Laicos Misioneros Combonianos

Envío misionero del primer LMC de Costa Rica

Envio Jose David LMC Costa Rica

Evangelio según San Mateo 28:20: “…y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado a ustedes. Yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin de la historia.”

El pasado 25 de enero fue un día muy importante para los LMC de Costa Rica, se realizó la Misa de Envío Misionero, en su Parroquia de Origen, Nuestra Señora la Virgen de las Mercedes, Palmares, Alajuela, presidida por Monseñor Bartolomé Buigues Oller, Obispo de Alajuela, quien impartió su bendición y envío a nuestro hermano José David Rojas Quesada. También le compartió La Palabra de Dios como signo de la tarea encomendada, La Cruz como signo del Envío Misionero y testigo de Dios y la Luz como signo que lleva a Cristo Vivo y Resucitado. Jose David el próximo 12 de febrero estará viajando a su misión Ad Gentes en República Centro Africana específicamente en la misión de Mongoumba, dónde junto a Teresa, Élia y Neema, estarán haciendo comunidad y trabajando en esa misión. Compartimos con ustedes unas palabras que nuestro compañero escribió para esta ocasión:

“Vayan por todo el mundo a proclamar el Evangelio”.

Son palabras que resuenan en mi mente y en mi corazón. El camino no ha sido fácil: ha sido cuesta arriba, empolvado y, en muchas ocasiones, lleno de abismos.

Recuerdo como si fuera hoy cuando tenía 7 años —sí, ya me imagino que muchos estarán haciendo cuentas—, pues hace 37 años exactamente comencé mi servicio siendo monaguillo. Conforme iban pasando los días, los meses y los años, cada vez me enamoraba más de este espíritu de servicio, don que se me ha dado gratis y que gratis seguiré compartiendo.

El profeta Samuel es para mí muy significativo, y hago mías las palabras que él le dijo: “Habla, Señor, que tu siervo escucha”. A pesar de que hubo tiempos de desierto, tiempos en los que olvidé a Dios, mi pecado y mi pequeñez me envolvieron y, como cualquiera de nosotros, me dejé seducir. Sin embargo, Él me sedujo primero y me di a la tarea de volver a mi primer amor. Si antes las pruebas eran duras, en ese momento comenzaron a serlo aún más, pero siempre con Dios por delante y con mamá María.

Aquel primer amor floreció con más fuerza. Y aunque sigo siendo el más grande de los pecadores, aún me falta mucho para poder decir que me he configurado con Cristo. Todos los días lucho por llegar a serlo; seguiré intentándolo y dando mi mayor esfuerzo.

Doy gracias infinitas a Dios por la oportunidad de tener una familia que, aunque no es perfecta, siempre me ha apoyado. Hoy mi madre, que fue mi confidente, amiga y protectora, ya no está físicamente, pero estoy seguro de que desde el cielo me cuida y me sigue jalando las orejas. Te amo, mi manitas de repollo, mi vieja.

Aún tengo la gracia de tener a mi padre, y ruego a Dios que lo cuide, que le conceda mucha salud de alma y cuerpo, y que pueda seguir disfrutando de muchos campeonatos más de la LDA equipo de fútbol de sus amores. A mis tres hermanos, los amo; cuiden de papi como él ha cuidado de nosotros. A mis nueve sobrinos: cuiden de su abuelo, ámenlo como él los ama, y recuerden que este tío los ama muchísimo y que siempre que pueda estaré para ustedes.

Que Dios sea siempre el centro de sus corazones; acérquense a Él. La Eucaristía es la forma más bella, sincera y sencilla de tenerlo. Y cuando vayan a orar, rueguen a Dios por este miembro de la familia que, aunque esté lejos, siempre los lleva en el corazón.

Mi familia por elección, mi Familia Comboniana: en ustedes he encontrado verdaderamente un rumbo. Todo lo aprendido y todo lo vivido han sido experiencias que me han fortalecido y me han hecho un misionero sin miedo a entregar mi vida por la misión. San Daniel Comboni ha sido la inspiración para querer dejarlo todo por un Todo, y entregar sin miedo la vida por los más necesitados y olvidados.

A mis compañeros del grupo de los Laicos Misioneros Combonianos, déjense flechar por el Sagrado Corazón de Jesús. Que San Daniel Comboni los anime. Recuerden aquello que él decía: todo misionero debe tener panza de chancho para comer de todo, rodillas de camello para la oración y espalda de burro para cargar la mochila. Las obras de Dios nacen y crecen al pie de la cruz; bien lo decía Comboni, porque él sabía que la misión no es fácil y que debe vivirse con mucha responsabilidad, pero sobre todo con compromiso.

