Laicos Misioneros Combonianos

Celebrar el envío: una comunidad que acompaña y ama la misión

Ayer vivimos una jornada profundamente significativa para la familia de los Laicos Misioneros Combonianos (LMC), marcada por la fe, la fraternidad y la alegría del envío misionero. Iniciamos este momento especial con la Misa de Envío de la Familia Camey Figueroa, conformada por: Alejandro, Ana Cris y sus cuatro hijos, tres de ellos menores de edad, celebrada en la Parroquia Madre del Redentor, donde como comunidad dimos gracias a Dios por su llamado y renovamos nuestro compromiso de acompañarles con la oración y el cariño fraterno.

La Eucaristía fue un espacio de encuentro con el Señor, en el que se hizo visible el “aquí estoy” de una familia que, con generosidad y confianza, responde al llamado a la Misión Ad Gentes. En cada palabra, gesto y oración, sentimos cómo Dios sigue llamando y enviando, y cómo la comunidad se convierte en sostén y testimonio vivo de ese envío.

Luego de la celebración litúrgica, compartimos un momento fraterno con las familias de los enviados. Fue un espacio sencillo pero lleno de significado, donde quisimos expresarles nuestro afecto, cercanía y apoyo para esta nueva etapa que inician. Entre sonrisas, abrazos y palabras de ánimo, reafirmamos que la misión no se vive en soledad, sino en comunión, como familia misionera que camina unida.

Este envío nos recuerda con fuerza las palabras y el testimonio de San Daniel Comboni, quien nos enseñó que la misión nace del amor profundo a Cristo y a los pueblos más necesitados, y que solo se sostiene cuando se vive como obra de todos. Inspirados en su carisma, seguimos creyendo que la entrega generosa, vivida en comunidad, transforma corazones y construye Reino. Como LMC, damos gracias a Dios por la vida y la disponibilidad de la Familia Camey Figueroa, y pedimos que el Espíritu Santo les acompañe, les fortalezca y les conceda un corazón siempre abierto para servir donde sean enviados. Siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni, confiamos en que esta misión dará mucho fruto. Seguimos caminando juntos, sabiendo que la misión transforma no solo a quienes van, sino también a quienes, desde aquí, acompañamos con fe y esperanza.

Como LMC, damos gracias a Dios por la vida y la disponibilidad de la Familia Camey Figueroa, y pedimos que el Espíritu Santo les acompañe, les fortalezca y les conceda un corazón siempre abierto para servir donde sean enviados. Siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni, confiamos en que esta misión dará mucho fruto. Seguimos caminando juntos, sabiendo que la misión transforma no solo a quienes van, sino también a quienes, desde aquí, acompañamos con fe y esperanza.

LMC Guatemala

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