El trabajo que estamos haciendo como Misioneros Combonianos y Laicos Misioneros Combonianos en la situación concreta de la migración se logra esencialmente estableciendo redes con asociaciones, organizaciones y movimientos, tanto eclesiales como sociales, involucradas en esta área, en el reconocimiento y la defensa de los derechos de los inmigrantes y refugiados.
Desde septiembre de 2013, el puerto de Palermo, Sicilia, se ha convertido en lugar de donde llegan migrantes de África y otras partes que cruzan el Mediterráneo. A su llegada, estamos presentes para repartir kits de ropa, zapatos, una bolsa con un sándwich, una manzana y una botella de agua, tratando de establecer un contacto con los recién llegados. No queremos ser simplemente una presencia material, sino que también tratamos de recopilar información sobre cómo se trata a las personas que llegan, ya que están cargadas de experiencias indescriptibles, sufridas antes o durante el viaje, y no tienen ni idea de lo que les espera en Italia.
Junto con los vivos, desafortunadamente, en muchas ocasiones, los cuerpos de aquellos que murieron en el mar también llegan. Desde el principio, nuestra preocupación ha sido hacer un seguimiento de estos cuerpos hasta que tengan un entierro digno en el cementerio de Palermo.
Cada año en noviembre, en el Día de Todos los Santos, la sociedad civil se une a los representantes de varias religiones para celebrar un servicio interreligioso en su memoria. Es un acto de solidaridad con las víctimas donde denunciar las causas de su muerte, entre ellas los desagradables acuerdos de Italia, y detrás de Italia, de Europa con Libia y otras terceras partes que trabajan para bloquear o rechazar a los migrantes.
Reconocemos la difusión de una cultura de exclusión. Hoy, las personas se sienten libres de cualquier responsabilidad social, de cualquier vínculo con los demás, de cualquier objetivo común. Es urgente centrarse de nuevo en las historias y las vidas de los migrantes para hacer frente al racismo y la xenofobia, que se basan en suposiciones falsas y en informaciones controladas y manipuladas por los medios. A través de actividades que promovemos en las escuelas y en las parroquias, presentamos las historias de los migrantes haciendo historia de las distintas fases de sus viajes: las razones por las que se fueron, su estancia en Libia, que les cuesta la vida, cruzar el Mediterráneo y su llegada a Italia donde terminan siendo meros números. Ir más allá de las mentiras, reconocer y defender los derechos de los migrantes como personas, son todos pasos muy importantes en la construcción de una sociedad multicultural e intercultural.
En cooperación con organizaciones sociales y eclesiales, compartimos espacios de alojamiento para los migrantes y proyectos de acogida con la idea de producir reuniones de base y una relación con el territorio donde ocurre todo esto. En el proceso de aceptación hay etapas críticas ligadas sobre todo al tiempo excesivo que permanecen en los centros de primera acogida y al pequeño número de estructuras especiales o lugares en el SPRAR. En muchos casos, las inserciones de migrantes se convierten en una verdadera “lotería”. Reflexionar sobre los migrantes significa repensar nuestras estructuras sociales, políticas y eclesiales. Significa tener el coraje de cambiar el orden actual de las cosas.
Finalmente, el elemento constante de nuestra presencia es la denuncia profética de personas e instituciones que especulan con la desesperanza de los migrantes, que explotan su trabajo, o de aquellos, en la pobreza política, que acaparan los fondos destinados al proceso de llegada.
Calvin escribió: “Cada vez que construyes un muro, piensa en lo que dejas afuera“. Lo que hoy parece una estructura de protección, mañana podría convertirse en una prisión. La vida se desarrolla y crece más allá del muro. Pero, si el miedo es contagioso, también lo son el coraje y la esperanza.
P. Domenico Guarino
Palermo, febrero de 2018
Español
Oportunidad para cambiar
Comentario a Marcos 1, 12-15 (Primer Domingo de Cuaresma, 18 de febrero 2018)
La lectura continuada del primer capítulo del evangelio de Marcos que hemos realizado en los últimos cuatro domingos se interrumpe hoy, debido a que comenzamos el tiempo de cuaresma, que en la liturgia católica es un tiempo especial, con su propio orden de lecturas. Con todo, en este primer domingo de cuaresma, nos detenemos también en el primer capítulo de Marcos, leyendo cuatro versículos breves, pero de una gran intensidad. Por mi cuenta, propongo tres breves reflexiones:
1) Desierto: Del “dicho al hecho hay mucho trecho”
Jesús, después del bautismo de manos de Juan y la extraordinaria declaración del Padre –“Tu eres mi Hijo predilecto” –, va al desierto, “empujado” por el Espíritu. ¿Por qué? Sin grandes pretensiones, a mí me gusta explicarlo con un proverbio clásico de la lengua española: “Del dicho al hecho va mucho trecho”.
