Laicos Misioneros Combonianos

Ser levadura de PAZ y de ESPERANZA como los discípulos de Emaús

Asamblea LMC Italia 2026

Del 4 al 6 de septiembre se celebró en la casa generalicia de los Misioneros Combonianos la asamblea de los Laicos Misioneros Combonianos de Italia, inspirándose en la imagen bíblica de los dos discípulos de Emaús que, en su camino, tristes y desorientados, se alejaban de Jerusalén.

La desorientación fue nuestro sentimiento inicial: el cansancio de nuestros grupos territoriales, el cansancio de acompañar a los más pobres y abandonados de nuestras comunidades, el cansancio de nuestra vida cotidiana inmersa en un mundo frágil, desorientado y violento.

Llegamos desorientados y tristes, y poco a poco Jesús comenzó la terapia de la ESPERANZA. En primer lugar, escuchamos en la oración inicial la Palabra de Dios y fragmentos de una catequesis del papa Francisco sobre los discípulos de Emaús; a continuación, el informe de nuestro equipo de secretaría; después, escuchamos las voces de nuestras LMC en misión: Linda desde Kenia e Ilaria y Federica desde Mozambique; y, por último, todos los grupos expresaron su cansancio utilizando las cartas del juego DIXIT.

Después de cenar, el padre Provincial y el Superior de la casa nos dieron la bienvenida y nos conectamos por Zoom con Alberto, el coordinador del Comité Central, quien nos puso al día sobre el movimiento internacional LMC y sobre el proceso de reconocimiento eclesiástico en curso con el Dicasterio para los Laicos, la Familia y la Vida.

Al día siguiente, continuamos con esta escucha activa, partiendo siempre de la Palabra de Dios, del pasaje bíblico: corazones ardientes, ojos abiertos y pies en camino; y, tras los saludos y una breve reflexión del P. Gigi Codianni, superior general de los misioneros combonianos, guiadas por la Hna. Maureen, conversamos con el Espíritu en grupos, técnica utilizada también en el Sínodo sobre la Sinodalidad en Roma.

Durante la explicación, la hermana Maureen invitó a cinco de nosotros a preparar pan: el agua, la levadura, el oxígeno, la sal y la harina se disuelven, se amasan y nace algo nuevo… el pan, fragante, sabroso, caliente, pero se necesita tiempo, paciencia y la colaboración de muchas manos.

Por la tarde, esta vez guiados por Dorotea (LMC de Palermo), partimos de un breve relato de Eduardo Galeano en el libro Palabras en camino: «A orillas de un mar, un alfarero se retira en su vejez. Se le nublan los ojos, le tiemblan las manos, ha llegado su hora. Entonces tiene lugar la ceremonia de iniciación: el alfarero anciano ofrece al alfarero joven su mejor pieza. Así lo quiere la tradición de los indígenas del noroeste de América: el artista que se marcha entrega su obra maestra al artista que recibe la iniciación. El alfarero joven no conserva ese jarrón perfecto para contemplarlo y admirarlo, sino que lo tira al suelo, lo rompe en mil pedazos, recoge los fragmentos y los incorpora a su arcilla».

Dorotea nos invitó a realizar una actividad: escribir palabras, principios y valores fundamentales de nuestro ser LMC; así que cada miembro de LMC escribió sus 7; luego nos pusimos por parejas, pero de 14 tenían que ser siempre 7; después, en grupitos de 4; luego, en grupos más grandes; y, finalmente, todo el grupo reunido tuvo que ponerse de acuerdo en solo 7 palabras, principios y valores fundamentales para todo el movimiento LMC ITALIA. CUIDADO, ACOGIDA, ESPIRITUALIDAD, MISIÓN, ALEGRÍA, SUEÑO, COMUNIDAD: estos son los principios y valores desde los que queremos volver a partir tras la desorientación.

Tras una breve pausa, continuamos escuchando el testimonio de una realidad italiana presente en el territorio de Roma, el SPIN TIME, un gran edificio ocupado en el barrio de Esquilino, lugar que acogió el encuentro de los movimientos populares mundiales en 2025, un experimento de regeneración urbana, social y cultural.

