Laicos Misioneros Combonianos

LMC España en Radio María

Radio Maria

Radio MariaSaludos a todos y todas

Os dejamos los extractos donde aparecen los LMC en el programa de ayer “Iglesia en misión” que la CALM (Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros de España) ha organizado en Radio Maria.

En el tenemos una entrevista a nuestro compañero Xoancar que está en Piquiá (Brasil):

 

Una noticia sobre nuestra próxima asamblea internacional que celebraremos en Roma en diciembre:

 

Y el testimonio de Carmen Aranda en su tiempo en Gulu (Uganda):

Esperemos lo disfrutéis

Muchas gracias a la CALM y Radio María por realizar este bonito trabajo de sensibilización sobre el laicado misionero.

Tras dos semanas en Arequipa

LMC Peru

LMC PeruYa hace dos semanas que estoy por aquí y no sé si me parece mucho o poco.

Ya me he habituado a la cocina y se donde están las cosas y he cocinado hasta un bizcocho (sí, tenemos horno!!). También me he hecho al sabor del agua y a la rutina de hervirla y tener que tomarla a veces aún templada (con lo poco que me gusta el agua caliente hasta en invierno…).

El tema del dormir muy bien pues Paula me ha dejado su cama que es la mejor y más grande. En esta cama nos metemos las tres alguna noche cuando no es muy tarde a ver alguna serie o peli. Y alguna mañana de remoloneo también nos juntamos en ella las tres, recordando viejos tiempos en la casa de David. En cualquier caso, los cuartos son en realidad uno dividido por un tabique que no llega al techo y con un hueco para puerta pero sin ella. Así que básicamente es como estar las tres en el mismo cuarto: podemos conversar cada una desde su cama sin mucho problema.

Pero aún no me he hecho al polvo que inunda mis pulmones cada vez que salimos de casa y se hace horrible cuando pasa algún vehículo a nuestro lado.

He sentido ya un par de temblores y me he “gripado” con el cambio de temperatura y los últimos días grises y fríos que hemos tenido.

Me sigue fascinando salir a la calle y ver despuntar el volcán Chachani de 6057m, tan grande y majestuoso con su nieve brillando con el sol, y el volcán Misti  de 5822m, que visualmente no impone tanto porque también estamos mucho más cerca (estamos casi a sus faldas). En estos días ha aparecido también espolvoreadito de nieve.

Al principio me sentía un poco rara pero poco a poco me voy haciendo a la rutina y las actividades de las chicas.

En la cuna (guardería de 2 a 5 años) es donde menos me cuesta porque los nenes son muy lindos y cariñosos, aunque como cualquier niño hacen (o intentan hacer) lo que les da la gana. Vamos los martes y los jueves al proyecto “Mi colegio, mi familia y yo” en el que unos niños se quedan un ratito más haciendo actividades para mejorar su socialización, autonomía, lenguaje… Siempre con alguna actividad divertida o algún juego y luego también comemos todos juntos. El proyecto también exige la implicación de las familias a las que se les hace un seguimiento y se les da formación. Fue interesante estar en las reunión con la directora de la cuna, que es la maestra de que participa en el proyecto, y las dos psicólogas conversando de la evolución de los niños, la situación de las familias, viendo la posibilidad de hacer visitas domiciliarias a esas familias que no están respondiendo a los compromisos marcados…  Aunque sea un proyecto que podríamos considerar un poco “elitista” por solo llegar a hacerse con los 20 niños escogidos por sus necesidades o condiciones, se entiende que para hacerlo bien no puede ser algo de masas. El trato personalizado que se les regala es muy bueno y me encantó ver cómo conocen la realidad de cada niño y de su entorno.

Con los abuelitos tienen un proyecto los miércoles en el que hacen actividades para que se muevan un poquito, hacer manualidades, rezar juntos y hacer juegos sencillos. Con el grupo de mujeres tienen encuentro los sábados y también tratan de llevar siempre a alguien que pueda irles aportando, a veces temas de psicología para ayudarlas en sus temas personales, a veces manualidades… Por lo que percibo, en ambos proyectos se pretende crear grupo, que se acompañen también entre ellos, motivarles para que no oxiden, pasar un rato divertido y ayudarles a hacerse fuertes para seguir con sus problemas y quehacer cotidianos. Con las mujeres sobre todo intentan también otras personas (psicólogas, maestras…) que lleven las sesiones para que vean otras caras y diversificar pero últimamente les están fallando algunas personas y es un poco rollo.

