Laicos Misioneros Combonianos

Aprender a mirarme a mí mismo y al otro

LMC Brasil

En nuestro segundo día de la etapa presencial del itinerario, nos recibió el Hno. Marcos, religioso de los Hermanos de San Gabriel, una congregación presente desde hace muchos años en la parroquia y que colabora con la familia comboniana desde el inicio de su presencia, en la década de los 90.

Continuando con la dimensión personal, la de «conocerse a uno mismo», tuvimos una introducción al Eneagrama, profundizando en los tipos y ayudándonos en el autoconocimiento. Fue un momento muy enriquecedor de intercambio y crecimiento personal, y nos comprometimos a continuar esta búsqueda de manera personal.

Otro encuentro memorable fue con el grupo de mujeres, que se reúnen en la comunidad para realizar actividades de pintura sobre tela, ganchillo y otras bellezas que surgen de sus manos, durante estos momentos de convivencia y alivio para los dolores del día a día.

El miércoles, con la llegada de Alan desde São José dos Campos (São Paulo), comenzamos con un intercambio sobre los días anteriores y la oración del día.

Adélia —LMC residente en Contagem y miembro del Consejo de la ALMC— compartió su trayectoria vital y su labor en el ámbito de la política, y nos iluminó con algunos puntos importantes, como la necesidad de practicar la escucha en tiempos de polarización aguda, como los que estamos viviendo.

Por la tarde, Alejandro —LMC de Guatemala— nos acompañó hasta la APAC (centros penitenciarios que aplican un método de justicia restaurativa) de Santa Luzia, donde nos recibieron los LMC Valdeci y Marcelo, que estaban junto con el equipo de la FBAC (Fraternidad Brasileña de Asistencia a los Condenados – https://site.fbac.net.br), impartiendo un curso de liderazgo para los recuperandos de la unidad (así se denomina a los reclusos en las prisiones que aplican el método APAC). Este encuentro con los recuperandos fue muy importante, ya que nos permitió sumergirnos en esta realidad diferente.

Visitamos las instalaciones de la APAC, conociendo toda su metodología y organización, que hace posible una prisión sin agentes armados, y donde los propios reclusos son protagonistas en su proceso de resocialización, involucrando también a la familia y a la comunidad. En cuanto a la sorpresa de quienes no conocían este trabajo, tras la visita se experimentó un cambio importante, ampliando horizontes ante la posibilidad de ver un proceso de recuperación en el que los propios recuperandos tienen las llaves de la celda.

Grupo del Itinerario LMC 2026/2027