Laicos Misioneros Combonianos

Revista “El Camino” – entrevista a Márcia Costa

Revista “El Camino” – entrevista a Márcia Costa

LMCEn abril los LMC estuvieron presentes en la Parroquia de Cristo Rey de la Vergada. Como tal, su revista “El Camino” del mes de abril, estuvo especialmente dedicado al Movimiento de los LMC. En esta edición especial, podemos leer una entrevista a nuestra LMC Márcia Costa, un testimonio del matrimonio LMC formado por Carlos y Sandra y noticias de Perú sobre nuestra LMC Neuza Francisco.

La entrevista a Márcia Costa, por Sofia Coelho

Márcia Costa, Laica Misionera Comboniana, natural de Aveiro, nació el 18 de julio de 1982. Conocí a Márcia, en Mozambique, en agosto de 2015 y allí es donde tuve el privilegio y conseguí realizar este trabajo, un nuevo testimonio misionero. Ya pasaron más de dos años y llegó la hora de publicar estas páginas de Misión. ¡Un rostro más de la misión!

Sofía Coelho: ¿Cómo encontraste a Comboni? Cuéntame un poco de tu recorrido.

Marcia Costa: Bueno, yo digo que encontré a Comboni, un poco por casualidad, yo estaba en la universidad en Viseu y en ese momento era animadora de la Juventud Obrera Católica (JOC).Y unas amigas me hablaron de Comboni y del grupo Fe y Misión, me invitaron a participar en una semana de animación misionera y recuerdo que en aquel momento coincidía con el campamento anual de las JOC. Con esfuerzo conseguí conciliarlos y pude participar de esta semana, pero no conocía a Comboni, lo que sabía de él era todavía era muy poco. Cuando estás caminando, estás en tu camino, respetas naturalmente el camino de los demás, pero vas pasando al lado.  Y como decía, participé, me gustó mucho la experiencia, pasamos una semana trabajando en un hogar de ancianos y con otros jóvenes y ahí fue donde empecé a conocer un poco a Comboni.

SC: Y ¿entonces…?

MC: Entonces decidí hacer el camino de “fe y misión” para aprender más, un poco más de Comboni. Porque yo siempre quise partir a otros países, pero yo pensaba… partir a través de la Cruz Roja, o de alguna otra institución. Siempre quise esta parte social, trabajo social, ayudar a las personas.  Pero al ir caminando y avanzando en la espiritualidad comenzó a tener sentido hacerlo desde un servicio a Cristo. Como una vocación…

SC: ¿Marcia y Comboni tenían sentido?

MC:   Sí. A medida que fui conociendo un poquito mejor, tuvo sentido, su carisma. Su lema de “Salvar con África”,   es en lo que creo, creo que debemos trabajar para formar líderes, debe ser el propio pueblo a proclamar su autonomía, su desarrollo y su reino de justicia y paz. Ayudar a las personas a creer en sí mismas, a creer que Dios está en medio de ellos.  Entendí que era por aquí mi camino.

SC:   ¿Y ese camino? ¿Preguntas? ¿Cómo llegaste a los LMC’S (Laicos Misioneros Combonianos)?

MC:   Claro que tuve muchas dudas. Sabe que Comboni decía que, “para las misiones, debemos ser Santos y Capaces…” Y pensé a menudo que yo no era Santa, ni Capaz, y si eso es lo que quieren, entonces no es para mí… (risas …)

SC: entiendo bien (risas…)

MC: Pero yo estaba queriendo conocer mejor y más a Comboni. Y después del camino del grupo Fe y Misión fui que conocí a los LMC.

SC: Marcia nuestros lectores, en su mayoría, es posible que nunca hayan oído hablar de los Laicos, tendrás que explicar un poco para que todo el mundo entienda.

MC: Un laico, es una persona común… un cristiano común que decide dedicar su vida a una Vocación. En nuestro caso, hemos compartido la espiritualidad Comboniana… este Salvar África con África, estar disponible a partir al encuentro de otras personas, de otras culturas y aprender el camino de la salvación / conversión, tenemos la certeza de no caminar para salvar, sino que nos salvamos con el pueblo. Porque es Dios quien nos salva.  Ser Laica es hacer este camino de Cristo.

