Manifestaciones del Espíritu

Un comentario a Jn 20, 19-23 (Solemnidad de Pentecostés, 20 de mayo del 2018)
Celebramos hoy la solemnidad de Pentecostés, en la que hacemos memoria de una experiencia que la Iglesia –y todos nosotros- hace desde los primeros tiempos hasta hoy: que el Espíritu Santo la acompaña siempre, la ilumina, la fortalece, le ayuda a ser fiel y creativa a la vez. Hoy, más que un comentario directo del texto evangélico, les comparto una rápida reflexión sobre algunas manifestaciones del Espíritu.

1.- Ebriedad: El Espíritu rompe los límites de una vida estancada y anodina, dando un entusiasmo casi embriagador; rompe las barreras étnicas o religiosas, acumuladas en siglos para crear una nueva comunión; Supera las limitaciones de la persona, como le promete el profeta a Saúl: “Te invadirá el Espíritu del Señor… y te convertirás en otro hombre”(1 Sam 10,6).
Cuando alguien tiene una experiencia de invasión del Espíritu, la gente pregunta: ¿Y a éste qué le pasó? Cuando una mujer está embarazada, se le nota en la lucidez de su rostro. Cuando uno veía de cerca de la Madre Teresa de Calcuta, uno se decía: ¿Qué tiene de especial? Me pregunto si muchas veces nosotros no nos hemos vuelto demasiado “sobrios”, previsibles, maniatados por la rutina y el escepticismo. Necesitamos que el Espíritu nos emborrache.
2.- Confianza: “No habéis recibido un espíritu que os haga esclavos, bajo el temor” (Rm 8, 14-15). El Ángel le dice a María: “No temas. El Señor está contigo, su Sombra descenderá sobre ti”. San Pablo afirma: “Sé de quien me he fiado”.
3.- Interioridad: El Espíritu nos hace conocer a Dios desde dentro, no como una imposición externa: 1Cor 2, 10-12. -María guardaba todo en su corazón.
En este tiempo vivimos muy preocupados por la imagen de nosotros mismos, de nuestra comunidad, de nuestra patria. ¿Vivimos desde fuera o desde dentro de nosotros mismos? El ejemplo de Benedicto XVI fue precisamente el de quien tiene una riqueza interior tan grande, que le permite ser libre y sereno en las más grandes dificultades.
4.- Sensibilidad: El Espíritu nos hace sensibles en dos direcciones aparentemente opuestas, pero que son parte de la misma realidad: por un lado, sensibilidad a los bello en todos sus sentidos (la naturaleza, la música, la poesía, un gesto elegante…); y, por otro, sensibilidad al dolor del otro: “vuestras alegrías son las mías y vuestras penas también son las mías” (Comboni en Jartum). El Buen Samaritano se para ante el desventurado y se pone a su servicio (Lc 10, 30.37).
5.- Libertad-Parresía (coraje lleno de libertad): Dónde hay Espíritu hay libertad (2 Cor 3, 17-18). San Francisco tuvo el coraje de desnudarse y descalzarse como signo de libertad. Comboni tuvo la audacia de lanzarse a una misión casi imposible… Pero esta audacia no es fruto del voluntarismo, sino del Espíritu que habita en la persona. (Hech 4,13; 5,20, 27-32);
6.- Dinamismo misionero: El Espíritu mueve a los Apóstoles a dejar Jerusalén (Hch 8, 26-39), a la comunidad de Antioquía a escoger a Pablo y Bernabé y enviarlos; a Pablo a romper con las tradiciones y a fundar una Iglesia universalista, más allá de las estrecha cultura judía… Hoy necesitamos un nuevo dinamismo, que nos lance a los nuevos desafíos del mundo de hoy, pero no será fruto de planificaciones, sínodos, encuentros… será fruto del Espíritu.
7.- Diálogo: Cuando estamos movidos por el Espíritu podemos entrar en diálogo profundo, yendo más allá de las apariencias y superficialidades. El Espíritu produce hombres inspirados, capaces de hablar lenguas (Hech 2, 4), es decir, de entenderse, más allá de las diferencias lingüísticas y culturales;
8.- Alegría: La alegría del Evangelio. “Les comunico una buena noticia, les ha nacido un salvador”
9.- Resiliencia, capacidad de resistir: A veces parece que el Reino de Dios no llega. ¿En qué ha quedado la promesa? Para el Señor mil años son como un día (2Pe 3, 3-9).
10.- Gratuidad: Contraposición entre la lógica de los perfumes y del dinero, de la gratuidad frente a eficiencia, como en la contraposición entre la lógica de Judas y la mujer que derrama el bote de perfume en los pies de Jesús (Mc 14, 3-9).
Es el mismo Espíritu de Jesús que habita en su Iglesia. “Todos quedaron llenos del Espíritu Santo”. “Estaré con vosotros hasta el final de los tiempos”.
Cuando pierde el Espíritu, el discípulo divaga (inventa su propia Iglesia) o se convierte en un cadáver, supuestamente fiel, pero muerto, sin vida, sin una palabra iluminadora, sin signos de liberación, sin comunión auténtica, sin misión. La Iglesia, si es habitada por el Espíritu, no tendrá miedo a innovar, a dar respuestas nuevas a problemas y situaciones nuevas. Respuestas que ella no las daría por sí misma, como en el caso del concilio de Jerusalén, pero que, llegado el momento, se siente con autoridad para darlas.
P. Antonio Villarino
Bogotá
….

