Laicos Misioneros Combonianos

Mi vocación como laica misionera comboniana

Por Beatriz Maldonado Sánchez, LMC

Hoy en día podemos encontrar un sin número de propuestas en el mundo. Por difícil que parezca nuestra situación, tenemos la oportunidad de elegir y seguir un camino y apostar por un sueño; una misión que nos hace romper los esquemas sociales en los que fuimos formados, educados o forzados a seguir por el qué dirán. Según las opciones presentadas por mi familia, tenía dos propuestas para elegir mi vocación: «Te casas o te vas al convento».

Ante esta afirmación estuve en proceso vocacional con las consagradas, pero me di cuenta de que no sentía el llamado a la vida religiosa y pensé que me casaría, hasta que tuve la oportunidad de conocer la vocación del Laico Misionero Comboniano (LMC), donde solteros o casados podíamos servir a Dios ayudando en la construcción de un mundo donde reine su amor.

Soy Beatriz, y te contaré un poco sobre cómo cambió mi historia al conocer a los LMC. Pertenezco a una familia católica de Sahuayo, crecí viviendo mi fe en familia, participábamos activamente en los apostolados que se realizaban en la parroquia y estudiaba en la universidad. Todo era normal, hasta que algo cambió en mí cuando me invitaron a participar en un campo misión de Semana Santa, era el año 2000. Jamás imaginé todo lo que viviría al dar este «sí» a Dios. Esa semana cambió mi historia y la idea de formar una familia. Así se cumplía uno de los sueños de mi niñez que había quedado sepultado en mi memoria, pero Dios que conoce lo más íntimo de nuestro corazón lo rescató, ir a África para ayudar a los niños. Ese deseo había surgido al conocer las historias de los Misioneros Combonianos en la revista Aguiluchos que leíamos con nuestra catequista Lolita.

Siempre había querido ir a misiones de Semana Santa, una amiga me invitó y la verdad me dio tanta alegría que, sin dudarlo, me comprometí a participar. Dejar a mi familia no fue fácil. Salir de mi realidad fue un paso para experimentar hermosas vivencias. Estar en un lugar con personas que no conoces haciendo cosas que jamás imaginaste y a las que no estás acostumbrada fue un gran reto que me ayudó a desarrollar una capacidad de adaptación, identificando en el otro la presencia de Dios. Estar con ellos como laica para compartir mi experiencia de Dios, sabiendo que los valores del Evangelio son universales, fue lo que dio identidad a mi vocación laical en medio de una comunidad indígena.

A partir de ese año fue imposible dejar de vivir la misión. Las experiencias en diferentes épocas del año y por más tiempo aumentaron, situación que me acercó a la gente y a vivir su día a día compartiendo todo, enriqueciéndonos unos a otros.

Recibí la propuesta de ir a misión fuera del país y al dar el «sí», comencé mi formación en comunidad; fue un periodo en el que purifiqué mi decisión. Así, después de una larga espera, recibí un correo que decía: «irás a las misiones de Mozambique»; el correo llegó después de la muerte de mi papá, suceso que cimbró mi vida. Confiada en Dios salí a la misión, la oración y el apoyo de mi familia me fortalecieron ante el paso que debía dar.

Llegar a África fue un sueño hecho realidad. La gente de Mozambique me recibió con su agradable calor y alegría. Estuve dos días en Maputo, la capital del país, esperando la llegada del padre que me llevaría a Nampula. Los LMC que serían mis compañeros me recogieron y trasladaron por carretera a Carapira.

Así comenzó la historia misionera con personas a las que fui conociendo y formando lazos de amistad y familia. Esto fue muy importante para mí porque cada día me convencía de que no estaba sola; primero estaban mis compañeros de comunidad y de grupo como Martinho y Margarida, matrimonio LMC de Mozambique, que para mí fueron grandes maestros y me ayudaron a corregir mis errores en el campo de misión.