SC: ¿Qué edad tenías cuando asumiste este camino?

MC: Ups… dos años de formación… estaba a punto de cumplir los 26 años, cuando hice mi compromiso. En seguida a Francia para aprender el francés y sólo después fui a la República Centro África.

SC:   Muy bien. Antes de contar tu experiencia misionera en la República Centro África e incluso antes de hablar de esta que hoy vives aquí en Carapira, Mozambique, dime qué es la Misión?

MC: Oh… (vacila…) ¿Qué es la misión?  (Risas…)   No es una respuesta fácil, porque la Misión tiene varios aspectos en la Misión. Tiene la dimensión del yo; la dimensión de los Otros y la dimensión de Cristo. ¡La Misión es Cristo! Y dentro de la dimensión que es Cristo, tiene el encuentro con el Otro. Y dentro del encuentro con el Otro, tienes el camino de conversión personal. Sofía, digo esto porque a veces cuando pensamos en la Misión, pensamos sólo en lo que vamos a dar, porque queremos dar. Nosotros somos así, gente que le gusta dar, y cuando llegamos a la Misión encontramos a otros pueblos que viven de otra manera, que viven de forma diferente, que viven con diversas dificultades pero que son felices y viven Cristo, no a tu manera, sino a la manera de ellos. Es complicado porque cuando ves a Cristo piensas en la manera “correcta”, la manera que te transmitieron, que lo ves desde pequeñita y por eso es correcto. Y es difícil a veces aprender esta abertura. Es todo un camino que hay que hacer, parece fácil cuando hacemos el curso de misionología, cuando hablamos de la inculturación, estamos “súper disponibles”, somos “súper tolerantes”, “capaces de un amor incondicional”, y aquí hablo por mí misma, pero de la teoría a la práctica, llegar y verte confrontada con toda la realidad es diferente y, naturalmente, tienes reservas … no es tan sencillo, por eso hablo de la conversión personal, porque vas aprendiendo de tus limitaciones y en la medida en que estás a “lavar los pies a los demás” ellos están lavando los tuyos también y así te muestran que también tienen a Dios.  Y entiendes que Dios es mucho más que aquel Dios que has conocido desde pequeñita, Dios es mucho mayor. Y nosotros ¡somos la imagen de Dios! No sé si me estoy haciendo entender, no te puedo hablar de misión con una palabra, o en una frase.

SC: Sí, entendí, y creo que fuiste clara, creo que el lector también lo entenderá, aprecio la manera sincera responder a la pregunta sin clichés, contando de hecho una realidad. Marcia tengo aquí algunas preguntas más, pero primero dame algunos ejemplos donde ves a Dios, dónde ves esta imagen de Dios de la que hablas, ¿puedes darme ejemplos concretos? ¿A partir de tu experiencia personal?