“Sin el Espíritu Santo,
Dios es lejano,
Cristo permanece en el pasado,
el Evangelio es letra muerta,
la Iglesia una simple organización,
la autoridad un poder,
la misión propaganda,
el culto un arcaísmo
y la moral cristiana una conducta de esclavos.
Pero con Él,
la concordia se hace indisoluble,
el cosmos se rehabilita por la regeneración del Reino,
Cristo resucitado está presente,
el Evangelio se convierte en una fuerza de vida,
la Iglesia realiza la comunión trinitaria,
la autoridad se transforma en servicio,
la misión es un Pentecostés,
la liturgia es memoria y anticipación,
el obrar humano se diviniza.
(Texto del Metropolita Ignacio de Laodicea ante la Tercera Asamblea del Consejo Mundial de las Iglesias en Upsala, 1968).

Celebración eucarística por el compromiso de los LMC en RDC

Mision CongoPor ocasión del 20 aniversario de los LMC en República Democrática del Congo, algunos laicos realizaron su compromiso en la parroquia comboniana, Juan Pablo II, en Kinshasa.

La celebración eucarística fue de 9h a 11h30. Presidida por el provincial de los MCCJ en RDC, P. Joseph MUMBERE contó con la asistencia de los fieles de la parroquia, los laicos y combonianos de la ciudad. Fueron 27 los laicos que realizaron su compromiso para la misión ad gentes y ad vitam.

En la misa celebrada por el provincial de los MCCJ, P. Joseph MUMBERE, en la parroquia comboniana, San Juan Pablo II, estaban también los padres combonianos, P. NGORE GALI Célestin (asesor de los laicos en RDC), P. Jean Paul Etumba (el parroco), P. Jerome Anakiese, P. Henry Likingi y P. Marcelo Fonseca Olieviera. Agradecemos al padre Boniface Gbama que fue el fotógrafo del día. Estuvieron también presentes las hermanas combonianas con su provincial, Hna. Cinzia Trotta

La ceremonia corrió muy bien y se concluyó con una fiesta en la casa provincial de los MCCJ de 13h a 16h.

Mision CongoMás adelante, en la parroquia Bienheureuse Anuarite, en Kisangani, el domingo 06 de mayo otros 10 laicos realizaron su compromiso como LMC para la misión ad gentes y ad vitam.

Fue también el padre Joseph Mumbere, el provincial, quien celebró esta misa. Los concelebrantes fueron el párroco, abbé Jacques URODI, el asesor de Kisangani, P. Augustin Fene-Fene y el P. NGORE GALI Célestin.

La responsable nacional de los LMC en RDC, Tiffany Kimbuni estuvo también presente y acogió a los nuevos miembros de la gran Familia comboniana. El responsable de Kisangani tuvo unas palabras de agradecimiento para todos los participantes.

Gracias a toda la familia comboniana, padres, hermanos, hermanas y laicos que trabajan día y noche por la misión y el carisma comboniano.