Afortunadamente, también había una comunidad de padres y hermanos combonianos que atendían la parroquia y la escuela, así como las combonianas que se encargaban de las niñas del internado. Todos formamos el equipo misionero para la parroquia de Carapira. Cada uno teníamos nuestras actividades, pero nos unían la oración, el plan de trabajo, las convivencias y hasta los paseos, que nos permitían conocernos mejor.

Viví en el Instituto Tecnológico Industrial de Carapira (ITIC), que es espectacular, ya que la frase de bienvenida te hacía sentir en casa: «Hacer de la escuela una gran familia». Realmente eso era, todos conseguíamos sintonizar nuestra vida en torno a lo que acontecía en el ITIC; nos daba grandes vivencias 24 horas al día, desde preparar el desayuno, limpiar todas las áreas, apoyar en la administración y dar clases, hasta el estudio nocturno y acompañamiento de enfermos, era un verdadero equipo de trabajo.

En cuestión de religión había mucho respeto y diferentes credos. Alguna vez los alumnos musulmanes me invitaron a su momento de oración. Los católicos teníamos misa dos veces por semana, y cada 8 días nos reuníamos con el grupo de jóvenes. Algunos participaban de los encuentros vocacionales que organizábamos en la parroquia, retiros que han dado frutos para la vida misionera y diocesana; unos ya son sacerdotes y otros siguen su proceso de formación, como es el caso de dos escolásticos Combonianos, ahora estudian en América; Doler en Brasil y Felizardo en Perú.

La cita bíblica que consolidó mi camino misionero es “Recibirás la fuerza de mi Espíritu y serás mi testigo para siempre” Hch 1, 8. Sigue presente en mi vida de oración, sobre todo en el año jubilar coincidiendo con mi XXV aniversario como LMC, está fuerza sigue latente, tuve la oportunidad de celebrar de distintas formas:

1. En el grupo de laicos me tocó coordinar la apertura de la misión permanente de nuestro movimiento LMC en la parroquia de San Miguel Arcangel en la comunidad de Metlatónoc, Gro misma que ya estábamos planeando tres años antes.

2. Ingrese al equipo coordinador de Misioneros Laicos Ad-gentes (MILAG), un desafío para mí como persona por las múltiples tareas que ya tengo como misionera laica.

3. Me uní a la familia Comboniana para participar del jubileo de los jóvenes en Roma, acompañé un grupo de ocho jóvenes mexicanos en donde también estuvieron cuatro de mis sobrinos, previo tuvimos una semana formativa donde compartimos sobre la encíclica Laudato Sí.

4. Apoyar en la organización del taller de Animadores Diocesanos en San Juan de los Lagos con el equipo MILAG.

5. Experiencia de misión ad-gentes con mi sobrina en Lokichar, comunidad de Kenia, un tiempo de gran aprendizaje y un crecimiento vital para nosotras.

6. Celebrar con mi comunidad parroquial y la familia mi vocación como LMC y animar a otros a descubrir este camino misionero.

Te puedo decir que el 23 de abril del 2000 ha sido la Pascua que dio un cambio muy importante en mi vida que me permitió comenzar un proceso de continuo aprendizaje y crecimiento donde hacer con Amor lo que me gusta me permite ser Feliz.

Cada día hay nuevos retos, la oración, la formación permanente son los grandes pilares que me fortalecen para avanzar hasta donde Dios quiera con la certeza de que cada día es una oportunidad para Servir. Me encomiendo a tu oración.

Si tienes inquietudes por la vida misionera ad-gentes, responde a tú llamado y encontrarás la Felicidad al Anunciar el Evangelio.

Beatriz Maldonado Sánchez, LMC

Uno en Cristo, unidos en la misión

LMC Mexico

El retiro espiritual para los LMC es muy importante, nos ayuda a reconocer lo que Dios nos pide a cada persona, nos reconstruye cuando es necesario corregir algo en nuestra vida y nos prepara cuando es necesario tomar decisiones. Nuestro asesor el P. Filomeno Ceja MCCJ fue quien nos dio la introducción y el cierre del retiro. Nos acompaño por medio de los diálogos personales, sus consejos siempre son muy acertados y nos ayudan a la toma de decisiones tanto de forma personal como de grupo.

