Laicos Misioneros Combonianos

Otro día en la conferencia ecuménica

LMC AfricaLos días de la conferencia son muy intensos, desde muy temprano en la mañana hasta muy tarde en la noche. ¡Y lleno de temas interesantes!
Las partes más importantes son las oraciones y el compartir la Biblia. Los temas que tratamos son sobre seguir a Jesús y convertirse en discípulos que pueden transformar el mundo. Puede encontrarlos online https://www.oikoumene.org/en/press-centre/news/bible-studies-for-conference-on-world-mission-and-evangelism-are-available y realmente les recomiendo leerlos ya que contienen ideas muy prácticas y podrían usarse en las comunidades para leer y reflexionar sobre ellos en sus propios contextos.

Siempre hemos compartido, después de ellos, que es tan enriquecedor ver cómo las personas son discípulos en diferentes realidades: países asiáticos dominados por musulmanes, países occidentales, países postcoloniales… los tipos de desafíos que encuentran y cómo piensan juntos para poder superarlos.

La otra parte principal son charlas y talleres, todos los días sobre diferentes temas. Un día nos centramos en evangelización, escuchamos a personas de todos los continentes. Se mencionó muchas veces que la misión no solo es salvar almas, sino cambiar el mundo, comenzando por nosotros mismos y luego yendo al mundo, llevando allí la esperanza.
Otro día sobre la misión desde las periferias. Hubo testimonios de personas que son descendientes de esclavos o africanos que vivieron bajo la colonización. Compartieron cómo el Evangelio fue traído a esas personas de manera muy humillante: el valor de los esclavos cristianos era mayor en el mercado de esclavos. También en los africanos se impuso la fe cristiana de los europeos que se sentían muy superiores a ellos. Discutimos más tarde cómo no repetir esos errores en la misión en estos días.

Y uno de los pensamientos que más me gustó en ese tema: “La evangelización desde la periferia comienza mirando a las comunidades marginadas como los lugares donde Jesús vive y habla”.

Como muchas veces pueden ofrecernos mucho más que nosotros, pueden mostrarnos a Jesús y lo que realmente significa la fe.

LMC Africa

Madzia Plekan LMC

De paso por Ipê Amarelo

LMC BrasilA las 4 de la mañana ya voy camino del aeropuerto con Cristian, nos lleva su hermano y sobrino (siempre encontrando acogida y disponibilidad allá por donde paso).

Cristina se ha animado a acompañarme unos días a Ipê Amarelo (Belo Horizonte). Además de sus años en la zona de las amazonas entre los pueblos indígenas también estuvo de misión en esta comunidad y como formadora y coordinadora del grupo. Así que tengo la suerte de que me acompañe y me enseñe y con Lourdes podamos conversar estos días.

LMC BrasilNos ha venido a recoger al metro el P Joaquín (comboniano de la comunidad de Nova Contagem donde está Ípê Amarelo) con Lourdes y hemos comido con la comunidad comboniana.

LMC BrasilEn Ipê Amarelo tenemos una casa de formación y misión. Estaos implicados en la casa comboniana, punto de referencia de numerosos programas de atención social implicados en la comunidad, como atención psicológica, atención sanitaria con medicina alternativa, grupo de mujeres, programa para la infancia, actividades culturales, artesanía y reciclaje…

Además de esta parte más formal gran parte del trabajo de la comunidad es acompañar y visitar las familias de la comunidad. Ir casa por casa saludando a unos y otros.

He tenido la suerte de pasar estos días visitando con Cristina y Lourdes (a veces juntas y a veces separadas). Un tiempo precioso. Ver cómo la gente las aprecia, como saben de sus vidas, de su historia, de sus preocupaciones, como en la conversación salen las preocupaciones normales del día a día y ellas (siempre atentas) van tomando nota en su cabeza, aconsejan, ayudan y/o se llevan cosa para después en casa pensar y ver cómo se podría ayudar.

LMC BrasilHemos celebrado la misa con la comunidad, donde me han presentado y dado la bienvenida junto a Cristina. Después Lourdes nos ha organizado una comida con mucha de la gente cercana a los LMC donde entre otros han participado Tere y Alejo con sus hijas (ellos colaboran mucho con la formación de los LMC y tiene una vida de entrega muy bonita), Vanesa (que estuvo en Mozambique como LMC) con su marido y su niña pequeña, Adelia (LMC implicada en temas sociales como al APAC y otra atenciones) y así hasta una treintena de personas.