Nuestro compromiso en pocas líneas:

Nosotros, Laicos Misioneros Combonianos, anunciamos la fe en la resurrección del Cristo, nuestra esperanza y nuestra alegría. Cristo nos llama a ser, con su ejemplo, luz en medio de las tinieblas del mundo, ser esperanza en las realidades sociales. Nuestro SÍ hoy a la misión lo hacemos frente a la imagen de la santa Virgen Maria, un Sí para siempre, por encima de las dificultades, nuestro Sí al carisma de San Daniel Comboni, a su donación para los más pobres y abandonados.

Mision Congo

KIMBUINI KILOLO Tiffany

Coordinadora nacional de los LMC en RDC

Relaciones humanas y vida en grupo – 4ª formación FEC

LMC PortugalRelaciones humanas y vida en grupo, fue el tema de la formación de la FEC el fin de semana del 14 y 15 de abril de 2018, impartido por la formadora Paula Silva.
El tema fue muy interesante ya que nos hizo reflexionar sobre varios temas musicales y nos planteó preguntas sobre la letra de las canciones, proyectándolas para la realidad de nuestra vida y para la misión.
Por ejemplo; la “Lista” de Oswaldo Montenegro sobre la que nos hizo 10 preguntas sobre nosotros, que nos hicieron recordar el pasado y reflexionar sobre el presente.
Otra fue los”Contenedores” de Xutos & Pontapés, con 7 preguntas que nos hicieron reflexionar sobre nuestra salida a misión, cuestionándonos sobre lo que llevábamos, lo que dejábamos, lo que conocíamos del lugar a donde íbamos y cómo creíamos que nos sentiríamos a la llegada, empezando una nueva vida, partiendo de cero, con la posibilidad de poder ir más allá y fijar los objetivos de nuestra permanencia en el voluntariado.
Oímos el testimonio de Susana Querido que estuvo seis meses en Angola y pertenece al grupo misionero Ondjoyetu.
Terminamos con la Eucaristía, seguida del almuerzo y la salida hacia nuestras casas.
LMC Portugal
LMC Nelly Gomes

Jesús nos pasa el “testigo” de la misión

Comentario a Mc 16, 15-20: Solemnidad de la Ascensión, 13 de mayo de 2018

Esta vez la lectura evangélica de la liturgia da un salto. Del evangelio de Juan, que veníamos leyendo en los domingos de Pascua, pasamos a leer hoy la última parte del último capítulo de Marcos, que los expertos aseguran que fue añadido al evangelio original con un poco de retraso, lo cual no quiere decir que no sea evangélico; al contrario, se trata de un mensaje muy importante, que revela un dato significativo de la fe de los primeros cristianos. Los cinco versículos que leemos hoy hablan de cómo el testigo de la misión pasó de Jesús a la Iglesia, que continúa su obra en el mundo. Veamos brevemente cada uno de estos versículos:

1.- “Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Noticia a toda criatura”
Más claro no se puede decir. Los amigos y discípulos de Jesús entendieron muy pronto tres cosas: a) que la experiencia de amistad y discipulado que ellos habían hecho con Jesús de Nazaret era una perla preciosa, lo más importante que les había pasado en sus vidas; b) que a pesar de su muerte –o precisamente en y por ella– Jesús no era un perdedor, sino un triunfador –no por la prepotencia sino por el amor– y que ahora vive junto al Padre –por lo que sigue presente en cada época de la historia humana–; c) que esta maravillosa noticia no podían reservársela para ellos solos, que debía llegar a todos los rincones de la Tierra. Proclamar esta “Buena Noticia”, este “Evangelio” no es un mandato para imponer a otros una ideología o unos ritos, es un mandato para compartir con todos el enorme don recibido.

2.- “El que crea y se bautice se salvará”
Los discípulos y discípulas tienen claro también que la misericordia de Dios se les ha revelado a ellos y a todos los seres humanos en la persona de Jesucristo. Y para entrar en esta misericordia no hay que ser “los mejores”, sólo hay que creer, es decir, no encerrase en el propio orgullo o hipocresía y abrirse gratuitamente al Amor que gratuitamente se nos ofrece. El bautismo es el signo elocuente de esta aceptación, de este reconocimiento del propio pecado y de este dejarse purificar y liberar por el amor sin fin revelado en Aquel que, “siendo Dios no se agarró a su ser divino, sino que se despojó para hacerse igual a nosotros”.