Mariana se conectó virtualmente desde la misión de Metlatónoc Guerrero para saludarnos, seguimos invitando personas que se puedan unir al proyecto misionero. Está muy contenta, siempre nos alegra verla tan feliz y cada vez más integrada en el servicio que realiza, siguiendo el plan de trabajo con la parroquia.

 El retiro mensual de medio día que realizamos los LMC en México es muy importante, nos prepara y nos ayuda a vivir mejor nuestro retiro anual de tres días, tener el tiempo para estar en la fuente y encontrar la gracia de Dios para nuestra persona, esta ocasión nuestro tema central fue el mensaje del Papa León XIV para el DOMUND 2026, “Uno en Cristo, Unidos en la Misión” el P. Héctor Manuel Peña MCCJ fue el predicador, tuvimos momentos de oración, tema, reflexión personal, lectio divina, compartir, adoración al Santísimo, la eucaristía, mismos que nos ayudaron a tener un encuentro personal con Dios.

Conseguimos estar 8 personas, Daniel, Alejandra (viuda), Cesar, Ana y Florencio (matrimonio), Hortensia, Adriana y Beatriz. Ha sido muy interesante ver como cada uno vamos caminando, los desafíos a vencer y la meta por alcanzar. Lamentamos que algunos compañeros por cuestiones de trabajo y estudio no pudieron estar, los tuvimos presente en la oración que siempre nos une.

Florencio y Ana en la misa Dominical de la comunidad de San Francisco del Rincón, Gto realizaron su promesa por un año para seguir el camino LMC, se han comprometido en seguir haciendo animación misionera de forma mensual y apoyar en la formación; Daniel se llevo tarea personal y seguir su crecimiento en el grupo, a Alejandra se le acompañara para que resuelva su situación personal, Cesar decidió dejar el grupo; Adriana, Hortensia y Beatriz seguirán en el equipo de coordinación.

Dios nos sigue confrontando desde nuestra realidad laical, regresar a lo cotidiano y hacer vida nuestro compromiso misionero no es fácil, pero sabemos que “Todo se puede en aquel que nos fortalece”, convencidos de seguir avanzando juntos en nuestro compromiso misionero para la Evangelización.

LMC México

La formación integral se refleja en la misión

Metlatónoc LMC

Tuve la oportunidad de conocer a Mariana y Adelaida años atrás, tiempos en los que ellas tenían que hacer su propio camino para responder al proyecto que Dios les estaba presentado, ha sido un crecimiento constante donde ambas han tenido que vencer los obstáculos encontraron.

 Adelaida fue a la primera que conocí de marzo a mayo del 2011 cuando estaba en mi práctica misionera de tres meses en la comunidad de Vicente Guerrero, ella formó parte del grupo de catecismo para hacer su Primera Comunión, la formación incluía liderazgo así que al terminar el curso ella pudiera ser Catequista. Es importante mencionar que nosotras como misioneras la gente nos veía como religiosas porque en muchas ocasiones nos decían Madre. Conociendo la realidad de su cultura ella, me hizo ver que era necesario dialogar con los responsables para que se reconociera el cargo que ella podía desempeñar. Se convocó a una reunión donde participe, estuvieron los principales de la comunidad, las autoridades y los responsables del templo (solo hombres podían tener estos cargos); después de un dialogo de tres horas se aceptó que como mujer pudiera ser responsable de la formación catequética en la comunidad y ya tiene 15 años en ese cargo en su localidad, hoy en día participa en el consejo parroquial, asamblea diocesana y congresos misioneros; su comunidad la respalda ya que representa a su Pueblo.