Hemos podido visitar a la madre y hermana de Marcelo (LMC que después me encontraré en Balsas). Me encanta este ser familia que rodea a los LMC.

LMC BrasilAl día siguiente hemos sacado tiempo para ir con Adelia (otra LMC de Petrolândia que está a una media hora) a visitar Ouro Preto. Pueblo colonial desde donde los portugueses explotaban las minas de oro con los esclavos negros traídos de África.

LMC BrasilDespués en Mariana hemos comido con Paulinha (asesora jurídica de la LMC). Nos cuenta la lucha que llevan adelante a partir de la rotura de la presa, responsabilidad de las mineras que siguen explotando la zona. Un desastre ecológico al que se suma el hecho de arrasar barrios humildes con pérdidas de vidas humanas por no haber previsto las cosas y por no avisar a la población. Por supuesto buscan lavarse las manos, no responsabilizarse y persiguen a quienes luchan por la gente acusándoles de mala prensa que aleja el turismo de la zona.

LMC BrasilAl día siguiente hemos ido a Itauna a visitar una APAC. ¿Os imagináis una cárcel donde los presos tienen las llaves de todo? La cárcel nos la enseñaron dos “recuperando” [así se llaman a los presos de manera general (porque todos están para recuperarse) y a todos se les llama por su nombre (portando una tarjeta con el mismo). Nos han enseñado tanto el régimen semi-abierto como el régimen cerrado. Solo para pasar de un lado a otro tuvo que estar un funcionario presente mientras los recuperandos abrían la puerta.

LMC Brasil

Un sistema de prisiones que cuesta un tercio que la normal, tiene un montón de voluntarios y una comunidad implicada. Tienen un índice de reincidencia del 28%, frente a un 85% del resto del país y un 70% a nivel mundial.

Comimos con los recuperandos de régimen cerrado (ensalada, puré de calabaza, arroz, alubias y lasaña de pollo). Por la tarde echamos un rato conversando con Valdeci [LMC que es el coordinador de las diferentes APAC (más de 60 en Brasil y abriéndose a otros países)].

LMC BrasilNo me extiendo más pero os dejo un link a nuestro blog donde publicamos recientemente una entrada con el premio que últimamente ha obtenido como emprendedor (ahí también podéis ver algo más sobre las APAC).

https://lmcomboni.org/blog/premio-de-emprendedor-social/

A la mañana siguiente madrugón y de nuevo al aeropuerto camino de Rondônia.

Un saludo Alberto

Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelización

Madzia LMCHe tenido la suerte de unirme a la delegación católica en la Conferencia sobre Misión Mundial y Evangelización, que ha comenzado hoy en la mañana en Arusha (Tanzania).

Es un evento ecuménico organizado por el Consejo Mundial de las Iglesias. Es la segunda vez que una conferencia como esta tiene lugar en África (la última vez fue en Ghana en 1958). El tema de la conferencia es “Moviéndose en el Espíritu: llamado a transformar el discipulado”. Más de 1000 participantes han llegado de todas partes del mundo y de todas las denominaciones cristianas. Hay un hermoso espíritu de unidad y apertura hacia el otro para encontrar formas comunes de cómo podemos compartir el evangelio no solo en palabras sino también cómo ponerlo en práctica.

El día de hoy, ya que era el primer día, ha estado lleno de introducciones – bienvenida, introducción a la historia de estas conferencias y movimientos ecuménicos mundiales, introducción al tema, etc.

Madzia LMCPero como el 8 de marzo es también el Día Internacional de la Mujer, ha habido conferencias sobre la discriminación y empoderamiento de las mujeres. Pero esta conferencia no son solo discursos. La parte más importante es la oración, cuando podemos sentirnos uno, orar al mismo Dios y no enfocarnos en las diferencias de las tradiciones. También hay tiempo para compartir en grupos pequeños, lo que nos da a todos la oportunidad de presentar las diferentes perspectivas ante los desafíos que enfrentamos en la misión, que es muy enriquecedor.

Y a parte de todas estas cosas serias, ¡también hay intervalos con las canciones y bailes de Tanzania!

Un día de mucha alegría. Este primer día estuvo lleno de experiencias maravillosas y estoy deseando que lleguen las siguientes.