Veamos: Porque entre el “dicho” (la palabra- vocación) de ser Hijo y el “hecho” (la vida concreta, el Reino) hay un “trecho” (un camino) que Él, como nosotros, tiene que recorrer con fe y perseverancia, disciplina y trabajo, lucidez mental y fortaleza de voluntad, en una batalla “a muerte” contra el espíritu del mal que nos ronda por doquier, pacificando las “fieras” que nos acechan, superando pruebas, dudas y tentaciones. El desierto, como sabemos, en la historia de Israel, es la gran escuela en la que aprende a dejar atrás la esclavitud y a vivir como pueblo libre, en un proceso de purificación y apertura a los planes de Dios. El desierto se convierte así en la gran oportunidad que Dios le da para crecer como pueblo libre y fiel.
Seguramente, también nosotros tenemos nuestro propio desierto que atravesar. Pensemos un poco: ¿Cuáles son las dificultades y pruebas a las que nuestra vida está sometida en este momento? ¿Cuáles son las tentaciones que nos acechan? Puede que también nosotros, después de un entusiasmo inicial, como el pueblo de Israel, como el mismo Jesús, veamos lejano el sueño de una vida de verdaderos hijos de Dios, una vida regida por la verdad y el amor, la justicia y la generosidad, la paz y el servicio. También nosotros experimentamos que entre el “dicho” (de los buenos deseos) y el “hecho” (de las obras y de una vida plena) hay mucho “trecho” (mucho recorrido por hacer); necesitamos aplicar toda nuestra capacidad de lucha y perseverancia. Precisamente, la cuaresma es una buena ocasión para re-afirmarnos en esta lucha, para renovar nuestra esperanza y nuestra decisión de continuar por el camino de discípulos que Jesús nos propone.
2) Aprovechar la oportunidad
Del desierto Jesús sale vencedor, sale re-confirmado en su vocación y en la confianza de que está viviendo la gran ocasión de su vida, para él mismo y para el mundo. Jesús ha experimentado la cercanía del Padre, no sólo en los momentos de felicidad y de bendición, sino también en los momentos de dificultad, de prueba y de lucha. Del desierto Jesús sale al encuentro del mundo, se mezcla con las gentes, para transmitir un mensaje muy claro: “El Reino de Dios está cerca”, aprovechen la oportunidad.
Cuando decimos que el Reino de Dios está cerca, ¿qué entendemos? ¿Dónde está este Reino: en el templo, en mi ciudad, en un santuario, en la parroquia, dónde? El Reino de Dios –es decir, la presencia de Dios– está en nosotros y entre nosotros, en el templo y en la familia, en la calle y en el trabajo, en el hospital y en el campo de juego… en todas partes. ¿Lo hemos visto? Si no lo hemos visto, es que tenemos que lavarnos los ojos, limpiar los oídos, abrir el corazón… También en esto la cuaresma nos puede ayudar: es un tiempo de más lecturas bíblicas, de más disciplina en la propia vida, de más generosidad en la ayuda a los otros… Todo esto nos puede ayudar a abrir los ojos y ver lo que quizá no logramos ver por el polvo que hemos acumulado, polvo de cansancio, de rutina, de repetidos fracasos, de orgullo herido….
3) Cambiar de ruta
Jesús invita a los habitantes de Palestina a creer en esta presencia del Reino de Dios entre ellos y, consecuentemente, cambiar de vida, cambiar página. Los invita a dejar atrás su condición de esclavos y aceptar vivir como hijos.
En efecto, lo que nos impide ver-oír-tocar el Reino de Dios presente en nosotros es la actitud de Adán y Eva en el Edén, cuando, habiendo caído en la trampa del maligno, se creyeron capaces de ser como “dioses”, arrogantes y llenos de sí mismos, escondiendo su desnudez detrás de unas hojas de higuera, en vez de reconocer su error, pedir perdón y renovar su amistad con el Creador. Creer es precisamente salir de nosotros mismos, dejar de mirarnos a nosotros mismos como si fuéramos el centro de todo, y abrirnos a la presencia del otro (con minúscula: el prójimo) y del Otro (con mayúscula: Dios).
