Saludos a todos,
Me gustaría compartir con vosotros unas breves noticias sobre nuestra experiencia misionera aquí en Arequipa, Perú. Desde nuestra llegada, hemos participado activamente en diversas actividades y servicios parroquiales que siguen enriqueciendo nuestra fe y fortaleciendo nuestro compromiso con el servicio.
Un aspecto fundamental de nuestra vida misionera es nuestra participación en la Santa Misa a lo largo de la semana. A través de la Eucaristía, nos nutrimos espiritualmente y recibimos la gracia y la fuerza necesarias para llevar a cabo nuestra misión con alegría y dedicación.
Los lunes y miércoles, acompañamos a uno de los hermanos que imparte clases de catequesis a adultos que se preparan para recibir el sacramento de la Confirmación. Ha sido una bendición ser testigos de su deseo de profundizar en su relación con Cristo y abrazar plenamente su fe.
Los martes y viernes colaboramos en una guardería, ayudando en el cuidado de niños de dos años y apoyando al personal en sus tareas diarias. Este ministerio nos ha enseñado la importancia de la paciencia, la ternura y el cuidado atento hacia los miembros más pequeños de nuestra comunidad.
Todos los jueves comienzan con un retiro y una reunión con los sacerdotes de la parroquia. Durante este tiempo, rezamos juntos, reflexionamos sobre nuestras experiencias misioneras y planificamos las próximas actividades parroquiales. Más tarde, visitamos a los miembros mayores de la comunidad, con edades comprendidas entre los 60 y los 100 años. Pasamos tiempo hablando con ellos, escuchando sus historias, bailando y preocupándonos por su bienestar. Estos encuentros nos recuerdan el valor de la compañía, el respeto y la sabiduría que viene con la edad.

Los viernes por la tarde, nos reunimos con los jóvenes para compartir momentos de compañerismo e interacción social. Respondemos a sus preguntas, compartimos nuestras experiencias y la cultura de Kenia, y disfrutamos de actividades recreativas como jugar juntas al voleibol. Estas reuniones nos brindan la oportunidad de forjar relaciones significativas y animar a los jóvenes en su camino de fe.
A través de todas estas actividades, seguimos creciendo en nuestra vocación misionera mientras acompañamos y servimos a la gente de Arequipa. Estamos profundamente agradecidas por la oportunidad de formar parte de esta comunidad y de ser testigos de la obra de Dios en las vidas de aquellos con quienes nos encontramos cada día.

Gracias por vuestras oraciones, vuestro ánimo y vuestro apoyo. Por favor, seguid teniéndonos presentes en vuestras oraciones mientras nos esforzamos por ser instrumentos fieles del amor y la misericordia de Dios en nuestra misión.
Que Dios os bendiga abundantemente.

Belinda y Claudina, LMC kenianas en Perú























