Figueroa, y pedimos que el Espíritu Santo les acompañe, les fortalezca y les conceda un corazón siempre abierto para servir donde sean enviados. Siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni, confiamos en que esta misión dará mucho fruto. Seguimos caminando juntos, sabiendo que la misión transforma no solo a quienes van, sino también a quienes, desde aquí, acompañamos con fe y esperanza.

LMC Guatemala

Encontrarnos es fortalecer nuestro camino colectivo

COP30_Brasil

Participar en la COP-30, en noviembre de 2025, y en el Foro de la Familia Comboniana fue una experiencia muy significativa en mi vida. Fueron días intensos de escucha, aprendizaje e intercambio, en los que pude seguir de cerca importantes debates sobre la justicia climática, el cuidado de la Casa Común y la defensa de los pueblos y los territorios.

Durante esos días, viví experiencias muy significativas, como el Tapiri, un espacio de diálogo interreligioso marcado por el respeto, la escucha y la diversidad de creencias. También tuve la oportunidad de conocer mejor el trabajo que los combonianos realizan en otros países, lo que amplió mi visión sobre las luchas, los retos y los compromisos asumidos en diferentes realidades.

Otro momento muy importante fue la visita a la comunidad de Piquiá. Esta visita permitió presentar a los participantes del Foro de la Familia Comboniana, que venían de fuera, un poco de nuestra historia, nuestras luchas y la resistencia de nuestro pueblo. Visitaron el Centro Comunitario Frei Tito y también comunidades del interior. Fue un momento de intercambio, visibilidad y fortalecimiento de nuestro camino colectivo.

Fue muy bueno volver a ver a gente, hablar con gente nueva y conocer culturas diferentes. Me llevo conmigo cada conversación, cada aprendizaje y cada historia vivida. Fue una experiencia marcante, y volví aún más fortalecida para seguir el camino, con fe, responsabilidad y compromiso con la transformación social y ambiental.

Mainara Bezerra, joven de Piquiá/MA/Brasil