La cuaresma es un tiempo oportuno, una gran ocasión para cambiar ruta, para dejar atrás el estúpido orgullo herido que nos separa de nuestro prójimo (nuestra familia, nuestros vecinos…), de Dios y de lo mejor de nosotros mismos; una ocasión para afirmar nuestra fe en que el Amor del Padre es más grande que nuestro pecado y nuestros errores y que, en este amor, podemos renacer, empezar de nuevo, re-emprender nuestra marcha a través del desierto hacia la meta de una vida serena y pacificada, que, sin desconocer nuestros errores, los sabe asumidos y superados en el Reino del Padre; una vida transparente y luminosa, que, a pesar de las sombras que nos rodean, se sabe siempre iluminada por el Espíritu de la Verdad; una vida generosa, que, a pesar de los propios límites, es capaz de creer en la propia capacidad de ser amados y de amar… Una vida, en definitiva, de hijos en camino hacia la Tierra prometida, que nos espera más allá del desierto.
Eso es lo que celebramos en la Eucaristía, memoria de Aquel que del desierto salió vencedor y anunciando la victoria de Dios sobre el mal. Junto a Él, también nosotros saldremos vencedores y anunciadores-misioneros de su victoria en nosotros y en el mundo.
P. Antonio Villarino
Bogotá
Francisco: un mensaje de amor
La venida del Papa al Perú no dejó al pueblo peruano indiferente. Su cercanía a la gente tocó sus corazones. Fueron muchos los testimonios de quienes lo acompañaron presencialmente y a través de la televisión. La alegría reinó en el Perú así como todavía vivimos en estos días bajo el signo de la esperanza dejada por un Papa del pueblo. Un Papa que se unió a las grandes heridas abiertas en Perú apelando a un cambio que sólo sucede, si sabemos como hermanos unir nuestras manos en busca de una verdadera casa común.
En este camino de preparación para el sínodo de los jóvenes, el Papa no partió sin dejar un mensaje desafiante de amor y alegría. Recordó con sus palabras que los jóvenes no son el futuro, como tanto se habla, sino el presente de un mundo al que no deben, ni pueden quedar indiferentes.
“Queridos jóvenes: Me alegra poder reunirme con ustedes. Estos encuentros para mí son muy importantes y más en este año en el cual nos preparamos para el Sínodo sobre los jóvenes. Sus rostros, sus búsquedas, sus vidas, son importantes para la Iglesia y debemos darle la importancia que se merecen y tener la valentía que tuvieron muchos jóvenes de esta tierra que no se asustaron de amar y jugársela por Jesús.
¡Queridos amigos, cuántos ejemplos tienen ustedes! Pienso en san Martín de Porres. Nada le impidió a ese joven cumplir sus sueños, nada le impidió gastar su vida por los demás, nada le impidió amar y lo hizo porque había experimentado que el Señor lo había amado primero. Así como era: mulato, y teniendo que enfrentar muchas privaciones. A los ojos humanos, o de sus amigos, parecía que tenía todo para «perder» pero él supo hacer algo que sería el secreto de su vida: confiar. Confió en el Señor que lo amaba, ¿saben por qué? Porque el Señor había confiado primero en él; como confía en cada uno de ustedes y no se cansará nunca de confiar.
Me podrán decir: pero hay veces que se vuelve muy difícil. Los entiendo. En esos momentos pueden venir pensamientos negativos, sentir que hay muchas situaciones que se nos vienen encima y pareciera que nos vamos quedando «fuera del mundial»; pareciera que nos van ganando. Pero no es así, ¿verdad?
Hay momentos donde pueden sentir que se quedan sin poder realizar el deseo de sus vidas, de sus sueños. Todos hemos pasado situaciones así.
Queridos amigos, en esos momentos donde parece que se apaga la fe no se olviden que Jesús está a su lado. ¡No se den por vencidos, no pierdan la esperanza! No se olviden de los santos que desde el cielo nos acompañan; acudan a ellos, recen y no se cansen de pedir su intercesión. Esos santos de ayer pero también de hoy: esta tierra tiene muchos, porque es una tierra «ensantada». Busquen la ayuda, el consejo de personas que ustedes saben que son buenas para aconsejar porque sus rostros muestran alegría y paz. Déjense acompañar por ellas y así andar el camino de la vida.