LMC PeruEn estas actividades he estado un poco más de espectadora pero ya esta semana he llevado yo la sesión con los abuelitos que hemos hecho unas “sonajas” con los rollos de papel higiénico. La verdad es que la haces casi entera tú pero estuvo bien, porque le dimos un tiempo también para que las personalizaran y ahí estuvieron dibujando. Como coincidió con el cumpleaños de Carmina, Paulina trajo una tarta para celebrar el cumple y también mi bienvenida y cantamos el cumpleaños feliz con los abuelitos y algunos niños que conocían a Carmina y ella trajo. Muy linda.

Con las mujeres hemos hecho escarapelas con los colores de Perú porque el 28 de julio se conmemora la independencia de Perú y son las Fiestas Patrias. Son unas fiestas muy importantes que ellos celebran durante toda la semana. De hecho casi todos los sitios ya están decorados con escarapelas, banderas y guirnaldas. Hoy la misa también se ha dedicado a esta fiesta y estaba todo muy ambientado.

Las visitas a las familias es lo que se hace más durillo… Es fuerte ver en qué condiciones vive la gente: cacharros por todas partes, basura, polvo… Casi todas las visitas son personas mayores que están un poco abandonaillas y da bastante penita… Y encima se empeñan en que te lleves unas piezas de fruta o en invitarte a un té y un pan. También visitamos gente que esté enferma o hemos ido a ver familias que han tenido algún bebito o lo van a tener y les llevamos algo de ropita. Me encanta la capacidad que tienen Andrea y Paula de subirles el ánimo. Conocen sus historias y las escuchan con cariño y paciencia, no tienen problema en ponerse sobre la marcha a hacerles un masaje sanador o ayudarles en la tarea que estén (limpiar, cocinar…). Se remangan y a la faena!

También hemos hecho alguna visita al hospital a ver a algún vecino. El hospital es bastante tétrico y viejo, y aún así me dicen ellas que no es de los peores hospitales. Y luego está el tema económico… Aquí algunos logran tener el SIS (Seguro Integral de Salud, que se le otorga a población vulnerable) pero no siempre se logra o los trámites son muy tediosos. Andrea y Paula a veces les ayudan con estos trámites también. Y lo clásico es intentar recoger dinero de alguna forma, que suele ser con alguna “pollada” en la que la familia pide ayuda a vecinos para preparar pollo frito con papas y alguna legumbre y venderlo para sacar dinero. Nosotras hemos ido ya en las dos semanas un par de veces a ver un vecino muy querido que ha estado muy grave pero ya va mejorando. Siempre nos recibe alegre y cariñoso. El fin de semana pasado íbamos a ir a echar una mano a su mujer en la “pollada” pero se nos hizo tarde con las reunión de los papis de la cuna. El domingo fuimos a recoger nuestros platos para colaborar y nos dijo que tuvo mucha ayuda de familiares y amigos. Es muy bonito ver cómo la gente se apoya en estas situaciones, ya sea echando una mano cocinando o comprando luego.

Los miércoles viene el Padre Conrado y tenemos eucaristía en la Capilla Comboni en Villa, que suele ser un poco íntima de más porque no viene mucha gente. En el domingo sí viene más gentecilla y están todos los niños de catequesis y jóvenes de confirmación porque tienen sus reuniones antes de la misa. Los que nunca fallan son los jóvenes que vienen a tocar la guitarra y a cantar. Andrea y Paula comenzaron a reunirse con ellos pero ahora la mayoría han saltado a ser catequistas y ya dos compromisos semanales es demasiado así que con pena han dejado estas reuniones. Se nota mucho la relación cercana que tienen con ellos, la complicidad y el cariño. Ellos son super cariñosos también conmigo. En general, todo el mundo extiende su cariño por ellas también a mí.