El domingo por la mañana, nuestra asamblea concluyó con la celebración eucarística presidida por el P. John, nuestro referente para los LMC, donde llevamos al altar, junto a Jesús, toda nuestra experiencia de emociones y reflexiones de estos intensos días de escucha activa, dispuestos, como los discípulos de Emaús, a partir sin demora y sin miedo, regresando a nuestras realidades locales para ser levadura de paz y esperanza, con la certeza de que Jesús camina a nuestro lado.

Simone Parimbelli, LMC Italia

Un corazón, una misión, una familia: los LMC de la Provincia de Norteamérica celebran la fiesta de San Daniel Comboni

CLM NAP

El 10 de octubre, los Laicos Misioneros Combonianos de la Provincia de Norteamérica (CLM NAP) se reunieron para celebrar la fiesta de nuestro querido padre misionero y fuente de inspiración, San Daniel Comboni. Fue un hermoso día de oración, comunión y espíritu misionero renovado, en el que celebramos no solo la vida de San Daniel Comboni, sino también el don de nuestra vocación compartida.

Unidos en la oración, incluso a pesar de la distancia

Nuestra celebración comenzó con un encuentro matutino de oración a través de Zoom, que reunió a miembros LMC de diferentes lugares para orar y dar gracias por el don de nuestro carisma comboniano. Comenzamos rezando el último día de nuestra novena a San Daniel Comboni, encomendando a su intercesión nuestra comunidad, nuestras vocaciones misioneras y las personas a las que servimos.

Conscientes de que no todos podían unirse a nosotros en línea, también dimos cabida a las voces de nuestros miembros ausentes. A través de sus reflexiones y mensajes personales, pudieron compartir aquello por lo que se sienten agradecidos de ser LMC y lo que San Daniel Comboni significa para ellos. Aunque no pudimos estar todos físicamente presentes ni conectados al mismo tiempo, se nos recordó que seguimos siendo una sola familia misionera, unida en la oración y en el Sagrado Corazón de Jesús.

Nuestro encuentro fue también una oportunidad significativa para mirar hacia el futuro, al iniciar un nuevo capítulo de formación permanente. Inspirados por el ejemplo de Comboni, renovamos nuestro deseo de crecer en la fe, profundizar en nuestra espiritualidad misionera y seguir apoyándonos mutuamente en nuestra vocación.

Celebrando juntos en la fe y en comunidad

Tras nuestra oración matutina, continuamos la celebración con la Santa Misa junto a la comunidad local de California, dando gracias a Dios por la vida y el testimonio misionero de San Daniel Comboni.

Concluimos la mañana con un alegre encuentro presencial en el Centro Misionero Comboniano de Covina (California), junto con el grupo de jóvenes adultos «Missionary Souls». Compartimos un momento de convivencia, celebramos a nuestra familia misionera y, por supuesto, ¡disfrutamos de un poco de tarta! Fue una forma sencilla pero hermosa de poner fin a nuestra celebración, compartiendo la alegría de nuestra fe y el espíritu de Comboni con la próxima generación.

Reavivando el fuego de la misión

Mientras la comunidad LMC de la NAP continúa su camino de renovación, esta festividad nos recordó que el carisma comboniano está vivo en cada uno de nosotros. San Daniel Comboni permitió que el amor del Sagrado Corazón de Jesús transformara su vida y le enviara al servicio de los demás. Su ejemplo sigue inspirándonos a responder generosamente a la llamada de Dios, reconociendo la dignidad de cada persona y sirviendo con el corazón lleno de amor.

Aunque la distancia nos separe, seguimos unidos a través de nuestra vocación compartida y nuestro compromiso con la misión. Agradecemos a todos los que participaron, enviaron un mensaje, rezaron con nosotros o se unieron a nosotros en espíritu.

Que San Daniel Comboni siga intercediendo por nuestra comunidad LMC mientras crecemos juntos en la fe, fortalecemos nuestros lazos de fraternidad y renovamos nuestro compromiso de servir allí donde el Señor nos llame.

¡San Daniel Comboni, ruega por nosotros!

¡Sagrado Corazón de Jesús, haz que nuestros corazones sean como el tuyo!