3.- “Impondrán las manos a los enfermos y estos se curarán”
A veces nos parece que la misión de Jesús consiste en predicar. Y es verdad que la palabra es muy importante; ella nos permite comprender muchas cosas, iluminar nuestro camino, abrirnos a los demás y a Dios. Pero el Mensaje cristiano es mucho más que palabras. Es vida, es acción, es salud, es educación, es libertad…actúa en nuestra vida concreta, en cuerpo y alma. Es interesante notar como desde los inicios la misión cristiana ha creado todo un mundo de solidaridad (hospitales, escuelas, centros para ancianos y para niños, etc.). Estas acciones sociales no pretenden ganarse la simpatía de la gente. Son “signos mesiánicos”, es decir, acciones concretas que muestran el amor concreto de Dios por cada persona en su situación concreta. Por otra parte, esta “sanación”, que a veces en el mundo occidental reducimos a una pura curación física, es mucho más que eso: es una sanación de la persona misma, lo que evidentemente tiene efectos inimaginables de sanación física y psíquica, de las relaciones sociales y de la sociedad misma. No hay duda, el Evangelio, cuando se anuncia y se escucha desde la sinceridad, tiene en sí mismo una extraordinaria fuerza sanadora y liberadora.

4. “Fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios”
Naturalmente estos tres términos –elevarse, sentarse, diestra– son un lenguaje simbólico para transmitirnos una verdad con varias vertientes, entre otras, que ahora Jesús, estando “en el cielo”, más allá de la tierra, no tiene las limitaciones históricas de una galileo del primer siglo; ahora es contemporáneo de todos nosotros, de cualquier cultura, de cualquier género y de cualquier experiencia humana. En su nueva situación, Jesús no es manipulable por ninguno de nosotros (“no me toques”, dijo a la Magdalena), pero es cercano a todos, en cualquier condición de la vida: hombre o mujer, blanco o negro, más o menos pecador, moderno o anticuado… Todos podemos estar en comunión con el que está “sentado a la diestra de Dios”.

5.- “Ellos salieron a predicar y el Señor cooperaba con ellos”
Los discípulos y discípulas no se quedaron en Jerusalén, paralizados por el recuerdo o la nostalgia del Maestro. Se hicieron responsables del Evangelio en el mundo y se pusieron en marcha, con una fidelidad libre y creativa, sintiendo siempre que el Señor seguía con ellos, aunque de otra manera. Esa es la Iglesia, la comunidad de los discípulos, que se hace cargo del Evangelio en el mundo. Cada uno de nosotros es parte de esta Iglesia y tiene su parte de responsabilidad en esta misión.

P. Antonio Villarino
Bogotá

“Diario” Camino – noticias de la misión en Perú

LMC PortugalCompartimos un pedazo del Diario Caminho de Abril de la Parroquia de Cristo Rey de la Vergada. Hoy con noticias de Perú de la LMC Neuza Francisco.

Amar es salir

Desde que llegué aquí, he descubierto cada día que pasa, el amor. Un amor que exigió y exige continuamente salir, salir de nosotros mismos, salir de todo lo que ya conocemos, un salir que exige que te pongas en camino. Necesitamos amar el mundo y todo lo que en Él refleja el amor de Dios. Aquí encontré otra forma de amar, encontré un amor disponible, un amor simple, un amor que brota de la honestidad de lo que tengo y de lo que compartiendo permitimos dar y recibir del otro. Así de forma desinteresada. Un amor que brota de un crecer juntos, como hermanos. Es aquí donde siento ardientemente que tengo que estar. Es en este hermano que siento todos los días la llamada de Dios. Es en las subidas y bajadas de los grandes montes que me rodean que encuentro constantemente sonrisas, lágrimas, encuentro brazos que me esperan, ojos que reflejan historia, mucha historia.

Es por estos caminos de tierra que todos los días camino, que encuentro testimonios que me convierten y me hacen agradecer a Dios, el milagro de la vida. Agradezco, haber sido una de sus elegidas. Poco a poco, voy conociendo no sólo sus rostros, su expresión, voy conociendo cada nombre, cada casa, cada familia. Ya son muchas las veces en que escucho de lejos que me llaman “Andrea, hermanita Andrea”. Sí, aquí todos somos hermanos y hermanas.

Un día os contaré la historia de mi nombre. Me siento uno de ellos. Somos una familia.

¡Ay, Perú, que has robado mi corazón!