Jesús quiere verlos en movimiento; quiere verte llevar adelante tus ideales, y que te animes a seguir sus instrucciones. Él los llevará por el camino de las bienaventuranzas, un camino nada fácil pero apasionante, un camino que no se puede recorrer sólo, sino en equipo, donde cada uno puede colaborar con lo mejor de sí. Jesús cuenta contigo como lo hizo hace mucho tiempo con santa Rosa de Lima, santo Toribio, san Juan Macías, san Francisco Solano y tantos otros. Hoy te pregunta a vos si, al igual que ellos, estás dispuesto a seguirlo. ¿Estás dispuesto a seguirlo? ¿A dejarte impulsar por su Espíritu para hacer presente su Reino de justicia y amor?
Queridos amigos, el Señor los mira con esperanza, nunca se desanima de nosotros. Quizás nosotros sí podemos desanimarnos de nosotros mismos o de los demás.
Sé que es muy lindo ver las fotos arregladas digitalmente, pero eso sólo sirve para las fotos, no podemos hacerle «photoshop» a los demás, a la realidad, ni a nosotros. Los filtros de colores y la alta definición sólo van bien en los videos, pero nunca podemos aplicárselos a los amigos. Hay fotos que son muy lindas, pero están todas trucadas y déjenme decirles que el corazón no se puede «photoshopear», porque ahí es donde se juega el amor verdadero, ahí se juega la felicidad.
Jesús no quiere que te «maquillen» el corazón; Él te ama así como eres y tiene un sueño para realizar con cada uno de ustedes. No se olviden: Él no se desanima de nosotros. Y si ustedes se desaniman los invito a agarrar la Biblia y recordar a los amigos que Dios se eligió:
Moisés era tartamudo; Abrahán, un anciano; Jeremías, muy joven; Zaqueo, uno de baja estatura; los discípulos, cuando Jesús les decía que tenían que rezar, se dormían; Pablo, un perseguidor de cristianos; Pedro, lo negó… y así podríamos seguir esta lista. ¿Qué excusa queremos poner?
Cuando Jesús nos mira, no piensa en lo perfecto somos, sino en todo el amor que tenemos en el corazón para brindar y servir a los demás. Para Él eso es lo importante y siempre va a insistir en lo mismo -no se fija en tu altura, si hablas bien o mal, si te duermes rezando, si eres muy joven o un anciano. La única pregunta es: ¿Quieres seguirme y ser mi discípulo?-. ¡No gastes en disfrazar tu corazón, llena tu vida del Espíritu!
Él espera una y otra vez para donarnos su Espíritu, que es el Amor que Dios quiere derramar en nuestros corazones, para hacernos sus discípulos misioneros.
En el seguimiento de Jesús, uno nunca, pero nunca, se queda fuera. Aunque cometas errores; siempre el Señor nos regala una nueva oportunidad para volver a caminar con Él.
Queridos jóvenes: En mi oración los pongo en manos de la Virgen. Tengan por seguro que Ella los acompañará en todos los momentos de su vida, en todas las encrucijadas de sus caminos, especialmente cuando tengan que tomar decisiones importantes; allí estará Ella, como buena Madre, impulsándolos, sosteniéndolos para que no se desanimen. Y si por esas cosas te desanimas, no te preocupes que se lo dirá a Jesús.
Solamente no dejes de rezar, no dejes de pedir, no dejes de confiar en su maternal protección”.
Papa Francisco en Perú a los jóvenes
Durante el domingo y como hacemos normalmente nos reunimos con el grupo de Jóvenes después de la Eucaristía. Vivíamos todos esta gracia de sabernos lejos, pero aún así cerca del representante de Dios en la tierra. No teníamos nada planeado, en verdad nos juntamos en nuestra casa con el propósito de hacer una pequeña oración y compartir lo que cada uno de nosotros sentía con esta presencia del Papa. Sin embargo, nos sorprendimos cuando al conectar la televisión asistimos a uno de los más desafiantes discursos del Papa para los jóvenes. Permanecimos en silencio. Escuchamos una a una las palabras pronunciadas por tan sabia persona. Sorprendidos rezamos juntos. Hemos experimentado en suelo peruano un pedazo de cielo.