Madzia LMC

Madzia Plekan LMC

Un tiempo en Curitiba

LMC BrasilEl viaje a Curitiba en autobús se ha hecho un poco pesado, viajar de noche y con las rodillas hundidas en el asiento delantero no es del todo cómodo. Como dice Cristina es una de las desventajas de los que tenemos cierta altura.

Me recogieron Cristina (LMC Brasileña y miembro del Comité Central) y Alex (postulante comboniano) y me llevaron al postulantado donde estaría estos días.

Como Cristina estaba ocupada me fui con los combonianos a la lectura de una tesis sobre el decreto ad gentes y la experiencia con el pueblo Pokot de Uganda. Como veis hay de todo en este viaje misionero.

Después por la tarde pude ir a visitar a Guilherma (LMC Brasileña que trabajó mucho en Mozambique). Se encuentra algo delicada de salud. Esperemos que recupere las fuerzas pronto. Echamos una buena tarde juntos, conversando y merendando.

Por la noche asistimos a una formación sobre violencia englobada en la campaña por la fraternidad de este año en Brasil. Dentro de las formaciones que se realizan en la parroquia comboniana de Curitiba. Fueron 3 días de formación seguidos, por la noche, donde han participado 110 personas. Me pareció maravilloso ver esta expresión de Iglesia que se forma e intenta comprometer con las realidades en las que vive, dando una respuesta. No es fácil ver esto en otros lugares.

Como no todos son reuniones y encuentros. A la mañana siguiente me llevaron a visitar el jardín botánico de Curitiba. Tiempo para compartir con la comunidad del postulantado y visitar la ciudad.

Por la tarde me encontré con parte del grupo LMC de Curitiba. Me llevaron a conocer dos lugares donde se quieren comprometer como grupo. Estuvimos colaborando con los “catadores”. Son las personas que recogen todo la basura no orgánica, la organizan, seleccionan y venden para vivir. Encargándose así del reciclaje en la ciudad. Tienen una asociación que intentan legalizar para sí mejorar sus condiciones de vida y aquí colabora el grupo LMC local.

Después también visitamos una panadería comunitaria, organizada de manera colectiva, tanto el trabajo como el beneficio. Todo ello en un barrio de la periferia de las ciudad (bastante conflictivo por cierto). Este es otro lugar donde están colaborando y animando los LMC.

Por la noche me pude reunir con el grupo LMC de Curitiba, tuvimos un rato para compartir sobre nuestro LMC a nivel internacional, hablarles de lo que otros grupos y comunidades hacen y responder sus preguntas. Fue un bonito rato donde compartir la realidad de todos nuestros LMC alrededor del mundo. Esperemos que alguno se vaya animando también a salir a otras realidades como han venido haciendo el grupo de Brasil siempre.

Un saludo Alberto

La serpiente salvadora

Comentario a Jn 3, 14-21: (IV Domingo de Cuaresma, 11 de marzo de 2018)
Estamos ya en el cuarto domingo de cuaresma. Leemos un párrafo del capítulo tercero del evangelio de Juan, que, como siempre, sólo se entiende desde las Escrituras y tradiciones hebreas, ya que Jesús y los primeros discípulos eran judíos que creyeron que en su persona se había manifestado de manera definitiva el amor misericordioso de Dios Padre. Nosotros nos movemos tras las huellas de Jesús y de sus primeros discípulos, pidiendo al Espíritu que nos haga comprender a fondo esta maravillosa verdad: que, mirando a Jesucristo, encontramos la misericordia salvadora del Padre. Vayamos por partes:

1.- La serpiente del desierto
Juan dice que Jesús (alzado sobre la cruz) es como la serpiente que Moisés levantó, por orden de Dios, en el desierto para curar a los miembros del pueblo de Israel, mordidos por serpientes. Encontramos la narración de este episodio al que se refiere Juan en el libro de los Números, capítulo 21: Llegados a un cierto lugar, (donde recientemente han encontrado estatuillas de serpientes), los israelitas, cansados de caminar en condiciones difíciles, caen en el desánimo y el escepticismo; decepcionados, critican amargamente a Dios y a su profeta. En esa situación aparecen serpientes venenosas que causan muchas muertes. Entonces el pueblo piensa que está siendo castigado por su rebeldía, se arrepiente y pide a Moisés que interceda ante Dios pidiendo perdón. Como respuesta a sus oraciones, Dios ordena a Moisés construir una serpiente de bronce y que la exponga en un palo. Al mirarla, los que han sufrido picaduras de serpiente, se curarán. Algunos expertos dicen que esta era una leyenda-tradición que los judíos heredaron de algún otro pueblo vecino y que había arraigado mucho entre ellos.
Pero la historia servía para recordar las muchas rebeldías en las que constantemente caía el pueblo de Israel y, si se me permite la expresión aparentemente “poco respetuosa”, los múltiples “trucos” que Dios sabe utilizar para manifestar su misericordia, incluso cosas que aparentemente pueden parecer insignificantes o ridículas. A mí personalmente me recuerda que también yo caigo constantemente en rebeldía y soy infiel a Dios y a mi alianza con Él. También me recuerda que a veces Dios me manifiesta su misericordia en pequeños detalles, aparentemente insignificantes, pero muy reales y eficaces, como una palabra oportuna, una imagen que me habla personalmente, un contratiempo, una música, una confesión con cualquier sacerdote tan pecador como yo…

2.- Jesucristo es la “serpiente” alzada para nuestra salvación
Juan hace referencia a esta historia del AT, pero no quiere detenerse en ella, sino que quiere ir mucho más allá y dar un gran salto de significado. Juan nos recuerda que, de la misma manera que Dios utilizó, para dar vida, una imagen de aquellas serpientes asesinas, instrumento del castigo que merecían aquellos judíos rebeldes, usa la muerte de Jesucristo en la cruz para revelarnos su misericordia sin fin. De la misma materia del mal (del pecado, de la rebeldía) Dios saca la vida, la gracia, la obediencia, hecha carne en Jesucristo. Por eso los discípulos miramos constantemente a la cruz de Jesús, no porque somos masoquistas, sino porque en ella encontramos la respuesta de Dios a nuestro pecado, a nuestra rebeldía, a la violencia asesina de nuestro mundo.
Por extraño que nos parezca a los católicos, hay algunos cristianos que dicen oponerse a usar la cruz, porque –dicen– sería como reverenciar la pistola que mató a un hijo o a un hermano. La cruz –dicen– es una cosa horrenda, de la que avergonzarse y de la que renegar… Y tienen razón que la cruz es una cosa fea y terrible, pero no más terrible que los absurdos asesinatos que la humanidad comente continuamente, non más fea que los abusos de unos sobre otros, no más fea que nuestra propia infidelidad…
Pero Jesús no huye de toda esa fealdad y barbarie, no se mantiene en un lugar apartado y “puro”, como hacían los fariseos de su tiempo y de ahora. Jesús se mete de lleno en el charco de nuestra realidad, sin miedo a contaminarse, y en medio de ella nos invita a alzar nuestra vista hacia Él, que es fiel al Padre hasta dar la vida. Allí encontraremos la imagen viva del Amor de Dios que transforma nuestra realidad de pecado en ocasión de gracia. “Donde abundó el pecado –dice San Pablo– sobreabundó la gracia”. Sólo el amor puede realizar tal milagro. Por eso no hay pecado o situación de miseria que no pueda ser salvada, que no haya sido salvada ya en Jesucristo. Porque el amor de Dios no tiene límites.

3.- Creer es vivir en la luz

Juan concluye diciendo que quien cree ya está salvado; quien no cree es como aquel que, ante la luz, cierra los ojos y se niega a ver, porque prefiere encerrarse en su propio, estúpido, orgullo. La tragedia humana es precisamente esa: que a veces preferimos vivir en la oscuridad de nuestro pecado, de nuestros vicios, de nuestra mentira, en vez de abrirnos sinceramente al poder misericordioso de Dios, que puede hacer de nuestro pecado “abono” para una vida nueva y luminosa, instrumento de salvación.
La cuaresma es la gran ocasión que la liturgia nos ofrece para entrar en esta dinámica: reconocer nuestros pecados y miserias, levantar los ojos a Jesucristo y dejarnos inundar por la luz de verdad y misericordia que emanan de su costado abierto en la cruz. “Sólo lo que es asumido es salvado”, decían los santos padres de la Iglesia antigua. Cuaresma es el momento de dejar que Dios asuma nuestra realidad, en su verdad, y transforme nuestro pecado en gracia salvadora para nosotros mismos y para los demás.
P. Antonio Villarino
Bogotá