Laicos Misioneros Combonianos

Regresamos a Manzanillo para seguir remando en la Barca de Pedro

LMC Guatemala

El pasado 4 de julio, como Laicos Misioneros Combonianos, tuvimos la alegría de regresar nuevamente a la comunidad de Manzanillo, para continuar compartiendo la misión, la fe y la cercanía con nuestros hermanos y hermanas.

Durante la mañana realizamos una jornada médica pediátrica, en la cual pudimos recibir a los más pequeños de la comunidad. Fue un espacio de servicio, escucha y acompañamiento, donde se brindó atención médica, diagnóstico y entrega de medicamentos. Cada niño atendido nos recordó la importancia de una misión que no solo anuncia con palabras, sino también con gestos concretos de amor y cuidado.

Ver llegar a las familias con confianza y esperanza nos llenó el corazón. Como comunidad misionera, comprendemos que servir es también una forma de evangelizar, especialmente cuando el amor de Dios se hace presente en la atención a quienes más lo necesitan.

Por la tarde compartimos una convivencia con los adultos de la comunidad, reflexionando juntos sobre el tema “La Barca de Pedro”. Este momento nos invitó a reconocer que todos estamos llamados a subirnos a esa barca que es la Iglesia, una barca que a veces enfrenta vientos fuertes, cansancio o incertidumbre, pero que sigue avanzando porque Cristo va con nosotros.

En medio de la reflexión, también vivimos un momento muy especial y fraterno: preparamos juntos un pastel imposible. Más que una receta, fue una experiencia de encuentro, trabajo en equipo y alegría compartida. Al final, el pastel se repartió entre las personas de la comunidad, convirtiéndose en un signo sencillo pero profundo de comunión.

Esta visita nos recordó que la misión se construye paso a paso, con presencia constante, con escucha, con servicio y con pequeños detalles que hablan del amor de Dios. Manzanillo sigue siendo para nosotros un lugar de encuentro, aprendizaje y esperanza.

Damos gracias a Dios por permitirnos regresar, por cada niño atendido, por cada familia recibida, por cada sonrisa compartida y por la oportunidad de seguir caminando junto a esta comunidad.

Como decía San Daniel Comboni: “La misión se hace de rodillas.”

Que cada visita, cada servicio y cada gesto fraterno nos ayude a seguir remando juntos en la Barca de Pedro, confiando siempre en que Cristo guía nuestra misión.

LMC Guatemala

Último encuentro del curso para los LMC en Polonia

SMK Polska

La última reunión de formación de los LMC en Polonia tuvo lugar este año durante el fin de semana del 19 al 21 de junio. Se trató de un encuentro combinado para los nuevos candidatos que están discerniendo su vocación y para la formación permanente de los Laicos Misioneros Combonianos. Como siempre, hubo tiempo para la oración y la misa, pero también para muchas otras reuniones y actividades interesantes.

Escuchamos los testimonios de Iza y Marzena, nuestras miembros LMC que prestan servicio en Kenia en dos misiones diferentes. Iza trabaja en la misión de reciente creación en Chelopoy, y Marzena en Kitelakapel, que fue la primera misión internacional del LMC en Kenia. Nos hablaron de sus actividades misioneras. Los encuentros con nuestros misioneros son siempre increíblemente enriquecedores.

También tuvimos un encuentro en línea con el padre Maciek Zieliński, un misionero comboniano que ha estado con los LMC desde sus inicios en Polonia. Nos habló de los comienzos del Movimiento en Polonia, que partió de la iniciativa de laicos que albergaban en su corazón el deseo misionero, y de la apertura de los Misioneros Combonianos, que aceptaron acompañarlos en su discernimiento y formación. El padre Maciek, que cuenta con una amplia experiencia con los LMC en Polonia, Kenia y, actualmente, en EE. UU., hizo hincapié en la importancia de un discernimiento adecuado durante la formación.

Como en cada encuentro, también tuvimos una catequesis sobre san Daniel Comboni. Dado que contábamos con personas nuevas entre nosotros, quisimos presentarles la figura y la historia de nuestro fundador. A continuación, nos centramos en las características de san Daniel, que comentamos juntos. También hablamos de las congregaciones que fundó y de los LMC. Asimismo, abordamos nuestras propias actividades, mostrando cómo vivir el carisma de Comboni, seguir su ejemplo y aprender de sus acciones nos ayuda en nuestra labor misionera y en el cumplimiento de nuestra vocación misionera.

También hubo tiempo para fomentar el espíritu de comunidad, como hicimos durante la barbacoa del sábado 🙂

LMC Polonia

La vida es misión

LMC Brasil

Queridos amigos laicos misioneros combonianos y todo el pueblo de Dios.