Rossie Patlan, del LMC de la NAP

Celebramos la fiesta de S. Daniel Comboni

Oración Comboni

El próximo 10 de octubre celebramos la fiesta de San Daniel Comboni.

Es una ocasión especial para volver a las raíces de nuestra vocación misionera, renovar nuestro compromiso y seguir haciendo realidad el sueño de Comboni.

Como Laicos Misioneros Combonianos, queremos unirnos a esta celebración invitando a nuestros grupos, comunidades y a todas las personas que comparten el espíritu misionero a dedicar un momento a la oración.

Por eso, hemos preparado una breve oración para realizar en nuestros grupos misioneros, sencilla y pensada para ayudarnos a encontrarnos, agradecer el camino recorrido y dejarnos interpelar nuevamente por el sueño misionero de Comboni.

Os invitamos a celebrarlo juntos/as, allí donde cada uno se encuentre, sintiéndonos parte de una misma familia y de una misma misión.

Que San Daniel Comboni nos ayude a mantener el corazón abierto y la mirada puesta en la misión.

¡Feliz fiesta de San Daniel Comboni!

San Daniel Comboni, ruega por nosotros y acompáñanos en nuestra misión.

(Oración preparada por los LMC de España para el día de Comboni)

Celebrando la alegría de ser niños en El Manzanillo

LMC Guatemala

Con mucha alegría, como Laicos Misioneros Combonianos de Guatemala, compartimos un día muy especial junto a los niños y familias de la comunidad de El Manzanillo, celebrando el Día del Niño.

Fue una jornada llena de sonrisas, juegos, piñata, regalos y momentos para compartir. Pero quisimos que, además de la diversión, este encuentro dejara una pequeña semilla en el corazón de cada niño.

A través de una sencilla evangelización compartimos la Parábola del Buen Samaritano (Lc 10, 25-37), recordando una de las enseñanzas más hermosas de Jesús: amar a nuestro prójimo no solo con palabras, sino acercándonos, ayudando, escuchando y teniendo compasión.

Aprendimos que para ser un “Buen Samaritano” no necesitamos hacer cosas extraordinarias. Podemos serlo al compartir, ayudar a quien lo necesita, acompañar al que está solo, escuchar a un amigo, dar un abrazo o simplemente regalar una sonrisa.

Y quizá esta enseñanza no era solamente para los niños.

Ellos también nos evangelizan con su sencillez, su alegría y su manera de recibir y compartir el amor. Nos recuerdan que muchas veces son las pequeñas acciones las que pueden hacer una gran diferencia en la vida de alguien.

Como comunidad misionera, este encuentro también nos recuerda que evangelizar es acercarnos, compartir la vida y permitir que el amor de Cristo se haga visible a través de nuestras acciones.

Que no pasemos de largo ante quien necesita de nosotros. Que aprendamos a mirar con los ojos del Buen Samaritano y tengamos un corazón dispuesto a detenerse, acercarse y servir.

“Ve y haz tú lo mismo.” — Lc 10,37

Gracias a los niños y familias de *El Manzanillo* por abrirnos nuevamente las puertas de su comunidad y permitirnos compartir un día lleno de alegría, fe y amor.

LMC Guatemala

Continuamos la misión

Mozambique

Hola a todos vosotros, amigos, familiares y benefactores:

Llevamos casi dos meses de vuelta, tras una breve escala en Italia, y la misión nos ha absorbido con las actividades habituales y también con un acontecimiento extraordinario: la celebración de los 80 años de presencia de los Misioneros Combonianos aquí en Mozambique. Hemos dedicado muchas energías a hacer realidad este día y poder compartirlo con tanta gente.

Seguimos aportando nuestro granito de arena y vuestra solidaridad en los distintos ámbitos pastorales y sociales, siempre intentando captar las sugerencias del Espíritu para caminar entre el pueblo macúa con sentido y amor.

Mientras tanto, os enviamos un abrazo y, en cuanto podamos, os enviaremos información más detallada. Que tengáis un buen comienzo del mes misionero y gracias por seguir recordándonos en vuestras oraciones. Con estima y gratitud, un abrazo inmenso

Ilaria y Federica desde Mozambique