Mariana fue diferente la experiencia, ella participaba en el grupo misionero de jóvenes en el seminario, hizo discernimiento vocacional en el grupo América Misionera y cuando di mi servicio en la formación en el año 2017 recuerdo que participó en el retiro de información LMC y comenzó su crecimiento en el grupo de Laicos Misioneros Combonianos, tuvo que vencer sus propios obstáculos personales, familiares, de grupo y sociales. Participaba mensualmente en los retiros y en las actividades semanales del grupo. La perseverancia la llevo a dar pasos firmes y hoy se encuentra dando su servicio como LMC en la parroquia de San Miguel Arcagel de Metlatónoc, donde estará por tres años de servicio.

Ya se conocían por coincidir en las reuniones donde ambas participan en la parroquia. Esta semana surgió algo diferente en este tiempo de cuaresma, han realizado un servicio en equipo durante 7 días, dieron temas de Formación en las comunidades de Vicente Guerrero y Linda Vista en preparación a la Semana Santa, son espacios en donde el trabajo en equipo fortalece a la persona. Durante el día tuvieron diferentes actividades y estas son algunas de ellas:

+ Compartir los temas de los días Santos de la Semana Santa.

+ Formación a los Catequistas de Buen Vista para que hagan sus celebraciones.

+ Juegos con los niños como la lotería de pasajes de la Biblia.

+ Se rezaba el Rosario de la aurora (en Mixteco) a las 6am en Vicente. 

+ Cosechar chilacayote.

La importancia de seguir compartiendo el Evangelio donde Dios nos envía hace que podamos conocer personas disponibles y serviciales. Tú también puedes sumarte a este gran proyecto. ATRÉVETE.

Beatriz Maldonado Sánchez, LMC México

Las posadas una tradición en México

Posadas Mexico

En mi experiencia como mexicana hay muchas tradiciones en este país algunas ya de mucho tiempo atrás, siendo ya una costumbre que pasa de generación en generación, como son las posadas que más allá de solo asistir por los dulces que se nos regala al finalizar cada una, se hace memoria de ese camino que José y María tuvieron que pasar para conseguir un lugar donde naciera Jesús, pues al no encontrar posada como las llamaban antes ahora seria como habitaciones de hotel, lo que pudieron ofrecerles fue un establo y ellos lo aceptaron con gran amor.

Esta tradición de las posadas se organiza y cantan en diferentes partes del país cada lugar con su costumbre, pero con ese toque especial de lo que realmente se conmemora y significan.

En mi familia las organizamos así, 9 de los integrantes toma una posada por día a él o ella le tocara dar aguinaldos o algún aperitivo como bebida caliente más conocida como ponche si se tiene con que comprar, ya que como hace frio este es uno de los signos que nos recuerda que se acerca la Navidad. Se reza el rosario al terminar cada misterio se cantan versos, al ir caminando con los peregrinos.

Ejemplo:       

  • Caminen gustosos espesos queridos ángeles del cielo cubrir los caminos.
  • De la Blanca nieve que ha desgastado los lirios se ponen de color nevado.
  • Por entre esos montes va la omnipotencia también los leopardos le hacen reverencia.
  • Por entre esos montes camina María con su esposo amado de noche y de día.
  • Etc.

Después de varios versos se llega a una casa para pedir la posada, así se hace en tres momentos durante el rosario hasta terminar, al hacer las tres peticiones se canta la entrada de los peregrinos en la casa donde se quedarán ese día que le toca a esa familia la posada, al siguiente día de ahí se comienza para ir a la siguiente casa y así durante los 9 días.

Aún cuando estamos en un mismo país, cada estado, diócesis, parroquia, colonia y familia tienen diferente manera de organizar y realizar esta tradición, aplica igual para los cantos, la tonada y el ritmo.

Aquí en Metlatonoc donde estoy de misión se organizan muy diferente, de acuerdo a su costumbre, ha sido una experiencia muy agradable pues he aprendido mucho de las personas al ir observándolas, los organizadores de las posadas aquí son los mayordomos, solo ellos mueven las imágenes, deciden qué niños las llevarán y tocan la campana mientras se mueven las imágenes, algo curioso que se me hizo aquí es que tienen a los peregrinos vestidos como ellos, con traje típico de la región.