¡La misión continúa! Llevo tres meses en misión en Piquiá, Açailândia, en el estado de Maranhão, donde trabajo en la Casa Familiar Rural (CFR), que acoge a alumnos de primero, segundo y tercer curso de Bachillerato, en su mayoría hijos de agricultores que, además de la teoría, aprenden en la práctica los trabajos agrícolas, el cultivo de hortalizas, la fruticultura, la piscicultura, la cría de animales y la apicultura.

Considero que es una labor muy importante y necesaria para que nuestros jóvenes sigan viviendo en el campo y puedan sacar de él el sustento para sus familias.

Los fines de semana estoy acompañando la andadura de la parroquia de Santa Luzia, en Piquiá, para empezar pronto a integrarme en las labores pastorales.

Cuento siempre con las oraciones de cada uno de vosotros para tener fuerzas para continuar en este camino.

Un fuerte abrazo a todos.

Tito, laico misionero comboniano.

Concierto de ecología integral

LMC Congo

Gracias a la ayuda y la disponibilidad del coro «Afriquespoir», vinculado a los Misioneros Combonianos, el Centro Misionero Laudato Si, en colaboración con la comisión ecológica de la comunidad, organizó el 27 de junio de 2026 un concierto de alabanza a Dios por la creación.

De hecho, la alabanza es uno de los pilares fundamentales de la pastoral de la ecología integral. Solo si reconocemos que el Señor es Creador y Señor de todo el universo podremos comprender y actuar como guardianes que preservan y cuidan de la creación, colaborando al mismo tiempo para cumplir lo que el Señor ha predicho desde el principio de los tiempos.

La actuación del coro mantuvo muy viva la atención de los presentes, interpretando con creatividad y un ritmo sostenido canciones tradicionales, clásicas y populares. Abrió el concierto con el himno del Centro Laudato Si, titulado «Señor, te alabamos, Señor, te adoramos por las maravillas que realizas», una canción compuesta por el hermano comboniano Alfred Mbungi, misionero en Buta.

En la última parte, nos ofrecieron la canción del difunto abad Makamba: «po po botiaki ntembe?», que pone de relieve la raíz de los males que sumen a la creación en una crisis; recordando que, a pesar de que la naturaleza lo ofrece todo a la humanidad, sigue habiendo mucho hambre y miseria en el mundo, y sobre todo en África. Esto ocurre porque una minoría de unos pocos impone un modelo tecnocrático, que empuja hacia una producción sin límites y sin ningún respeto por el proyecto providencial de Dios, que es el Padre de todos. Tala los bosques y contamina los ríos con productos químicos con una codicia desenfrenada. Personas que se apropian indebidamente de los bienes comunes y, con la arrogancia de la fuerza y las armas, solo buscan intereses y beneficios particulares.

Por eso, la alabanza al Creador debe plasmarse en la vida cotidiana; tal y como han demostrado la visión, la creatividad y la resiliencia de algunos jóvenes y mujeres. Dino Zoli Mundele, en nombre del grupo de jóvenes de Montngafula, nos habló de la recogida selectiva de residuos, puerta a puerta. Jean Denis Djamba nos habló de la urgencia de reducir el uso del plástico, un compromiso promovido por los jóvenes del movimiento Laudato si. El escolástico Denis Mbaiornom, en nombre de la comisión ecológica de la comunidad, destacó el compromiso de reciclar y reutilizar neumáticos y otros objetos para reducir la acumulación de residuos. La Sra. Mayawa Miriam se ha dedicado a la elaboración de productos ecológicos para la higiene personal y el cuidado de la piel. Justin Bosenge Isakolota, con gran creatividad, consigue elaborar el vino «Wiva Kamouna» a partir de hojas de aguacate, sin duda una bebida especial que merece la pena degustar. El laico misionero comboniano Fabrice Aifa Wetu, en colaboración con la CENCO, se ha comprometido a reducir y detener la deforestación, consciente de que, sin bosques, la biodiversidad disminuye vertiginosamente y de que ya no puede haber vida en abundancia ni para las personas ni para los demás seres vivos. Por último, el deseo de Luciana Mohila Mbongo, que promueve el proyecto «un niño, un árbol» para plantar en esta desolada ciudad de Kinshasa, que crece de forma desmesurada sin árboles ni espacios verdes.

Estos testimonios, junto con la alabanza a Dios, han mostrado a todos y a todas el camino a seguir en sus vidas y en su día a día, adoptando un estilo de vida que respete las leyes de la naturaleza y fomente relaciones verdaderamente fraternas, respetando y valorando las diferencias, tal y como nos enseña la naturaleza, que es rica y bella gracias a su gran biodiversidad.

La última copa de amistad, ofrecida por el Centro, puso fin a la jornada, con la cita para las reuniones e iniciativas previstas para los próximos meses.

P. Fernando Zolli