Son muchísimas las personas que son lugar a dudas ocupan un lugar muy significativo en mi corazón: tíos, tías, primas, primos, amigos, amigas, tantas personas que verdaderamente valoro. Ruego siempre a Dios que los bendiga en abundancia. Quise invitar a más personas, pero el salón de las fiestas cívicas para estos tiempos se nos quedó pequeño.

Infinitas gracias a Dios por el don de la amistad, que estoy seguro se seguirá fortaleciendo desde la oración. Gracias infinitas por cada palabra de aliento y cada colaboración. Dios, en verdad, se ha encargado de poner ángeles a mi alrededor: personas que confían en mi vocación y, más aún, en la misión. Estoy seguro de que durante el tiempo que esté en misión me seguirán apoyando de la misma forma, porque —siendo sincero— lo necesito.

Siento mucha paz en mi corazón. Hemos luchado y vencido muchas situaciones que solo la fuerza y la paz que vienen de lo alto han hecho posibles.

Gracias, gracias y mil veces gracias.

Estaremos solamente a 11.000 kilómetros de distancia, unas 40 horas de viaje, pero muy unidos en la oración. Gracias por compartir como familia, porque todos somos familia: algunos de sangre, pero sin lugar a duda, familia por el tesoro más grande que tenemos, nuestro Padre Celestial.

“Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva, haciéndolos mis discípulos”.

Que Dios los bendiga mucho. Que Nuestra Madre Santísima los cubra con su manto bendito, y que San Daniel Comboni interceda para que su amor y celo misionero sean siempre fuente de inspiración.

Y nuevamente, “GRACIAS”.

LMC Costa Rica

Signos de Esperanza en nuestro Ser y Hacer Misionero

LMC Peru

Los días 30 y 31 de enero y 1 de febrero de 2026, el grupo de Laicos Misioneros Combonianos del Perú celebró en Lima su Asamblea Nacional, un encuentro que nos convocó para reflexionar, evaluar y revitalizar nuestro camino de vida y compromiso misionero.

Guiados por el lema “Signos de Esperanza en nuestro Ser y Hacer Misionero”, integrantes de las comunidades de Lima y Trujillo, acompañados por nuestro asesor P. Gianni MCCJ, nos congregamos en Chorrillos gracias a la cuidadosa organización del equipo nacional.

Durante estos días, realizamos una revisión profunda de nuestra labor misionera, compartiendo una evaluación sincera de logros, dificultades y aprendizajes. Fue un espacio para intercambiar experiencias, expresar inquietudes y alimentar sueños comunes, fortaleciendo así los lazos que nos unen como comunidad enviada.

La asamblea culminó con una Eucaristía de compromiso, que selló en nuestros corazones los signos de esperanza que, como laicos misioneros, queremos encarnar y ofrecer a lo largo del año 2026.

Entre los acuerdos más significativos, destacamos:

  • Asumir con mayor responsabilidad nuestros compromisos dentro de los LMC, incluido el sostenimiento económico mediante aportes voluntarios.
  • Prepararnos para recibir con fraternidad y acompañar a las laicas misioneras combonianas que se integrarán a la misión en Perú procedentes de Kenia, África.

Este encuentro ha reavivado nuestro espíritu misionero y nos ha confirmado que, desde la comunión y la entrega compartida, estamos llamados a ser signos tangibles de esperanza en nuestra tierra.

LMC-Peru

Encontrarnos es fortalecer nuestro camino colectivo

COP30_Brasil

Participar en la COP-30, en noviembre de 2025, y en el Foro de la Familia Comboniana fue una experiencia muy significativa en mi vida. Fueron días intensos de escucha, aprendizaje e intercambio, en los que pude seguir de cerca importantes debates sobre la justicia climática, el cuidado de la Casa Común y la defensa de los pueblos y los territorios.

Durante esos días, viví experiencias muy significativas, como el Tapiri, un espacio de diálogo interreligioso marcado por el respeto, la escucha y la diversidad de creencias. También tuve la oportunidad de conocer mejor el trabajo que los combonianos realizan en otros países, lo que amplió mi visión sobre las luchas, los retos y los compromisos asumidos en diferentes realidades.

Otro momento muy importante fue la visita a la comunidad de Piquiá. Esta visita permitió presentar a los participantes del Foro de la Familia Comboniana, que venían de fuera, un poco de nuestra historia, nuestras luchas y la resistencia de nuestro pueblo. Visitaron el Centro Comunitario Frei Tito y también comunidades del interior. Fue un momento de intercambio, visibilidad y fortalecimiento de nuestro camino colectivo.