El cantor es quien reza una parte del rosario antes de salir con los peregrinos cuando comienza la letanía ahí es la hora de comenzar a caminar va cantando en latín y responde el mismo, al llegar a la casa donde se pedirá posada deja de cantar la letanía. Los grupos de las carreras Guadalupana y de Juquila son quienes leen las lecturas y cantan el pedimento tanto los versos de afuera como de adentro se dividen para hacerlo así, en estas posadas aquí llevan banda, les regalan silbatos a todos se hace mucho ruino y tiran cohetones, al llegar a la casa donde se quedarán los peregrinos se la reconoce porque está muy adornada y está el portal que prepararon.

El cantor termina de rezar el rosario ahí, los grupos ya mencionados antes se reúnen y cantan algunos villancicos, después sigue la convivencia de toda la comunidad parroquial. Su costumbre es dar pozole y café, la banda toca y las personas se van animando a bailar. Más o menos van terminando todo como entre las 11 o 12 de la noche. Los grupos de las carreras son tres dos Guadalupanas y la de Juquila, se reparten los días que les tocará cantar y participar.

Ha sido un vivir estas fechas de diferente manera al no estar en familia. Como me dijeron mis hermanos, ahora convivirás con otras personas y cuando vengas en tus vacaciones será momento de convivir con nosotros. Es lo que me anima a seguir, la oración y el ánimo que toda mi familia, amigos y conocidos me brindan, estoy tratando de encargarme de las cosas de Dios que yo sé que él se está encargando de las mías, que en principal aquí en la tierra soy yo y mi familia.

Mariana, LMC en Metlatonoc (México).

LMC en la misión de Metlatonoc

LMC Mexico

Iniciamos esta misión en Metlatónoc Guerrero el día 1 de julio del 2025 Mariana Meléndez y Leticia Orduñez, Laicas Misioneras Combonianas (LMC). Nuestro comienzo fue desde cero ya que la casa donde viviríamos no estaba amueblada y le faltaban algunos trabajos de fontanería, mientras estuvimos viviendo en la casa parroquial y fue hasta el día 17 del mismo mes que nos fuimos a instalar a nuestro nuevo hogar; donde aún le estaban haciendo arreglos, pero ya podíamos estar. Está bien ubicada, desde la azotea se pueden ver las diferentes colonias, la montaña y un hermoso paisaje donde se puede apreciar la frescura natural del lugar; el segundo piso tiene cuatro habitaciones, una se acondiciono para la cocina y los demás son dormitorios, así podemos recibir visitas misioneras; bajando las escaleras al primer piso del lado izquierdo se encuentra un gran local el cual tenemos planeado utilizar para reuniones de crecimiento humano para las personas que tengan interés en aprender manualidades, refuerzo escolar o aquello que las personas nos han pedido, como rezar el rosario.

La Parroquia de San Miguel Arcángel donde el Padre Miguel Navarrete MCCJ es el Párroco y el Padre Wojcech MCCJ es el Vicario cuenta con 39 comunidades, se les atiende desde la notaría que está abierta desde temprano, ahí llegan las personas de todas las comunidades para pedir su misa describiendo la necesidad de su familia o algún sacramento, también los fiscales van a invitar al padre para que celebre la misa de la fiesta en su comunidad. Poco a poco nos estamos dando a conocer, en las misas, las convivencias o fiestas a las que hemos sido invitadas. El P. Miguel nos presenta como las misioneras que estaremos un tiempo en Metlatónoc apoyando en la Pastoral de la Iglesia.