El sábado pasado había unas jornadas para los jóvenes de confirmación de las varias capillas así que fue en el Salón Comboni, al lado de la Iglesia Buen Pastor de los Combonianos, que ya está en Independencia, un barrio un pelín mejor (asfaltado y más cerca del centro). Nos pidieron de dar un tema (“Jesús te llama”) y también nuestro testimonio. Costó pero logramos entre las tres pensar una dinámica chula e interactiva para ellos y también pensar cómo organizar el testimonio. Al final nos quedó una sesión muy chula aunque se quedó corta porque eran casi 50 jóvenes y costaba un poco tirar de ellos. Pero creo que gustó.

LMC PeruA Independencia también vamos los jueves que rezamos las laudes con los combonianos. Luego desayunamos juntos y suele haber reunión. La primera semana iban algunos al médico, Conrado andaba por Lima y al final no hubo así que volvimos paseando a casa. De camino subimos a una zona a echarnos fotos con las pedazo de vistas que tenemos de los volcanes, mientras hacíamos tiempo para visitar a unos abuelitos. Son muy lindos pero discuten mucho, celosillos como adolescentes. Tiene gracia que se digan el uno al otro que tienen alguien por ahí cuando son dos pasas bien arrugadas, ella cieguita y el sordo. Una pareja de personajillos.

Esta semana sí hemos tenido reunión que para mi sorpresa ha consistido en la lectio divina de las lecturas del domingo y luego ya una pequeña reunión (lo que yo entendía por reunión) para organizar los eventos próximos. En ella nos dio Conrado la noticia del fallecimiento de padre Jaime, un comboniano muy querido que estuvo unos 10 años en Arequipa. No han faltado algunas de sus anécdotas. El lunes le dedicaremos una misa en Buen Pastor.

Me gusta que tengan esta actividad semanal con los combonianos que ayuda a sentirte más familia. Porque además así no se relacionan solo con Conrado (párroco y quien normalmente viene Villa) sino todos los padres y hermanos que están. También cuando hay alguna festividad las invitan aunque no siempre se acuerdan… El lunes pasado hicimos una escapada para despedir al hermano José que marcha a Kenia. Echamos un día estupendo en Moquegua, donde estuvimos viendo el centro y un museo de las culturas prehispánicas de la zona, e Ilo, al pie del océano donde dimos un paseito en barco y comimos en una cevicheria. Fue una “panzá” de coche importante, pero aprovechamos bien a la ida medio cantando y durmiendo y a la vuelta hablando de nuestras vocaciones y vidas con el padre Conrado y el padre Isidro.

También tuvimos nosotras un día de turistiqueo por el centro de la ciudad aprovechando el día de comunidad. Cámara en mano recorrimos las iglesias del centro y la Plaza de Armas.

La verdad es que a ellas las veo muy adaptadas y bien. Controlan muy bien las situaciones, le dedican tiempo a la gente sin importar el tiempo o las cosas que tengan por hacer, ayudan en todas las actividades en las que están y a las que se les invita, están presentes en la parroquia y también tienen sus propias iniciativas y proyectos, etc; pero también se dedican tiempo a ellas, a estar en casa y rezar juntas, a ver pelis y series, a escribir y leer, a hablar con sus familias… Es un testimonio muy bonito y vivirlo con ellas es muy especial.

Yo aún me sigo encontrando muchas veces fuera de juego cuando hablan de personas o realidades, o pasa algo y ellas con una mirada ya saben cómo han cambiado los planes y yo voy dos pasos por detrás (literalmente), perdida y sin comprender nada. Pero es normal, aunque se esfuercen por ponerme al día y contarme es difícil resumir 10 meses de vida. Así que procuro no agobiarme ni sentirme mal y simplemente escuchar y si veo que encarta preguntar.

Me encanta cuando en recorridos interminables de autobús, comidas y oraciones comunitarias, surgen conversaciones chulas sobre cómo se sienten; cómo han sido estos meses; cómo han vivido ésta o aquella situación y cómo la viven ahora; cómo han llevado (y llevan aún a veces) las comparativas con los otros laicos que estuvieron por aquí, especialmente Gonzalo e Isabel que están muy presentes para la gente, porque lógicamente tienen formas diferentes de hacer las cosas; la relación con los Combos y las Camilas (otras religiosas que trabajan por la zona) y también con los laicos de Portugal; y tampoco faltan conversaciones sobre planes de futuro, sueños y deseos… Mucha mucha vida.