En el compartir de lo que tienen, sí, te dan muchas veces lo poco que tienen y lo mucho que son. Te cuestionan. Muchas veces en el regreso, traigo el regazo lleno con media docena de manzanas del señor que viene al encuentro de ancianos, con un plátano que durante el camino el señor de la pequeña tienda de comestibles me ofreció, con los granos de maíz que me ofreció una de las familias que visité o con dos o tres patatas, que la señora que estaba enferma me ofreció.

Aceptamos cada día crecer juntos. Aceptamos cada visita, ayudarnos a llevar la cruz de cada uno. Somos palabras de consejo mutuo, somos sonrisas, somos silencios que se confiesan, somos lágrimas. Somos, en la consecuencia del ser, frágiles y muchas son las veces en que de rodillas nos reconciliamos con el amor.

En la humildad de cada persona que cruza mi camino encuentro el rostro de Dios, un Dios misericordioso.

En la alegría y el dolor del día a día encuentro el sentido de la vida. Y cada vez que a lo lejos, veo a una familia, un conjunto de niños que me esperan, veo dos brazos, los brazos de Cristo.

LMC Portugal

Neuza Francisco, LMC en Misión, en Perú

Con Jesús en Mazarronquiari (nuestro lugar de misión)

LMC PeruLlegamos a Pangoa con las maletas llenas de esperanza y preguntas sin respuesta. ¿Dónde sería ahora nuestro lugar de misión? En realidad el Señor ha respondido de varias maneras y una fue la respuesta de Rosa para ser parte de este campo misionero. Pedimos en oración que envíe misioneros y Rosa a pesar de sus dificultades dijo sí. Por mi parte también se presentaron algunos inconvenientes pero que al final se resolvieron y allí estaba la voluntad del Señor.

Encontrarnos en la Comunidad de Pangoa en pleno inicio del Triduo Pascual ha sido también una respuesta de la voluntad del Señor. Nos hicimos parte de las celebraciones en la parroquia. Primero acompañando al padre Oscar en la celebración de jueves Santo en San Pablo de Mazarronquiari y luego el viernes Santo en el Vía Crucis en Pangoa. Por la tarde llegamos a Santa Teresita, lugar de misión de años anteriores del cual se nos había hablado tanto. Nos quedamos una noche, fue hermoso celebrar con los hermanos en la fe en un lugar tan apartado. Cayó la noche, cenamos en un pequeño restaurante y luego compartimos una cama que nos ofreció un vecino. Antes se divirtieron viendo una película que poco entendieron pero que les hizo reír.

El sábado de Pascua lo celebramos otra vez en la parroquia y nos preparamos para salir a nuestro lugar final: San Pablo de Mazarronquiari. Me dio alegría saber que iríamos a un lugar muy pobre y apartado. Otra respuesta, el Señor elige a sus preferidos. A pesar de saber que no estaríamos muy cómodas lo aceptamos con fe.

Llegamos el lunes muy temprano porque a las 7 am cerraban el camino por obras en la carretera. Al llegar no tenían claro donde ubicarnos. En realidad era un espacio grande como una cancha deportiva y alrededor solo hay 7 a 8 casitas. Había poco donde escoger. Sin embargo el coordinador decidió darnos un cuarto de madera y techo de calaminas. Lo mejor que había. Agradecimos el gesto y nos instalamos. En realidad nos instalaron. Dos vecinos trajeron seis troncos y varias tablas con las que nos hicieron una tarima para dormir. A un lado colocaron dos troncos más y una tabla. Ya estaba lista la cocina, así de simple. Traíamos poco en realidad así que no fue difícil hacer las camas y ordenar nuestro menaje.

Llegaron los niños en la tarde y nos sacaron de nuestras cavilaciones porque ya querían empezar la catequesis, así que manos a la obra iniciamos presentando a Dios padre creador. Ellos son el motor de nuestros días y quienes nos arrancan muchas sonrisas. Están siempre atentos a lo que necesitemos y prestos a darnos una mano. El señor Pablo, fundador de la comunidad por quien lleva su nombre no deja de visitarnos trayéndonos algunos comestibles como yuca o zapallo de la zona. Es muy gentil. Las madres también envían con sus hijos alguna fruta o yuca cocida. El problema es comerlo todo.

A parte de la catequesis estamos realizando celebraciones y el rosario. En realidad aquí es poco lo que se puede teorizar es mejor la práctica, así que el saludo, una conversación, jugar con los chicos o ver una película es el mejor testimonio de amor cristiano que podemos dar. También hacer de nuestra catequesis un lugar para aprender las cosas de Dios y desarrollar la creatividad. Cada día nos dejan sorprendidas.

