Laicos Misioneros Combonianos

Mensaje del Consejo General para la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Sagrado Corazón

Roma, 12 de junio de 2026 – Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús

Queridos hermanos:

La Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos invita a volver a la fuente de nuestra vocación y de nuestra misión. Al contemplar el Corazón traspasado del Buen Pastor, reconocemos el amor sin medida de Dios por la humanidad: un amor que se hace cercanía, compasión, misericordia y entrega total de sí mismo.

El Corazón de Jesús no es solamente un símbolo de nuestra fe; es el lugar donde aprendemos a conocer la manera de amar de Dios y el criterio con el que discernimos nuestra vida misionera. En él descubrimos un amor que no excluye a nadie, que se deja herir por el sufrimiento del mundo y que continúa buscando a quienes están perdidos, olvidados o descartados.

San Daniel Comboni encontró en el Corazón de Cristo el secreto de su pasión misionera. De aquella contemplación nació su amor por los pueblos más abandonados y su capacidad de compartir su historia hasta sentirlos verdaderamente como hermanos. También para nosotros, “hijos” de tan gran Apóstol de África, la misión encuentra su origen y su renovación en dejarnos modelar por el Corazón de Jesús, para que nuestra mirada, nuestras decisiones y nuestras relaciones reflejen cada vez más sus mismos sentimientos.

El Papa Francisco nos recordó que «el Corazón de Cristo, que simboliza su centro personal del que brota su amor por nosotros, es el núcleo vivo del primer anuncio» (Dilexit Nos, 32). Solo permaneciendo unidos a este centro podremos evitar que la misión se reduzca a eficiencia, organización o simple actividad. Antes que trabajadores, somos discípulos; antes de hablar de Cristo, estamos llamados a dejarnos transformar por su amor.

Vivimos en un mundo marcado por profundas heridas. Guerras, violencias, desigualdades, migraciones forzadas, pobrezas antiguas y nuevas siguen afectando a millones de personas. Muchos hombres y mujeres buscan esperanza, escucha y dignidad; muchos jóvenes buscan un futuro; numerosas comunidades viven situaciones de fragilidad e incertidumbre. Frente a estas realidades, la tentación de la indiferencia o de la resignación está siempre al acecho.

El Corazón de Cristo, en cambio, nos llama a una cercanía valiente. Nos invita a no pasar de largo, a no encerrarnos en nuestras seguridades, sino a compartir la vida de los pueblos a los que somos enviados. La misión nace precisamente de este movimiento del corazón: salir de nosotros mismos para encontrarnos con el otro, reconociéndolo como hermano o hermana amada por Dios. Dando prioridad a los últimos, a los más marginados y a los más pobres, hasta desear, como decía Daniel Comboni, «estrechar entre los brazos y dar el beso de paz y de amor a aquellos infelices hermanos nuestros» (Escritos, 2742). Sí, como combonianos, estamos llamados a ser signo de este amor que acoge y reconcilia, que crea fraternidad y genera esperanza en las periferias del mundo.

Nuestra presencia en las diversas Iglesias y entre los distintos pueblos del mundo adquiere credibilidad cuando se convierte en testimonio de comunión, especialmente en nuestras comunidades internacionales e interculturales. La diversidad de nuestros orígenes no es un obstáculo para la misión, sino uno de sus signos más elocuentes: el Evangelio es capaz de unir aquello que el mundo tantas veces divide.

En esta fiesta, pidamos, pues, la gracia de un “corazón misionero”, capaz de compasión, escucha y cercanía; un corazón libre de toda forma de cerrazón y dispuesto a dejarse interpelar por los sufrimientos de los más pobres y abandonados; un corazón que sepa reconocer la presencia de Dios en las periferias humanas y existenciales de nuestro tiempo.

Confiamos al Sagrado Corazón de Jesús nuestro Instituto, las comunidades en las que vivimos, los pueblos a los que servimos y a todos aquellos que llevamos en la oración y en el trabajo cotidiano. Que este Corazón renueve en nosotros la alegría del Evangelio, reavive el fuego de la misión y nos haga testigos creíbles de su amor en el mundo.

Con afecto fraterno, les deseamos una santa y gozosa Fiesta.

El Consejo General MCCJ

Reunión de los miembros LMC de Kenia

LMC Kenia

Del 4 al 8 de junio tuvo lugar en Kitelakapel una reunión de los miembros del LMC Kenia. Fue un momento especial de reflexión, oración y planificación para el futuro de nuestra comunidad.

Durante la reunión, repasamos la evolución de los LMC en los últimos seis meses y reflexionamos sobre la dirección que debemos tomar de cara al futuro. Juntos, discutimos nuestros puntos fuertes, retos y oportunidades para seguir creciendo y prestando servicio. Cada día comenzaba con la Santa Misa celebrada por el P. Joseph, durante la cual encomendamos a Dios nuestros planes, actividades e intenciones. El encuentro fue también una excelente oportunidad para fortalecer nuestras relaciones, compartir experiencias y construir comunidad.

Un acontecimiento especialmente importante durante nuestra estancia fue la celebración de la fiesta del Corpus Christi el 7 de junio. Los miembros de CLM participaron en la solemne procesión eucarística en Kitelakapel. La Santa Misa fue celebrada por el P. Joseph, quien nos recordó en su homilía la importancia de la Eucaristía como fuente de unidad, amor y fortaleza para todo cristiano. Fue un momento especial de oración y un testimonio público de nuestra fe.

Tras la Santa Misa, los fieles tomamos parte en la procesión con el Santísimo Sacramento, honrando a Cristo verdaderamente presente en la Eucaristía. Los miembros LMC colaboramos activamente en la preparación y organización de la celebración y ayudamos durante todo el evento.

Esta hermosa fiesta reunió a muchos feligreses, niños y jóvenes, demostrando la fe viva de nuestra comunidad. Fue también un momento especial de unidad, alegría y gratitud por el don de la presencia de Jesús entre nosotros.

El lunes, tras la Santa Misa y el desayuno, partimos hacia nuestros hogares, llevándonos con nosotros nueva inspiración, aliento espiritual y una motivación renovada para seguir sirviendo a los demás.

Agradecemos a todos su presencia, su compromiso y el tiempo que compartimos juntos. Que Cristo, presente en la Eucaristía, siga guiándonos y fortaleciéndonos en nuestra vida cotidiana y en nuestra misión como miembros del LMC.

LMC Kenia

Día de África 2026

Día de África

Compartimos con vosotros esta conversación organizada desde AMANI; ONG española que colabora con los LMC, con el coordinador del Comité Central de los Laicos Misioneros Combonianos.

En este video nos comparte una mirada a África y en particular desde los LMC presentes en el continente, algo de historia, de los sueños y del compromiso por ser fieles a la vocación misionera inspirados por San Daniel Comboni.

Una nueva familia en Lima

LMC Peru

Cuando estuvimos en Lima, encontramos una nueva familia que nos ayudó con muchas cosas.

Nunca nos sentimos solas porque ellos nos acompañaron en todo. También nos introdujeron a la cultura y la comida del Perú.

A pesar de la barrera del idioma, tuvimos una buena experiencia, lo cual llegó a ser nuestra fortaleza y confianza.

En Lima conocimos a mucha gente, familias y también amigos de los LMC.

Muchas veces fuimos a rezar el rosario y otros días fuimos a pasear. También celebramos cumpleaños juntos. Además, fuimos a la playa para disfrutar.

En todos esos encuentros encontramos esperanza y confianza, especialmente en el idioma español.

Belinda Awino, LMC en Perú