La catequesis es la puerta que se nos ha abierto para servir, hemos comenzado en la zona Parroquial y en una comunidad que se llama Yuvinani, Tenemos un grupo para formar agentes de pastoral, con los cuales nos encontramos dos veces por semana durante 6 meses con un programa propuesto por la parroquia en donde participa el señor Billano, Cristina, Elvia, Florina, Marcelina y Adelma personas que se han disponibles para ayudar en la iglesia. Los grupos para recibir sacramentos son dos grupos, uno es de 33 niños y jóvenes desde 9 a 24 años que se preparan para recibir su primera comunión y el otro son 7 adolescentes entre 13 a 16 años para hacer su confirmación. Estamos aprendiendo las oraciones básicas, los mandamientos, se les comparten los temas de la creación, los profetas, la vida de Jesús. Por medio de videos que faciliten su comprensión poniendo los ejemplos desde la vivencia en su comunidad enseñándolos a diferenciar entre el bien y el mal. El desafió que hemos encontrado es la lengua, no todos hablan español y nosotros no sabemos mixteco, siempre estoy confirmando con el señor Billano quien me ayuda a traducir.

Para estas vacaciones tuvimos la oportunidad de participar en el curso intensivo de catequesis y apoyo escolar que organizo el párroco en donde nos incorporamos al equipo de servicio y colaboramos con Cesar, Consuelo y Sonia jóvenes que van de vacaciones pues están estudiando fuera. En el apoyo escolar estuvo Cesar dando las materias de matemáticas e inglés, en la catequesis estuvimos las mujeres. Hubo buena participación aun cuando estaba lloviendo no dejaron de asistir los niños, llegaban a las 3:30 pm comenzamos con juegos de integración, en seguida el tema y a las 5:00 pm participamos de la misa, después solo se daba indicaciones, recogían sus cosas para terminar a las 6:00 pm y salir temprano a sus casas.

Debido a las lluvias en este tiempo no es posible desplazarnos a las comunidades más lejanas pues los caminos son de terracería, hay deslaves, se desprenden los cerros y pueden caer rocas de todos tamaños que ocasionan el bloqueo de los caminos, también es peligroso porque pueden suceder accidentes y se puede revelar el transporte al barranco. La recomendación es que en tiempos de sequía vamos a llegar en esas comunidades. Ya algunas las conocemos por las visitas que hemos hecho en tiempo de Semana Santa o Navidad.

Participamos en Tlapa en la Asamblea Diocesana, fuimos representando la parroquia con el P. Miguel, Cesar, Gabriel, Adelaida, Leticia y yo. Estuvimos reunidos una semana en cual recibimos temas que nos ayudaron a conocer en un panorama general a las comunidades indígenas, nos dimos cuenta de que hay diferentes grupos indígenas en la diócesis ya que se habla en tlapaneco, nahual y mixteco pudiendo haber mas variantes en el idioma. Se formaron equipos de trabajo acorde a la dimensión donde se sirve. P. Miguel y Gabriel estuvieron en la dimensión de Catequesis coordinada por el P. Nacho; Leticia y Cesar estuvo trabajando con la dimensión de misión coordinada por el P. Damián; Adelaida y yo estuvimos en la dimensión educativa coordinada por el P. Juan. Fue algo nuevo para mí, pero eso si de mucho aprendizaje y compromiso. El trabajo fue intensivo y de gran ayuda para nosotras que vamos llegando, poco a poco vamos aportando nuestro granito de arena para caminar en nuestra Iglesia donde todos los bautizados podemos aportar algo. Agradezco a quien me tiene presente en su oración que me da la fuerza para continuar aun estando lejos de mi familia, gracias por su apoyo económico que facilita el seguir manteniendo la comunidad les comparto que aquí la canasta básica es más cara que en mi comunidad ya que no se vende por kilo sino por piezas y realmente se encarecen las frutas o verduras. También se pueden sumar a este proyecto para que seamos mas en esta misión de LMC que estamos comenzando de forma permanente.

Ha sido una experiencia muy bonita estar compartiendo con el pueblo Mixteco; el curso de catequesis, las graduaciones de las escuelas en distintos grados, los bautismos, quince años, las actividades de la parroquia y lo convivido con las personas en tradiciones y costumbres que tienen aquí, también en fiestas en otras comunidades todo ha sido muy enriquecedor para mí como persona, pero eso si sin olvidar quien soy y de dónde vengo.

Mariana Melendez Candido, LMC México.