Villa Ecológica (Arequipa), 21 de enero de 2018
Paula y Neuza. LMC en Perú
Los colores del Timket
Imagina una procesión muy colorida. Multitudes de personas vestidas con diferentes tipos de trajes tradicionales y uniformes que están bailando y aplaudiendo, cantando y haciendo el característico ruido africano “lililili”. Son de diferentes edades, jóvenes y viejos, bebés y ancianos. En el centro de la multitud llevan grandes carpas de colores, y debajo de ellas unos pocos hombres se mueven lentamente con algo en la cabeza. Toda la gente se acerca para verlos bien, al menos por un momento. Todos están muy contentos, porque están celebrando una de las fiestas más importantes de Etiopía, el Timket.
Está relacionado con la tradición de la Iglesia Ortodoxa Etíope. Timket significa “bautismo”, por lo que es la fiesta del bautismo del Señor. Este año participamos de la tradición en Awassa.
El día anterior a la fiesta, los sacerdotes toman las réplicas del Arca de Alianza de la iglesia. Según muchos etíopes, el verdadero Arca de la Alianza se encuentra en Axum (lugar histórico en Etiopía). Sin embargo, en todas las iglesias ortodoxas hay réplicas del Arca de la Alianza y es un signo de la presencia de Dios. Durante el Timket, los sacerdotes se colocan las arcas en la cabeza y las llevan al agua más cercana en memoria del bautismo de Jesús en el Jordán. Están cubiertas con ropa de colores para que nadie pueda verlos. En el caso de Awassa, todos las Arcas de la Alianza fueron llevadas a la orilla del lago. Durante la fiesta es la única ocasión del año en que dejan las iglesias. Las procesiones se iniciaron en diferentes lugares (desde diferentes iglesias), pero se encontraron en el camino creando una enorme multitud de personas. En el destino, algunas personas se quedaron toda la noche, nosotros nos fuimos a casa. En la mañana del día siguiente, tras la misa, las procesiones llevaron las Arcas de la Alianza de regeso a las iglesias, pero la gente todavíase quedó celebrando todo el día. Es una buena ocasión para visitar familias o amigos, hacer una buena ceremonia del café, preparar ‘dorowot’ (pollo) o beber ‘tela’ (cerveza local).
Y cuando uno lo experimenta, puede enamorarse de Etiopía …
Noticias desde la República Centroafricana
Todos los miembros de la comunidad apostólica estamos bien, gracias a Dios. Ya hace mucho que no me comunico con vosotros, porque, como las carreteras están muy malas, evito venir a Bangui. Hoy el viaje, con las paradas que se hacen, duró 8 horas. Se vuelven muy agotadoras… Hoy, llegó una nueva LMC, es Cristina que viene de Gueifães (Portugal). Ella estudiará un poco más el francés y luego el sango [dialecto local]. Pido al Señor para que ella se adapte bien y aprenda rápidamente el sango, para luego venir a servir a nuestro pueblo, principalmente a los más desfavorecidos que son los pigmeos.
Hemos traído con nosotros una chica de 17 años que desde el año 2016 le empezó a crecer el pecho derecho. Vino a hacerse pruebas pero no le hicieron nada, hora parece una pelota de fútbol… El domingo comenzó con dolores en el otro y como vinieron a pedir ayuda, nos acompañó. En principio van a quitarle todo el pecho, espero que sea un fibroma y no sea canceroso, ¡que pueda quedar bien!
La Ordenación Episcopal del Padre Jesús transcurrió muy bien. De Mongoumba vinieron 80 personas y de España llegaron los dos hermanos, la cuñada, dos sobrinos y cuatro amigos. De los familiares más cercanos sólo faltaron los padres, porque ya tienen 86 años, celebrarán su 63 aniversario de matrimonio en el mes de febrero y será su hijo el que celebrará la misa de Acción de Gracias. ¡Fue una fiesta inolvidable! Pasada una semana fue la fiesta de Acción de Gracias en Mongoumba. La iglesia estaba repleta de gente y había muchas personas fuera de ella.
Para preparar la venida de Jesús, hicimos la novena de Navidad, habiendo tenido una buena participación de los fieles.
A principios de enero, tuvimos unas noches bien frescas, llegó a los 10 grados, que es muy frío para las personas, que no tienen casas bien protegidas ni abrigos para cubrirse. Nunca había sentido aquí temperaturas tan bajas…
Siempre unidos por la oración.
Un gran abrazo de amistad para todos de la LMC Maria Augusta