San Pablo de Mazarronquiari

LMC PeruEs un anexo de la Comunidad Nativa de Mazarronquiari. Está formada por unas tres familias que luego crecieron y llegaron actualmente a 20. En su mayoría son mujeres y niños que visten con la habitual cushma. Los varones jóvenes ya no la usan. Ellos salen a trabajar en las mañanas, los niños van a la escuela muy temprano y las mujeres a cosechar o cocinar. Varias familias no viven en el centro sino a 10 o 15 minutos caminando. A la escuela se llega en 30 minutos a paso rápido.

Me cuenta el fundador que están allí hace 30 años aproximadamente y que él fue uno de los primeros. En su honor le pusieron el nombre, él sonríe orgulloso. Una característica es que dan apertura a la iglesia católica. Otras comunidades tienen iglesias evangélicas y ya no reciben bien al sacerdote. Aquí hay dos catequistas y varios de ellos se han casado por religioso. Es un signo de que la voluntad de Dios era traernos por aquí para atenderlos.

Luces y sombras

Esta comunidad es muy joven, los padres no pasan de 35 años y los niños están por todas partes. Muy sonrientes y con ganas de aprender a pesar de las necesidades. Ellos no lo notan. Su principal fuente de ingresos es el café. Lo siembran y cosechan. La yuca es su sustento y fuente de alimentación. Las frutas también son parte de su dieta diaria.

Los niños tienen relativamente cerca centros educativos desde inicial hasta la secundaria. Allí reciben desayuno y almuerzo lo que alivia los gastos familiares y garantiza una adecuada alimentación para el logro de aprendizajes. Todos asisten temprano y vuelven a las 2pm o 3pm. Sus padres hacen un gran esfuerzo para enviarlos y comprar los útiles.

Sin embargo, no es suficiente. Aquí constato que no se puede lograr el desarrollo de un lugar si solo se atienden necesidades parciales y no se considera un desarrollo integral. Las chicas cuando acaban la secundaria solo tiene un camino si se quedan en el lugar: ser madres jóvenes y formar un hogar, repitiendo la historia de pobreza y sobrevivencia. Vi dos chicas de no más de 18 gestantes y una de 17 con un niño en brazos. Me sobrecoge palpar esta realidad. Más aún cuando una de las que acabó el año pasado la secundaria me pide trabajo y me cuestioné qué alternativa podría tener aquí. Ella quiere trabajar pero no en el café, ¿para qué acabó la secundaria?

Es triste ver las pocas oportunidades que hay y la gran pregunta es, ¿para qué estudió hasta secundaria? ¿Es un saludo a la bandera para decir que la educación es obligatoria? Finalmente la joven escapó y la hallaron en un bar de poca reputación. ¿Allí la lanzamos cuando no hay más respuesta a su inquietud de buscar algo mejor? Rezo por ella, no hay alternativa. La espera el novio para casarse, ya no puede aspirar a algo más.

Hoy pregunté porque no tuestan y muelen el café. Es más rentable. Me explica un joven padre: nadie lo compra, los intermediarios lo quieren sin tostar…y a bajo precio. ¡Qué explotación! El café sale de aquí a 5.80 el kilo, para exportar el kilo no baja de 20 soles. Y en Miraflores la taza está 15 soles. Saca tu cuenta. ¿Quiénes se benefician con el esfuerzo del campesino? Aunque tienen la máquina para hacer café no lo puede vender. Y por cierto el único café que tomo es el de sobre de una marca transnacional. Contradicciones.

Se acaba el día pero no deja de dar vueltas en mi cabeza las ideas para mejorar la vida de estas personas. Sé que hay proyectos y millonarias inversiones, pero poco o nada llega hasta aquí. Y los niños siguen con un futuro incierto solo los alegra saber que no están solos y que Dios Padre vela por ellos.

Espero que la experiencia de convivir y ver de cerca sus esperanzas y sufrimientos me comprometa a dar con alegría mi tiempo para anunciar que tenemos un Dios vivo que conoce sus penas y los ha elegido porque el ama la justicia y levanta al pobre. Que el Señor nos dé un corazón de carne para responder a su llamado.

LMC Peru

Rocío y Rosa. LMC Perú