Y también me encantan todo el cachondeo y las risas que surgen cada día, ese toque de locura que tienen, ver series tiradas las tres en la cama, canturrear en la cocina… Claro que no faltan algunos reproches o desajustes, porque también somos diferentes en cuanto a gustos y formas de hacer las cosas. Pero en general, encajamos bien y nos disfrutamos mucho creo yo.

Seguiremos viviendo y compartiendo este tiempo de misión juntas y descubriendo lo que nos trae la vida cada día entre estas gentes.

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Besotes a todos. Os quiero

Aitana LMC

Reencuentro en misión

LMC Peru

LMC PeruDespués de vivir con vosotras la preparación para partir a misión, era muy emocionante pensar en llegar a la tierra que ahora es vuestro hogar. Parto para el reencuentro de Perú, mi primera misión hace 9 años, y a reavivar la llama de mi vocación.

Aitana, LMC España

 

Los días van siguiendo en la misión de Villa Ecológica y mientras caminamos por entre las gentes que nos acogen hace ya largos meses deseamos aumentar nuestra comunidad y de alguna forma compartir nuestra vidas y nuestra experiencia de un Jesús misionero. La llegada de alguien a la misión es motivo de ilusión para nosotras, poder compartir lo que somos ahora transformadas por la misión y poder vivir eso con alguien que nos vio nacer en cuanto comunidad. Todas las conversaciones, todo lo que compartimos hasta ahora en palabras y reflexiones nuestras, ahora se vuelven de carne y hueso a través de los rostros que acogen la llegada de Aitana.

Andrea y Paola, LMC Portuguesas

 

LMC PeruEl reencuentro se hizo real en un cálido abrazo en el qué fundimos las tres. De nuevo juntas. Paso a paso vamos ahora poniéndonos al día. En verdad pasó un año desde nuestra experiencia comunitaria en Granada, aquella que fue una experiencia profunda en el comienzo de nuestro camino, y parece que no ha pasado el tiempo. Seguimos caminos distintos pero siempre con la misión en el corazón, enraizadas en ese querer hacer de nuestras vidas mil vidas para la misión. Éste que fue un grito de Comboni sigue siendo la llamada que nos hace dejar la playa rumbo al mar.

LMC PeruLos primeros días transcurren entre presentaciones y bienvenidas, inculturándose poco a poco a las gentes y a la historia de un país. Desde conocer el mercado local hasta participar de las actividades en la cuna y con el grupo de los mayores pasando por visitar a las familias. Desde participar en la eucaristía hasta compartir oración con la comunidad MCCJ pasando por nuestra oración comunitaria. Juntas seguimos descubriéndonos y descubriendo la misión de nuestras vidas.

Comunidad LMC Ayllu, Perú

Aitana, Andrea y Paola

Comunidad de formación en Portugal: experiencia e ilusión

LMC Cristina y TereLos dones de cada una pueden enriquecer a la otra
Este tiempo que pasamos en comunidad, lo vivimos como un período de preparación para la misión.
La ruptura con la rutina diaria, el trabajo, el compartir con los amigos, la familia, las prioridades que nos marcan desde la sociedad de consumo, etc. Todo cambia para llegar a una sociedad de subsistencia. Haciéndonos repensar lo que de hecho son prioridades y/o necesidades de verdad.
Estando siempre enfocadas, en la misión y con ojos fijos en Jesús, nuestra planificación comunitaria comienza cuando nos damos cuenta de la riqueza que tenemos, la experiencia de una y la ilusión de la otra, que nos permite superar los retos a los que nos enfrentamos.
Miedo, desanimo en el aprendizaje de la lengua, inseguridad de no responder a las expectativas y necesidades de la misión, dificultad de adaptación y todos otros pensamientos que muchas veces nos asoman, rápidamente se superan con momentos de respeto mutuo, de oración y de compartir.
Con nuestro intento de entendernos las carcajadas se hacen presentes, pintando de muchos colores nuestros corazones, de amor y alegría.

Tere Monzon y Cristina Soussa. Comunidad de formación internacional en Portugal