MC: Me acuerdo de esta imagen que tenemos de Dios, de la creación del mundo, mira por ejemplo en la RCA, que tenía un pigmeo, Gabriel, que al que quiero mucho, muy sonriente, siempre con una sonrisa era fantástico. Iba muchas veces por casa. Nosotros teníamos un árbol de mango que estaba seco delante de nuestra casa, y pensábamos cortarla para luego plantar otro árbol. Así que hablé con Gabriel, “Gabriel puedes cortar el árbol, nosotros te pagamos”, dijo que sí. Se tomó días para cortar el árbol y me fascinó su respeto por la creación de Dios. Como te comentaba el árbol estaba seco, pero a menudo se detenía y hablaba con el árbol, con respeto, para disculparse y agradecerle por todo lo que ella ya nos había dado. Ahí está la imagen de Dios, cuando estás allí (en tu país) luchando con el mundo porque estás enojada con unas cuantas cosas y porque tienes tu manera de pensar… tú tienes allí una persona a hablarte de Dios, no aquel “tu” Dios tradicional, de la Iglesia, del bautismo, sino aquel Dios que nos creó a todos, aquel Dios que creó toda esta naturaleza fantástica para nosotros. Por ejemplo cuando el hombre iba a coger la miel, mientras el hombre subía al árbol, las mamás hacían una danza de agradecimiento abajo, para agradecer al árbol que acogió la colmena, para agradecer a las abejas que produjeron la miel.  Allí con los pigmeos, aprendí esta sencillez, vi la Laudato Si, en vivo y a todo color.  Porque nosotros cuando partimos, a veces decimos que vamos a ayudar a los “pobrecitos”, a ayudar la “miseria humana” y aquí de nuevo os digo que hablo por mí misma, cuando llegué a la misión entendido que “la miseria humana” existe realmente, pero muchas veces ella vive dentro de mí, con mis limitaciones, con mis dificultades de saber amar a los demás, o de saber escuchar al Otro con el respeto que él merece. O de promover más su dignidad.  Muchas veces parece que estamos con un pie arriba, porque estamos con una actitud de quien llegó para enseñar, cuando debemos estar en actitud de aprender. Y esto a veces es difícil, sobre todo cuando partes por primera vez, y nosotros vamos por dos años, tu primer pensamiento es a menudo querer “salvar el mundo”, todos somos muy capaces … (risas …) muy soñadores (más risas …).  Entonces tú quieres llegar y “hacer” y ante todo hay que escuchar. Dar tiempo de entender la cultura. Y tiempo para no enojarse.  Yo en la RCA al principio me enfadaba mucho. No fue fácil, nosotros vivíamos en una situación muy pesada a nivel social. El Pueblo Pigmeo era esclavo, existía un sentimiento de posesión. El niño Pigmeo, no nace libre. También está todo el tema de la brujería, es casi imposible no enfadarse. Pero necesitas aprender que más que hablar es mejor escuchar.  Y es necesario caminar juntos. Después es cierto, son “tus católicos” que están matando a la persona que fue acusada de brujería, es cierto, pero la pregunta es, “¿Qué pasaría si yo hubiera nacido aquí?”.”¿Cuál sería mi actitud?” Es necesario este camino. Y no es más que un camino de amor. Y Dios es amor. Pero el amor tiene diferentes maneras de ser interpretado. Entonces la manera como experimento el amor es diferente, será diferente en el Pueblo Macúa, diferente en el Pueblo Pigmeo… Hay que aprender cómo se vive el amor.

SC: Bueno, en la RCA, tu primer destino misionero, ¿tenías portugueses? ¿Cuéntanos un poco?

MC: Fui sola. Pero fui a conocer y hacer comunidad con Susana Vilas Boas y María Augusta, ambas portuguesas y LMC. Después fui a casa de las Hermanas, para aprender la lengua local, y me quedé allí unos tres meses, cuando regresé, ya no estaba María Augusta, y me quedé en comunidad con Susana. Después Susana regresó y llegó Élia también portuguesa y LMC. No nos conocíamos antes, pero éramos de la misma cultura.

SC: ¿Cuáles eran tus funciones en la RCA? En la actualidad, en Mozambique ya he visto que existe una mezcla, auxilias en la escuela, trabajas en la cocina, realizas tareas de enfermería, en la pastoral, trabajas con grupos de Infancia Misionera, en la concienciación y evangelización y en la República Centro África como era, porque ya sentí que son realidades diferentes y si me permites sentí una cierta pasión por tu parte por la Misión en RCA?

MC: Allá no teníamos funciones específicas, nos ocupábamos entre todas de todo. Existían escuelas de integración para los Niños Pigmeos, una en el centro de la misión y las otras quedaban en medio del Bosque. Mi trabajo era acompañar un poquito el trabajo realizado en las escuelas y acompañar a los padres, pues intentábamos incluir a los padres en el proceso de la educación, mostrar la importancia de aprender a leer y a escribir hasta por una cuestión de defensa del propio pueblo.

SC: ¿Cómo vives la espiritualidad comboniana, tienes alguna frase con la que te identifiques?

MC: Tengo varios pensamientos de Comboni que hacen mucho sentido para mí, pero como he dicho antes estoy muy de acuerdo con el lema “¡Salvar África con África!”

SC: Marcia agradezco tu buena disposición para responder a estas preguntas, tengo muchas otras, por supuesto, pero quedarán para una próxima oportunidad. Y quién sabe tal vez en Portugal o en otro país de Misión. ¡Gracias! Y en nombre de mi equipo joven, agradezco el testimonio.

Gracias Márcia.

Por: Sofía Coelho

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