Fue muy bueno volver a ver a gente, hablar con gente nueva y conocer culturas diferentes. Me llevo conmigo cada conversación, cada aprendizaje y cada historia vivida. Fue una experiencia marcante, y volví aún más fortalecida para seguir el camino, con fe, responsabilidad y compromiso con la transformación social y ambiental.

Mainara Bezerra, joven de Piquiá/MA/Brasil

Las posadas una tradición en México

Posadas Mexico

En mi experiencia como mexicana hay muchas tradiciones en este país algunas ya de mucho tiempo atrás, siendo ya una costumbre que pasa de generación en generación, como son las posadas que más allá de solo asistir por los dulces que se nos regala al finalizar cada una, se hace memoria de ese camino que José y María tuvieron que pasar para conseguir un lugar donde naciera Jesús, pues al no encontrar posada como las llamaban antes ahora seria como habitaciones de hotel, lo que pudieron ofrecerles fue un establo y ellos lo aceptaron con gran amor.

Esta tradición de las posadas se organiza y cantan en diferentes partes del país cada lugar con su costumbre, pero con ese toque especial de lo que realmente se conmemora y significan.

En mi familia las organizamos así, 9 de los integrantes toma una posada por día a él o ella le tocara dar aguinaldos o algún aperitivo como bebida caliente más conocida como ponche si se tiene con que comprar, ya que como hace frio este es uno de los signos que nos recuerda que se acerca la Navidad. Se reza el rosario al terminar cada misterio se cantan versos, al ir caminando con los peregrinos.

Ejemplo:       

  • Caminen gustosos espesos queridos ángeles del cielo cubrir los caminos.
  • De la Blanca nieve que ha desgastado los lirios se ponen de color nevado.
  • Por entre esos montes va la omnipotencia también los leopardos le hacen reverencia.
  • Por entre esos montes camina María con su esposo amado de noche y de día.
  • Etc.

Después de varios versos se llega a una casa para pedir la posada, así se hace en tres momentos durante el rosario hasta terminar, al hacer las tres peticiones se canta la entrada de los peregrinos en la casa donde se quedarán ese día que le toca a esa familia la posada, al siguiente día de ahí se comienza para ir a la siguiente casa y así durante los 9 días.

Aún cuando estamos en un mismo país, cada estado, diócesis, parroquia, colonia y familia tienen diferente manera de organizar y realizar esta tradición, aplica igual para los cantos, la tonada y el ritmo.

Aquí en Metlatonoc donde estoy de misión se organizan muy diferente, de acuerdo a su costumbre, ha sido una experiencia muy agradable pues he aprendido mucho de las personas al ir observándolas, los organizadores de las posadas aquí son los mayordomos, solo ellos mueven las imágenes, deciden qué niños las llevarán y tocan la campana mientras se mueven las imágenes, algo curioso que se me hizo aquí es que tienen a los peregrinos vestidos como ellos, con traje típico de la región.

El cantor es quien reza una parte del rosario antes de salir con los peregrinos cuando comienza la letanía ahí es la hora de comenzar a caminar va cantando en latín y responde el mismo, al llegar a la casa donde se pedirá posada deja de cantar la letanía. Los grupos de las carreras Guadalupana y de Juquila son quienes leen las lecturas y cantan el pedimento tanto los versos de afuera como de adentro se dividen para hacerlo así, en estas posadas aquí llevan banda, les regalan silbatos a todos se hace mucho ruino y tiran cohetones, al llegar a la casa donde se quedarán los peregrinos se la reconoce porque está muy adornada y está el portal que prepararon.

El cantor termina de rezar el rosario ahí, los grupos ya mencionados antes se reúnen y cantan algunos villancicos, después sigue la convivencia de toda la comunidad parroquial. Su costumbre es dar pozole y café, la banda toca y las personas se van animando a bailar. Más o menos van terminando todo como entre las 11 o 12 de la noche. Los grupos de las carreras son tres dos Guadalupanas y la de Juquila, se reparten los días que les tocará cantar y participar.

Ha sido un vivir estas fechas de diferente manera al no estar en familia. Como me dijeron mis hermanos, ahora convivirás con otras personas y cuando vengas en tus vacaciones será momento de convivir con nosotros. Es lo que me anima a seguir, la oración y el ánimo que toda mi familia, amigos y conocidos me brindan, estoy tratando de encargarme de las cosas de Dios que yo sé que él se está encargando de las mías, que en principal aquí en la tierra soy yo y mi familia.

Mariana, LMC en Metlatonoc (México).